Tony
16-07-2005, 09:37 AM
Los caminos del Señor
Tener la seguridad de que los caminos del Señor no son los nuestros,
pero si que son los mejores, es una afirmación y una gracia de Dios poder
aceptarla. Es confiar abnegadamente en su infinita providencia, pues humanamente hablando, en el momento de dificultad es probable que preguntemos: ¿por qué?, pero si nos preguntamos: ¿para qué?, entonces cambia la respuesta. Todo lleva un recorrido, en el que renacer a una vida interior nueva, dejando de lado convicciones que no nos ayudan a crecer, cambiándolas por principios que nos fortalecen, sin duda que en este camino nuevo aparecerá el Señor, sanará nuestras heridas, nos subirá sobre sus hombros y nos llevará a una vida más plena.
El secreto está en que nos entreguemos a Él como un niño en los brazos
de su madre. Y hablando de la madre, no tengamos duda de que María, que en su infinita bondad se entregó a los designios de Dios para que nuestro
Salvador llegara a este mundo y redimiera nuestros pecados, será nuestra
compañera de camino.
Yo un día de mucho dolor en mi vida me pregunté, sin conocer a Dios, ¿para que, Señor, este momento? y desde hace doce años no me separo de su lado.
Ana María Ferrara (Argentina)
“¿Qué hacer cuando el deseo de comodidad de los semejantes sobrepasa
los cinco
sentidos, es decir, que rebasa la capacidad de sensatez y
entendimiento?”.
Vive los valores
No solamente se trata de saber qué son los valores. La verdadera
pregunta está en cómo vivirlos.
Tener la seguridad de que los caminos del Señor no son los nuestros,
pero si que son los mejores, es una afirmación y una gracia de Dios poder
aceptarla. Es confiar abnegadamente en su infinita providencia, pues humanamente hablando, en el momento de dificultad es probable que preguntemos: ¿por qué?, pero si nos preguntamos: ¿para qué?, entonces cambia la respuesta. Todo lleva un recorrido, en el que renacer a una vida interior nueva, dejando de lado convicciones que no nos ayudan a crecer, cambiándolas por principios que nos fortalecen, sin duda que en este camino nuevo aparecerá el Señor, sanará nuestras heridas, nos subirá sobre sus hombros y nos llevará a una vida más plena.
El secreto está en que nos entreguemos a Él como un niño en los brazos
de su madre. Y hablando de la madre, no tengamos duda de que María, que en su infinita bondad se entregó a los designios de Dios para que nuestro
Salvador llegara a este mundo y redimiera nuestros pecados, será nuestra
compañera de camino.
Yo un día de mucho dolor en mi vida me pregunté, sin conocer a Dios, ¿para que, Señor, este momento? y desde hace doce años no me separo de su lado.
Ana María Ferrara (Argentina)
“¿Qué hacer cuando el deseo de comodidad de los semejantes sobrepasa
los cinco
sentidos, es decir, que rebasa la capacidad de sensatez y
entendimiento?”.
Vive los valores
No solamente se trata de saber qué son los valores. La verdadera
pregunta está en cómo vivirlos.