Vampy Kai
08-07-2005, 12:31 PM
1998/06/10
es.charla.religion
Está bien, H., voy a mantener esta polémica hasta el final. Porque hay cosas que por un mínimo sentido del decoro no se pueden ni se deben decir. Si no estás dispuesto a debatir con argumentos, dilo abiertamente y terminamos. Pero, si vas a discutir, te ruego dejes a un lado tus prejuicios anticatólicos y contestes a cada punto con argumentos fundados y pruebas. Yo me comprometo a hacer lo mismo. Te aseguro que vas a tener trabajo.
H. escribió:
> Lo que sabes, porque aquí se puso, es que Adolf Hitler era un buen católico, lo
> mismo que otros dirigentes del Partido Nazi como Goebbels, Himmler y Bormann.
A. HITLER, Mein Kampf:
<<La vida del judío como un parásito en el cuerpo de otras naciones y
estado explica una característica que una vez llevó a Schopenhauer, como
ya se ha indicado, a llamarlo "el gran maestro en mentir". La existencia
impulsa al judío a mentir, y a mentir perpetuamente, igual que impulsa a
los habitantes de los países nórdicos a usar ropa de abrigo.
Su vida en el interior de otros pueblos sólo puede durar si consigue
crear la opinión de que no es un pueblo sino una "comunidad religiosa",
aunque de una clase especial. Y esa es la primera gran mentira>>.
<<Si al inicio de la guerra y durante la guerra doce o quince mil de
esos hebreos corruptores del pueblo hubieran sido sometidos al gas
venenoso, como sucedió con cientos de miles de nuestros mejores
trabajadores alemanes en el campo de batalla, el sacrificio de millones
en el frente no habría resultado en vano. Por el contrario, doce mil
sabandijas eliminadas a su tiempo podrían haber salvado las vidas de un
millón de alemanes auténticos, valiosos para el futuro>>.
<<Cuando seamos los vencedores nadie nos preguntará si decimos la verdad
o no. Cuando se desencadena una guerra no cuenta el derecho sino la
victoria. Es el más fuerte quien tiene a su servicio el derecho>>.
John R. ELTING & George H. STEIN, The SS, Time-Life Books Inc., publicado en España en 1995:
<<Para Heinrich Himmler, las SS eran algo más que una pandilla de
fanáticos del partido comprometidos a aplastar a los enemigos del III
Reich: era una exaltada "orden de hombres nórdicos", una mística
hermandad inspirada en los relatos de los caballeros teutones y las
leyendas medievales (...). Himmler instituyó ritos cuya finalidad era
ligar de una forma más segura aún al iniciado a la orden. Los veteranos
de valía de las SS recibieron anillos y armas inscritas con símbolos
recogidos de las leyendas alemanas. Los hombres de las SS se casaban y
bautizaban a sus hijos en ceremonias destinadas a suplantar los
sacramentos cristianos, un enfoque que Himmler aplicó también a las
festividades religiosas, reemplazándolas con festivales paganos. El uso
definitivo del pasado por parte de Himmler fue un castillo renovado,
inspirado en el Camelot del rey Arturo, con una sala dedicada a los doce
principales caballeros de la orden. A los miembros menos exaltados se
les aseguraba que, después de la muerte, ellos también serían honrados
por sus hermanos>>.
<<La manía de la pureza racial de Himmler, junto con su desprecio hacia
los sacramentos cristianos -que consideraba aptos sólo para los mansos-
dio lugar a un exótico programa para alentar la creación de familias
adecuadas para las SS (...). Los matrimonios por la Iglesia eran
reemplazados por ritos de las SS presididos por el comandante del novio.
Un protocolo similar regía el "bautizo" de los hijos, algunos de los
cuales nacían en centros Lebensborn.", hogares de maternidad gratuitos
para las SS establecidos para alentar la concepción. Bastantes miembros
descubrieron que las regulaciones matrimoniales eran algo con lo que
resultaba difícil vivir. Sólo en 1937, 300 hombres fueron expulsados de
las SS por casarse sin aprobación>>.
<<En un memorándum de 1936, Himmler presentó una lista de festividades
aprobadas, basada en precedentes paganos y políticos y destinada a
apartar a los miembros de las SS de su dependencia de las festividades
cristianas. La lista incluía el 20 de abril -el cumpleaños de Hitler-,
el Primero de Mayo, el solsticio de verano, una fiesta de la cosecha y
el 9 de noviembre, aniversario del Putsch de la cervecería de Munich.
El clímax del esquema anual de Himmler era el solsticio de invierno,
correspondiente a las festividades de Navidad, un acontecimiento en el
que los miembros de las SS se reunían y celebraban banquetes a la luz de
las velas y alrededor de rugientes fogatas que evocaban los ritos
tribales germanos. Sin embargo, estas festividades navideñas no traían
consigo una promesa de paz. Como señaló en 1938 el periódico de las SS,
"El Cuerpo Negro": "Los Magos de Oriente lanzan hoy asustadas miradas en
dirección a las brillantes llamas que iluminan las noches del solsticio
de invierno">>.
<<Tanto en la muerte como en la vida, las SS buscaban distinguir a sus
miembros de los no iniciados. Pero pese a la renuncia oficial de los
lazos religiosos, muchos dentro de las SS hallaban difícil renunciar por
completo a un entierro cristiano (...) Una vez iniciada la guerra, todos
los simbolismos cristianos desaparecieron. A partir de entonces, las
runas formando las SS identificaron claramente a los caídos como hombres
perteneciente a esta orden especial>>.
Heinrich HIMMLER, extracto del discurso pronunciado en Posen el 4 de octubre de 1943 ante los jefes de grupo de las SS:
Deseo mencionar aquí, con toda franqueza, un capítulo especialmente
difícil. Es absolutamente preciso que discutamos sobre él muy
sinceramente entre nosotros, y, sin embargo, jamás hablaremos de él en
público (...) Me refiero a la evacuación de los judíos, al exterminio
del pueblo judío.
Antonio FERNÁNDEZ GARCÍA (Catedrático de Hª Contemporánea de la Universidad Complutense y director de la revista Cuadernos de Historia Contemporánea) y José L. RODRÍGUEZ JIMÉNEZ (Doctor en Hª Contemporánea por la UCM y especializado en el estudio de la extrema derecha española y el neofascismo europeo), El Juicio de Nuremberg*, cincuenta años después. Cuadernos de Historia. Arco Libros. Madrid, 1996:
Hermann W. Goering, sin duda el dirigente más relevante entre los
juzgados. Considerado el "segundo hombre" del nazismo, era un especimen
de ambición y falta de escrúpulos, y mostraba poco interés (a diferencia
de Goebbels, uno de sus principales competidores) por cuestiones
ideológicas, a las que prestaba atención sólo en la medida en que le
permitían alcanzar situaciones de poder. Corrupto y seducido por el
lujo, Hitler se refirió a él en privado como "el más grande de los
fracasados". Fue el organizador de la Gestapo y del primitivo sistema de
campos de concentración -a partir de 1934 controlados por Himmler- y uno
de los instigadores del terror policial desde la llegada de los nazis al
poder. En uno de sus discursos pronunciado en Essen el once de marzo de
1933, afirmaba que "no he hecho sino empezar la depuración, la Policía
no está para para proteger a los granujas, a los ladrones, a los
usureros, y a los traidores. Cuando me decís que aquí o allá han cogido
a uno de ellos y le han maltratado, no puedo sino contestarles: no se
hace una tortilla sin romper huevos". Entregado a costosas fantasías, al
culto egolátrico y a la violencia, acumuló gran cantidad de cargos: jefe
de las SS del Estado de Prusia, presidente de Prusia, presidente del
Reichstag, Comisario del plan cuatrienal, comamdante en jefe de la
Luftwaffe y ministro del Aire. Sus servicios al partido nazi fueron de
tal importancia que se ha afirmado que sin su participación la historia
del nazismo habría sido diferente. Contribuyó a su ascensión y conquista
del poder, elaboró los planes económicos y militares para la guerra y
autorizó y programó en gran parte, junto con Hitler, Himmler y Heydrich,
los crímenes de guerra y contra la humanidad. Fue nombrado por Hitler su
sucesor el uno de septiembre de 1939, al tiempo que se le concedían los
títulos de mariscal del Reich y Presidente del Consejo de Defensa.
Adicto a las drogas, hubo de ser tratado antes del inicio del juicio. Lo
mismo que el Führer, adicto, además a la oratoria, en sus discursos se
retrata un personaje para el que la moral no existía: "Aquí no trato de
hacer justicia, sino únicamente de aniquilar y exterminar, y nada más".
*Respecto de Nuremberg se dice en esta obra: Suponía revigorizar el espíritu universalista que había inspirado a los fundadores del derecho internacional, Vitoria, Suárez, Grocio, castigando a los culpables de oprimir, por fanatismo, a una minoría nacional, racial, religiosa o política.
Joseph GOEBBELS, una cita de su Diario, publicado por la editorial del Partido y recopilado en forma de libro, a costa del editor Max Amann:
Cientos de miles de personas se han decidido en este último momento a
seguir a Hitler y al espíritu de su doctrina, que conduce
inexorablemente a la reencarnación de la Patria y nos lleva a la lucha
por su grandeza...
Yo no sé lo que tú dices. No sé en qué sentido eran buenos católicos estos tipos. ¿Tal vez porque fueron bautizados? Toda la peña que pulula por aquí menos tú, según creo, está bautizada y no son católicos.
> También sabes, porque también se puso aquí, que la Iglesia
> Polaca (incluido tu P. Kolbe) era fuertemente antisemita.
Gente loca antisemita había en todas las iglesias, o si no, mira la ortodoxa y la luterana. No tengo inconveniente en discutirlo contigo, pero a mí no me gusta ir por ahí soltando palabras al viento, prefiero fundamentar lo que digo. Y el documento de un mal arzobispo mancha, pero no compromete a la Iglesia universal con el nazismo.
> Así que, ahora, no acuses a los demás de los crímenes de tus correligionarios.
Mira, si quieres decir que los católicos somos unos nazis, no te cortes, dilo. Cada cual sabrá a qué atenerse. Pero después, si te das ínfulas de historiador, también sabrá cada cual de qué pie cojeas. Aunque te den palmaditas en la espalda.
> Todo eso lo sabes y, sin embargo, no tienes el más mínimo
> reparo en endosarle el nazismo a otros. ¿Cómo le llamas a eso?
Hombre, de cristianar al nacionalsocialismo ya te has encargado tú, en esta increible pirueta, que hoy por hoy constituye un hápax en la historiografía actual. Y recuerda: yo eso no lo sé. Y he estudiado mucho. A ver si es algo esotérico...
> No, toda Europa no era antisemita. Por ejemplo, los países escandinavos
> no eran antisemitas, no lo era Holanda, no lo era el Reino Unido. Lo
> era, y mucho, Polonia y en gran parte gracias a la Iglesia. Y, si hablas de
> Francia, deberías saber que el antisemitismo no estuvo propiciado por
> los "jacobinos", sino por la derecha católica, como Maurras "et alii".
Antonio FERNÁNDEZ GARCÍA y José L. RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, obra citada:
Aunque no sería justo dejar en el olvido la circunstancia de que miles
de judíos recibieron ayuda y refugio en países como Holanda y Francia,
en los países invadidos por las fuerzas del Tercer Reich, mientras parte
de la población optaba por la resistencia y la lucha en la
clandestinidad contra el invasor alemán, ciertos grupos políticos,
económicos e intelectuales optaron por colaborar con las tropas alemanas
y las directrices nazis. Unos lo hicieron por oportunismo, pero muchos
otros por convencimiento. Los "colaboracionistas" tenían tras de sí el
respaldo de partidos y agrupaciones fascistas y de extrema derecha,
que la momentánea victoria nazi para eliminar a sus adversarios
políticos. Al término de la guerra fueron acusados, según los casos, de
traición, inteligencia con el enemigo y crímenes contra la humanidad.
Recibieron los nazis un apoyo no desdeñable en Dinamarca, Bélgica (el
movimiento fascista Christus Rex, encabezado por León Degrelle), Holanda
(el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Holandeses) y
Noruega, donde los ocupantes convirtieron en primer ministro al líder
del partido Unidad Nacional, Vidkun Quisling, cuyo apellido se convirtió
a partir de entonces en sinónimo de colaboración con el Tercer Reich. El
caso más relevante de colaboracionismo tuvo lugar en Francia. Existen
pruebas documentales de que mientras desde Londres el general De Gaulle
llamaba a los franceses a la resistencia, en Vichy, ciudad donde
residiría el gobierno del mariscal Pétain, se iniciaba una estrecha
colaboración con los nazis. (...) Desde sus comienzos los funcionarios
de Vichy mostraron su decisión de aprovechar la invasión alemana y las
victorias militares nazis para instaurar un régimen dictatorial de
derecha que suprimiese a todos aquellos que venían siendo definidos como
enemigos políticos (comunistas, socialistas) o raciales (judíos; existía
una fuerte corriente de antisemitismo en Francia). Cuando las fuerzas de
ocupación alemanas emitieron una orden, en septiembre de 1940, para que
todos los judíos residentes en Francia acudieran a oficinas policiales
para ser censados, las autoridades de Vichy ratificaron su validez.
Además se creó una organización paramilitar, la Milicia Francesa,
dedicada a combatir la Resistencia y a tareas de represión política y
control y persecución a los judíos. Por otro lado, miles de enfermos
mentales murieron de hambre y de frío en los sanatorios psiquiátricos
franceses a causa de las normas administrativas que estipulaban la
restricción de los alimentos en estos centros (...) Cerca de cinco mil
colaboracionistas fueron ejecutados sin juicio tras la liberación de
Francia y en las semanas siguientes en torno a cien mil franceses fueron
encarcelados para ser entregados a los tribunales.
La Francia libre... Te recuerdo que Jacques Chirac, como presidente de Francia ya reconoció solemnemente la responsabilidad del Estado francés en la deportación de judíos durante la 2ª G.M. Fue en 1995, durante el 53 aniversario de una redada contra la comunidad judía en 1942, conocida como Vel´d´Hiv en París:
<<La locura criminal del ocupante fue secundada por franceses, por el
Estado francés. Esas horas negras han manchado para siempre nuestra
historia y son una injuria para nuestro pasado y nuestras tradiciones.
Francia, patria de las luces y de los derechos humanos, tierra de
acogida y de asilo, cumplía lo irreparable. Faltando a su palabra,
entregaba sus protegidos a los verdugos. Conservamos una deuda
irreparable>>.
Por estas palabras, Chirac fue felicitado por el famoso abogado francés Serge Klarsfeld, que siempre ha afirmado que el dinero, las joyas, otros bienes materiales como pinturas e incluso apartamentos de los que fueron despojados los judíos, todavía no han sido restituidos y fueron ingresados en diversas instituciones de la Administración francesa. Ya François Mitterrand dedicó el lugar donde había estado el antiguo velódromo al sufrimiento judío nombrándolo Plaza de los mártires.
Polonia, siempre Polonia. La culpable de todo por ser católica. Pues hasta el primero de septiembre de 1939, sus tres millones de judíos estaban allí. Vivos. El Vlams Blok no es polaco. Georg Haider tampoco.
> No, lo que es vulgar es atribuirle el nazismo al ateísmo.
Esa gentuza no creía en nada. No hay en ellos el menor asomo de trascendencia, ni de sobrenaturalidad, ni de sumisión al designio de la Providencia. Sencillamente no creían en otra cosa que en ellos mismos. No creían en Dios y lo manifestaban continuamente. Como mucho en fuerzas telúricas, materialistas o étnicas. Es un inmanentismo salvaje: teorías como el Lebensraum o el Herrenvolk y acciones proyectadas milimétricamente como la Endlösung son prueba palpable de ello. Mucho más relevantes para sus planes que tu Küche, Kinder, Kirche, puro costumbrismo.
> Lo conozco mucho mejor que tú.
Ya lo veo, ya.
> Por eso sé que el curioso paganismo que aparece a veces
> en el nazismo es un fenómeno puramente estético y marginal,
> como lo es, salvo en Rumanía, el esoterismo cristiano.
Aunque fuera marginal no creo que los nazis a los que no les interesara ese rollo y menos aún los jerarcas del partido se dedicaran a amar al prójimo, a perdonar a los enemigos, a subvenir las necesidades de los menesterosos, a cumplir los mandamientos, a frecuentar los sacramentos, a orar a Dios diariamente, a hacer apostolado... Debes estar de coña.
> Sin embargo, el cristianismo de la cúpula nazi no era un fenómeno marginal, como
> lo muestra la prontitud con que se llega a un Concordato entre el Reich y el Vaticano
¿Así haces tú la historia política? O sea que si una nación firma un Concordato, por muy controvertido que sea, es porque las autoridades de ese país son católicos a machamartillo. Anda, escríbelo en una revista seria. Escribe eso de la cúpula beata del partido nazi y la pruebaque aduces. Si te atreves.
> o los infames apoyos del Zentrum católico.
El NSDAP no obtuvo mayoría en Land católico alguno. En ellos siempre prevaleció el Zentrum, situado frente a Hitler hasta que ya no le fue posible. ¿Qué hay del poco honroso papel de los comunistas, tan obsecuentes a las directrices de Moscú de no añadir trabas a los planes criminales del Cabo de Bohemia?
> Me alegro de que reconozcas que, como mínimo, lo que decías era acientífico.
Decías que la historia no era una ciencia. Me parece perfecto, pero ahora no me voy a poner a discutir contigo sobre la posición de Mario Bunge al respecto del monismo y el dualismo, que, por lo demás, me parece bastante interesante. Yo, como todo quisque, si no especifico un uso especial de un término, es que lo empleo en su sentido corriente. Si "acientífico" es lo contrario de "ciencia", ésta no es más que el conocimiento cierto de las cosas por sus principios y causas.
Donde no hay deseo de conocer, como en lo que tú has escrito, todo es acientífico
1998/06/13
es.charla.religion
H. escribió:
> ¿Vas a aplicarte también tú el tratamiento con tus prejuicios
> (o ceguera, en la mayoría de las ocasiones) procatólicos?
¿Sí? ¿En cuál de los textos que he aportado ves tú mi ceguera... papista?
> Bien, tras leerlo 3 veces, deduzco lo que ya se sabía: que Hitler era
> antisemita, tradición muy arraigada en el catolicismo. Léete los tomos I
> y II de la _Historia del Antisemitismo_ de León Poliakov para comprobar
> lo arraigado que está en el cristianismo. Esta es la tradición infame
> que acaba en el nazismo
¿Y qué había antes, H.? ¿Y por medio? ¿Qué dicen los tomos III y siguientes del Poliakov? ¿Qué ha habido en la Unión Soviética, y ahora hay en Rusia hasta el día de hoy? ¿Quién es Eli Wiesel?
> La diferencia estriba en que el cristianismo, y el catolicismo
> de forma especial, no pretendía el exterminio físico del pueblo
> judío, sino simplemente el espiritual y, de no lograrlo, se procedía
> a su confinamiento. Hay una excepción: el exterminio físico del
> judío bajo el sistema inquisitorial (ya sé: "¡¡¡Sólo 7000!!!")
No, no, H. No lo tienes tan claro:
Tened en mente las devastaciones que la bastardía judía causa cada día
en nuestra nación... Considerad cómo la desintegración racial merma y a
menudo destruye los últimos valores arios de nuestro pueblo alemán...
Esta contaminación de nuestra sangre, ignorada ciegamente por centenares
de miles de personas de nuestro pueblo, es llevada a cabo de manera
sistemática por el judío de hoy. Sistemáticamente estos parásitos negros
de la nación contaminan a nuestras inexpertas y jóvenes muchachas rubias
y de esta manera destruyen algo que ya no puede ser reemplazado en este
mundo. AMBAS, SÍ, AMBAS CONFESIONES CRISTIANAS miran con indiferencia
esa abominación y la destrucción de una criatura noble y única,
concedida a la tierra por la gracia de Dios.
(A. HITLER, Mein Kampf, p.562)
Vaya, H., yo aquí veo en Hitler un severo salto cualitativo. El desmarque del cristianismo tradicional es bastante evidente y la concepción de los designios divinos es de lo más particular. Y eso que sólo estamos en 1923...
Pero veamos:
C. TÁCITO, Historias, libro V (en la hermosa versión de Carlos Coloma, siglo XVII):
Estos ritos, pues, como quiera que se hayan introducido, se defienden
ahora con la antigüedad. Los demás institutos y siniestras ordenanzas
han ido acreditándose con la fea y torpe malicia de los hombres. Porque
toda la gente malvada y facinerosa, menospreciada la religión de su
patria, lleva allí ofrendas y tributos. Ésta fue la causa de que se
engrandeciese el estado y el pueblo judaico, y también de ser de suyo
obstinados en la fe que dan, y prontos a la misericordia y caritativos
entre sí; puesto que aborrecen a todos los que no son de su gente como a
enemigos mortales. Diferenciándose de los demás hombres en la forma del
comer y dormir, y siendo gente muy dada al vicio deshonesto, se
abstienen de mujeres extranjeras, supuesto que entre ellos no hay cosa
ilícita. Instituyeron el circuncidarse para ser conocidos por esta
diversidad; los que se pasan a sus costumbres hacen lo mismo. A éstos la
primera cosa que se les enseña y persuade es el menosprecio de los
dioses, el despojarse del afecto de sus patrias y el no hacer caso de
padres, de hijos ni de hermanos (...) Mas difieren mucho en los demás
institutos, porque Líbero [Baco, Líber] ordenó en su religión
ceremoniales alegres, y las costumbres judaicas son tristes, sucias,
inusitadas y viles.
H., ¿eres tan amable de informar a nuestros distinguidos contertulios acerca de a qué iglesia cristana pertenece este furibundo antisemita?
Werner KELLER, Historia del pueblo judío:
<<Las comunidades judías de Mesopotamia (...) también reconocieron a
Alejandro cuando éste destruyó el poder persa. Continuaron siendo
súbditos sumisos, que no pedían sino la libertad en lo referente a su
fe. No obstante, cualquier ataque a su culto conducía irremediablemente
a una resistencia que no se arredraba ni ante la muerte. Alejandro hizo
esta experiencia cuando en Babilonia quiso forzar a los judíos, bajo
severas amenazas, a trabajar en la construcción del destruido templo de
Baal>>.
<<Tiberio, el nuevo señor del mundo no quería a los judíos; odiaba el
judaísmo, que a él, lo mismo que a la mayoría de los romanos, le parecía
tan incomprensible>>.
<<Pero la "historia egipcia" más espeluznante que relata Apión, que
después fue contada también por historiadores griegos y romanos y que
más adelante incluso aparece en Tácito, Plutarco y Juvenal, es la
siguiente "revelación": los judíos se apoderaban cada año de un griego,
lo cebaban en su templo para luego un día llevárselo al bosque y matarlo
según ciertos ritos durante los cuales se lanzaban improperios contra
los griegos. ¡Asesinato ritual! El heleno Apión difundió con sus
discursos y escritos esta calumnia>>.
¿A qué te suena, H.? Porque lo que es a mí, todo esto me recuerda al popular Santo Niño de La Guardia...
Los judíos que habían entrado en el ejército fueron obligados a
permanecer también en servicio en el sábado y en los días de fiestas
judías e incluso a luchar en tales días; pero los soldados judíos no
consintieron en guardar la obediencia debida y prefirieron sufrir duros
castigos por ello. Parece ser que además las vestiduras sagradas y los
objetos de culto fueron retirados de la sinagoga de Roma. Tras la muerte
de Sejano, el enemigo de los judíos, el emperador dispuso que fuera
derogada tan drástica orden.
Esta fue la primera persecución de los judíos en Roma y también la
primera de Occidente.
(Werner KELLER, op. cit.)
César VIDAL, El Holocausto, Alianza Editorial, Madrid, 1995:
El antisemitismo egipcio no iba a ser el único que haría acto de
presencia en el curso de la Historia antigua. El mundo clásico, nimbado
a veces de una irreal orla de tolerancia en muchas de nuestras visiones
contemporáneas, osciló entre el desprecio hacia los judíos y el deseo de
acabar directamente con su existencia mediante una política de
asimilación forzosa [sigue una interesante fundamentación de este aserto].
Pero avancemos algo más en la Historia:
En cuanto a la Ilustración y las revoluciones liberales europeas,
estuvieron, en mayor o menor medida, teñidas de antisemitismo
prácticamente hasta 1848. No deja de ser significativo que un personaje
como Voltaire [vaya, vaya...], tantas veces presentado como paradigma
de la tolerancia, repitiera en sus escritos continuas afirmaciones de
terrible antisemitismo o que la Revolución Francesa [¡anda!] viniera
acompañada de explosiones del mismo que recordaban los excesos del
Medievo. Napoleón al dirigirse a los representantes de los judíos
franceses les formuló preguntas que sólo evidenciaban una ignorancia
casi absoluta del judaísmo y un antisemitismo apenas barnizado de
liberalismo (...) Episodios como el del caso Dreyfus en la Francia
republicana de finales del siglo XIX ponen de manifiesto que la pátina
antisemita de siglos no había sido arrancada por unas décadas de
liberalismo formalmente tolerante.
(César VIDAL, op. cit.)
VOLTAIRE, Dictionnaire Philosophique:
Los judíos no son sino un pueblo ignorante y bárbaro que desde hace
largo tiempo une a la más sucia codicia la superstición más despreciable
y un odio incurable contra todos los pueblos en que son tolerados y en
los que se enriquecen.
Respuesta de Isaac DE PINTO, Consideraciones críticas:
¿Es el daño causado por la pluma menos nocivo que las llamas de la
hoguera? ¿No es este daño, que heredarán nuestros descendientes, todavía
más destructivo que el fuego? ¿Qué es lo que puede esperar esta
desgraciada nación del populacho cuando estos prejuicios bárbaros son
compartidos incluso por el genio más famoso del siglo de las luces?.
Werner KELLER, op. cit.:
En 1780 los judíos de Alsacia dirigieron un escrito a Luis XVI. En él
rogaban al rey que aboliera algunas limitaciones insoportables. Este
ruego fue atendido: en 1784: fue abolido el "impuesto personal". Decía
el rey que "(...) Puesto que es Nuestro deseo obrar con nuestros
súbditos sin diferencias y por lo tanto es contrario a tal deseo el
dejar en vigor un impuesto que ofende a la dignidad humana, hemos
decidido abolir este impuesto".
Johann Gottlieb FICHTE (de un escrito de 1793 sobre la Revolución Francesa):
¿No os viene al pensamiento que los judíos, que son ya ciudadanos de
un Estado más fuerte y poderoso que todos los vuestros, si les concedéis
todavía el derecho de ciudadanía en vuestros Estados pisotearán a
vuestros demás ciudadanos?.
César VIDAL, op. cit.:
<<Sin embargo, serían otras dos corrientes antisemitas diferentes, y aún
más nocivas si cabe, las que modelarían de manera específica la mente de
Hitler. Nos referimos a los denominados "antisemitismo científico" y
"antisemitismo ocultista o teosófico">>.
<<El siglo XIX fue testigo de un racismo que se presentaba con
pretensiones de cientifismo (...) Joseph Arthur, conde de Gobineau, que
intentó explicar la historia en base a este tipo de racismo (...) Se
trataba de una manifestación legítima de la lucha de la raza superior
contra la inferior (...) Amigo personal de Gobineau fue Richard Wagner.
El compositor alemán recogería en buena medida el enfoque antisemítico
del francés (...) No es seguro que Hitler leyera a fondo a Nietzsche. Sí
es indiscutible que conocía en profundidad a Wagner (...) Esa
identificación con Wagner no arrancaría sólo de motivos estéticos sino,
especialmente, ideológicos.
Vinculado asimismo con el antijudaísmo de Wagner y Gobineau fue el del
británico Stewart Houston-Chamberlain [¿antisemitismo en Gran
Bretaña?] (...) ...derivaba de la teoría de la evolución de Darwin.
Conceptos como el de la supervivencia y evolución del más apto, como el
de la lucha por la vida o el paso escalonado del animal al hombre
resultaban especialmente fáciles de encajar en una cosmovisión
antisemita>>.
<<Precisamente por ello, esta forma de antisemitismo no dejaba la más
mínima salida al judío. El bautismo podría cambiar su adscripción
religiosa, pero jamás su estado de inferioridad (y perversión) racial.
Como enemigo sólo podía verse abatido en una lucha sin cuartel escrita
en los genes humanos>>.
Respecto al antisemitismo ocultista o teosófico, yo mismo contesté a una intervención de un contertulio, apoyándome también en los datos e informaciones que aporta César Vidal (imagino que, por tu profesión, lo conocerás. Si no, mira a ver lo rendido papista que es...):
<<Bueno, XXX, no digas que no te avisé. A mí me habría gustado más
haberme tomado aquella Coronita contigo en vez de desvelarte la
personalidad de Helena Petrovna Blavatsky (o Blavatski, 1831-1891). Tú
ahora tomas su defensa a tu cargo frente a los ardides del falsario de
Miguel Ángel (que no da honor porque no tiene), invocando además como
coadyuvantes a H.L. y a E.A., a quienes haces un flaco favor (vamos,
digo yo). Para empezar, fíjate en qué gran estima tenía la Madame a
sus admiradores: unos asnos... que han estirado obedientemente sus
orejotas mientras yo interpretaba la melodía. La Sra. Blavatsky, alma
de la Sociedad Teosófica, tiene en su haber dos obras capitales (es un
decir), a saber, Isis sin velo (1877. Si la buscas en inglés: "Isis
Unveiled") y la que citaba D.: La doctrina secreta (1888). No
dediques ni un minuto a leerlas. Mejor ve a las fuentes, pues son burdos
plagios de textos hinduistas, orientales, espiritistas, demonológicos,
en fin... Ya sé que esto te gusta: Blavatsky odiaba el cristianismo. En
su mentalidad creía que los cristianos tergiversaron el mensaje de
Jesús, que en realidad, según ella, era 'ocultista'. Pero voy aún más
lejos: abominaba también de los judíos, que, engañados por
Yahveh -dios del mal-, renegaron del verdadero dios: Lucifer. Todo esto
se entiende mejor si se repasa el humanismo (otro decir) de esta mujer
para ti tan digna: Consideraba al ser humano como un dios en proceso de
hacerse, de donde enseguida derivaba una clasificación en razas
inferiores y razas superiores. En el estrato más elevado de estas
últimas se hallaba la raza aria, llamada a dominar el mundo nuevo que
habría de salir de la anulación de la presencia de cristianos y judíos
¿qué te parece?. Efectivamente, XXX, tú tenías razón: tanto creía en
lo que decía que marchó a la India en busca de las esencias que
necesitaba para construir esa religión aria con la que soñaba (te
recuerdo que arya es un vocablo sánscrito, es decir indoeuropeo, que
significa 'noble', 'señor', posiblemente emparentado con Herr). El
resto de la historia de su fracaso no viene a cuento aquí. Pero sus
ideas prendieron más de lo que nadie puede imaginar y aún siguen
prendiendo (no lo cuento todo). Su pista no se perdió porque pronto le
salieron discípulos aventajados: en especial, Georg Lanz von Liebenfels
(1872-1954) y Guido von List (1865-1919), a los que ya más que teósofos
habremos de llamar 'ariósofos'. Por abreviar, te digo que el primero fue
el adaptador de la cruz gamada o esvástica como símbolo del poder ario.
En su tristemente célebre revista "Ostara" se hablaba profusamente de
"Nuevo Orden" o "contaminación racial", siendo también el acuñador de
términos tales como Rassenschande o Untermenschen, que me consta que
tus idolatrados del grupo te pueden traducir con absoluta competencia.
Ni que decir tiene que el propio Hitler, suscriptor de "Ostara",
viajóex professo para conocerle personalmente. List, por su parte,
hacía de la judería internacional el enemigo mortal de los arios, por lo
que, a su entender, era preciso preparar la guerra y borrarlos del orbe
terráqueo. Fue pionero en propugnar leyes raciales (matrimonios y todo
eso). Tiene además en su medallero el dudoso honor de desenterrar y
poner en circulación la doble runa en forma de relámpago de tan aciago
recuerdo. Un año antes de morir profetizó que para 1932 una comunidad
racialmente pura establecería un Estado que liquidaría la democracia y a
los judíos. Otro consecuente con sus ideas ¿no?. Y casi que acierta el
pájaro. Ahí los tienes, XXX. El resto de la historia ya la sabes, creo>>.
Todo esto, H., es algo más complejo que el elemental análisis que tú ofrecías: "que Hitler era antisemita, tradición muy arraigada en el catolicismo". "Ésta es la tradición infame que acaba en el nazismo". Te digo lo que pienso: para decir eso ni siquiera hay que molestarse en ver un humilde documental televisivo perdido en el "sabato pomeriggio".
Para eso es suficiente con amodorrar la mente y recostarse entre los tópicos como quien lo hace entre almohadones. ¡Qué a gusto se está entre ellos!
Por cierto, de este texto de Mein Kampf no dices ni pío:
Cuando seamos los vencedores nadie nos preguntará si decimos la verdad
o no. Cuando se desencadena una guerra no cuenta el derecho sino la
victoria. Es el más fuerte quien tiene a su servicio el derecho.
No tiene que ver con el antisemitismo y es profundamente anticristiano. Jurado.
> Nada nuevo.
No, no. Todo nuevo, con respecto a tu anterior mensaje.
> Recuerda que mencionaba en uno de estos mensajes a uno de la
> cúpula nazi como animador del neopaganismo. Ese era Himmler, aunque no
> era capaz de recordar de cuál de los angelitos se trataba. Ese fue un
> error mío. Lo incluí en la lista de católicos
¿Lista de católicos? ¿Goering? ¿Goebbels? ¿Hitler? Salvando las distancias, ¿tú consideras al gran filósofo Wittgenstein un pensador católico? Pues, aunque su ascendencia era judía, fue bautizado. ¿Y a Marx, a quien también bautizó su padre?
Ya se que el bautismo imprime carácter, pero...
>, cuando era el que había
> renunciado al catolicismo. Por lo demás, te darás cuenta de que parte de
> su estética procede de las órdenes religiosas y militares medievales,
> como la de los Caballeros Téutones, en las que se mezcla caudillismo
> germánico y espíritu de cruzado.
Que va, que va: sustrato indoeuropeo, tradiciones prerromanas, runas germánicas, fuerte componente indo-ario, sagas y divinidades nórdicas, influencia artúrica, concomitancias vikingas, toques celtas... todo revuelto con el obrerismo trasnochado del originario DAP. Ni siquiera la cruz gamada es verdadera cruz.
> Nada nuevo. Pero no veo en qué sentido hace de él un no católico. Desde
> cuándo entre los católicos no ha habido gente de calaña semejante?
Te recuerdo el final del texto:
en sus discursos se retrata un personaje para el que la moral no
existía: "Aquí no trato de hacer justicia, sino únicamente de aniquilar
y exterminar, y nada más".
> Los hubo incluso entre los Papas. A modo de ejemplo, te remito a la medalla
> conmemorativa de la matanza de los hugonotes de 1572 de la que habla A. V. en otro hilo.
Lo que nos ocupa no son pecados, ni errores del siglo XVI, por los que la Iglesia ha derramado copiosas lágrimas, tras enderezar el rumbo. Al meter a esos degenerados entre los hijos de la Iglesia, los estás cristianizando, es decir, arrimándolos a una doctrina practicada por cientos de millones de seres corrientes, que son lo más alejado de un genocida sediento de sangre. Eso no lo tragan ni los propios judíos, que sienten un sincero afecto por Juan Pablo II. Tampoco es respetuoso con los cientos de católicos que se jugaron la vida por salvar judíos y también a otros muchos perseguidos de la fiera nazi. Con esa actitud errática y absurda te eriges en campeón de la causa revisionista. En el estricto sentido de la palabra.
> Y no me salgas con que no te interesan las cutre-historias.
Sí te salgo, porque la película que te estás montando es cutre y sólo refleja... no sé lo que refleja, porque no me he topado con afirmaciones así en toda mi desdichada vida.
> La "peña" que está aquí no son hombres cuyas acciones tengan una fuerte
> repercusión pública. Pero sí lo eran los jerarcas del Partido Nazi. Si
> tan ofensiva era su actuación para la moral católica y tan deleznables
> sus puntos de vista, y tan al margen de la Iglesia se había situado, no
> entiendo por qué Pío XII toma la opción prevista para estos casos, la
> excomunión, medida que sí toma más tarde contra los miembros de los
> partidos comunistas. Pero, al parecer, no era tan perverso el nazismo.
> De todas formas, creo que vale la pena mencionar que existían gentes aún
> más vinculadas a la Iglesia, que no fueron ni excomulgadas ni depuestas, y
> que colaboraron con entusiasmo y activamente con el nazismo. Me refiero,
> p. ej., al caso de Monseñor Tiso, presidente de la república títere filonazi de
> Eslovaquia. ¿O tampoco era cristiano?
Tú, lo que haces es meterte sibilinamente en otra cuestión que ha sido ya debatida aquí hasta la saciedad: la tibieza o no de la Iglesia ante el ascenso y la hegemonía nazi y el colaboracionismo. Mis ideas al respecto las vertí en un artículo que dirigí a cierto contertulio que no me apetece nombrar, pero ahora no viene a cuento rescatarlas. Y lo otro, el que hubiese clérigos que apoyasen esa política, la Iglesia tiene docenas de miles de ellos. Es normal que haya ovejas negras, como el pirado de Tiso. Pero, a ver: ese análisis tuyo ¿sólo vale para el nazismo? Me explico: En China, hay una facción de católicos, la Iglesia Patriótica China -desautorizada por la Iglesia, pero no arrojada de su seno -recientemente fue invitada al Sínodo de Asia- que colabora abiertamente con el régimen oligárquico marxista de Pekín: ¿Son también por ello los dirigentes comunistas chinos buenos católicos? A mí esto no me encaja.
> Nunca he dicho que actitudes semejantes no las hubiera en otras
> iglesias. Creo que, al respecto, ya comenté el hecho de que parte de la
> jerarquía nazi era luterana. Podríamos hablar también del papel y
> responsabilidades de las Iglesias Ortodoxas. Pero estamos hablando de la
> Iglesia, el cristianismo y de la caracterización de "ateo" que hiciste del nazismo.
De esto último precisamente estábamos hablando. No creo yo tampoco que aporte nada en ningún sentido el que el eslovaco Tiso fuera un facha colaboracionista. Se trataba de dilucidar ese supuesto carácter de "buenos católicos" y "correligionarios" míos, atribuido por ti a Hitler, Goering, Goebbels y Himmler. ¿O me vas a decir que Tiso formaba parte de la cúpula dirigente del NSDAP?
> Es tu apreciación personal, pero no la mía. Cuando una persona en tanto
> que primado de la Iglesia de Polonia, miembro del colegio cardenalicio que
> elige al papa, y parte de la "Iglesia docente" hace una demostración pública
> tal de odio racial, no se puede decir que no comprometa a la iglesia universal.
¿Y cuando tres generalotes masones se pasan con armas y bagajes a la sublevación del 18 de julio, convirtiéndose en piezas clave para su rápido afianzamiento y en responsables directos de la inhumana guerra civil que asoló España, se puede decir que no compromete a la Masonería internacional?
> No tergiverses lo que dije. Era muy claro: El nazismo no se le podía
> atribuir al ateismo, como tú hacías, ya que los jerarcas del Partido
> Nazi eran cristianos, muchos de ellos correligionarios tuyos. De ahí, no
> se deduce que todos tus correligionarios sean nazis ni que tú lo seas.
> Pero, desde luego, lo que no quiere decir es que fuesen ateos.
Yo soy cristiano. Y cristiano quiere decir 'discípulo de Cristo'. Aún estoy esperando que me digas en qué sentido eran eso los jerarcas nazis. Porque Cristo exige amar al prójimo incluidos los enemigos. Y no es que ellos no lo hicieran porque fueran unos dejados o unos pecadores, no. Es que en sus textos se explicita claramente "el buen odio a los judíos" y, en general, el aborrecimiento activo, creativo y dinámico a todo elemento contrario a sus propósitos hasta sus total aniquilación. Si hubo cristianos que se dejaron embaucar, pecaron. Pero los jerarcas no. Los jerarcas crearon conscientemente la ideología. Y el Dios de los cristianos no va incluido en el lote. Si no eran ateos de sus dioses totémicos de tribu, sangre y raza, sí al menos lo eran del Dios que adoramos los católicos, que no pasa por ahí ni aquéllos lo pretendieron.
> De nuevo, vuelves a tergiversar lo que dije. Y es, lo repito, que el
> nazismo no es un fenómeno ateo, sino que es un movimiento que surge en
> el ámbito de la sociedad cristiana y dirigido por cristianos, y hacia el
> que las instituciones religiosas y políticas católicas y luteranas
> mantienen una actitud muy complaciente. Eso no es cristianizar el nazismo.
¿Que no? Que nació en una sociedad cristiana es algo evidente, pero que fuera conducido por cristianos es una impostura. Por lo mismo que lo sería decir que los jemeres rojos son un movimiento dirigido por budistas o taoístas por estar muy extendidas en Camboya tales creencias y haber crecido en ese ambiente.
> De ahí no se deduce, si es lo que pretendes decir, que todos esos países
> fueran antisemitas. Sólo dice que en el interior de esas sociedades
> había minorías nazis, lo que es bien sabido.
Los que estaban en ínfima minoría en aquellos países eran los judíos, cuya presencia fue testimonial. En donde más hubo fue en Holanda (150.000), pero es que en Dinamarca sólo había 7.000 y en Noruega no llegaban a 3.000 ¿qué antisemitismo se va a fraguar así? En Polonia, vivían más de 3.250.000 hebreos, con lo que las tensiones, como ocurre siempre que hay una minoría numerosa, estaban a la orden del día. Por cierto, dicho sea de paso, hay que ver, según recientes revelaciones, lo bien que aplicaron tus queridos escandinavos (sin dejar fuera a la neutral y avanzada Suecia) las teorías de selección y depuración de la raza importadas de Alemania ¿eh? Eugenesia salvaje y secreta sobre muchas personas, desde deficientes mentales hasta miopes y desde los años treinta ¡hasta 1985! ¿Cuántos gobiernos liberales y progresistas lo consintieron y perfeccionaron?
> Por otra parte, no te sorprende el nombre del movimiento de León Degrelle?
> ¿Crees que es un nombre ateo o que es simple producto del azar?
No, una vulgar tergiversación y utilización de símbolos y patrimonio cristiano para difundir y cometer tropelías. Ejemplos de estos usos diabólicos del nombre de Cristo los tienen todas las ideologías.
> ¿Qué me estás diciendo? ¿Que en Francia hubo un regimen filonazi? ¿Que una
> parte de ella estuvo ocupada y bajo administración alemana? Bien, eso es
> conocido. ¿Me estás diciendo que en ella había antisemitismo? Pues claro
> que lo hubo, alientado y azuzado por las organizaciones de la derecha
> católica.
> No hace falta que lo escriba. Ya está escrito. Hay bastantes libros
> sobre el tema. Por ejemplo: F. Heer, Der Glaube des Adolf Hitler.
> Anatomie einer politischen Religiosität. Munich 1968. o C.E. Bärsch,
> Erlösung und Vernichtung. Dr.phil. Joseph Goebbels. Zur Psyche und
> Ideologie eines jungen Nationalsozialisten 1923-27. Munich 1987. Uno muy
> clásico y citado por la documentación que contiene: G. Denzler-V.
> Fabricius. Die Kirchen im Dritten Reich, Christen und Nazis in Hand?,
> Francfort 1984.
Me había olvidado, por lo visto, de lo de Rafael "El Gallo", cuando le dijeron que Unamuno era filósofo: "Hay gente pa to". Pero esos perfectos desconocidos, parte de una inmensa maraña de literatura sobre el Tercer Reich, no han innovado tanto ni provocado las convulsiones en la Europa bienpensante como lo hizo el año pasado el joven historiador judío Daniel Jonah GOLDHAGEN, el defensor de la tesis de la corresponsabilidad del alemán de la calle con el exterminio hebreo. Pues bien, en su famoso libro Los verdugos voluntarios de Hitler. Los alemanes corrientes y el Holocausto, Taurus, Madrid, 1997:
Las pruebas de la capacidad que tenían los alemanes para oponerse a
normas con las que estaban en desacuerdo se extiende a muchas otras
esferas de la vida social y política. Los ataques públicos de los nazis
contra el cristianismo, por ejemplo, producían mucha insatisfacción en
el pueblo alemán, y especialmente en las regiones católicas. Los
intentos locales de los funcionarios nazis de restringir las prácticas
religiosas y eliminar los crucifijos de las escuelas ocasionaron tal
indignación, tales tumultos y unas protestas tan furiosas que los
funcionarios, en general, revocaron sus órdenes.
¿"Buenos católicos y correligionarios míos" arrancando crucifijos de las escuelas, H.?
Hasta las más sugestivas fantasías se estrellan contra la implacable realidad.
> La pregunta dirígesela a los comunistas, no a mí. Y no estamos hablando
> ahora del papel de los comunistas, sino de si el movimiento nazi era o
> no ateo, de si era o no alentado por cristianos.
No te enmiendes: de lo primero... y de si la cúpula nazi estaba formada por "buenos católicos" y "correligionarios" míos.
> Es tu opinión, por lo demás, poco fundada.
Ah, poco fundada... no se han visto nunca artículos tan largos y documentados como los que estoy dedicando a este asunto. En fin. Decir cosas así es una de las costumbres mas arraigadas en este grupo.
> Por cierto, deberías leer la Declaración del Sínodo Conjunto de los
> Obispados Católicos de la R.F.A. de 1975, pero te cito una pequeña
> parte, hablando de las persecuciones a los judíos:
> "Muchos se hicieron culpables por puro temor a perder la vida. Nos
> atormenta especialmente el pensar que algunos cristianos llegaron
> incluso a participar activamente en esa persecución. La honorabilidad
> práctica de nuestra voluntad de renovación depende también de la
> admisión de esta culpa y de la disposición a aprender dolorosamente de
> esta historia de culpa de nuestro país y también de nuestra Iglesia."
Tú sólo fundas tus extraños asertos en dar vueltas al colaboracionismo. Bien, es otra cuestión. Muy interesante. Mas no nos ocupa ahora: se habla de "algunos cristianos" y de "participar activamente", no de concebir, planear, ejecutar y dirigir la persecución. Es una diferencia de bulto.
Pero ahora me vas a permitir que te señale yo a los verdaderos "buenos católicos" y a mis "correligionarios". Deja que escoja a mis amigos, a los otros no los tomo porque no lo son de Cristo. Me refiero, por ejemplo, a la multitud de sacerdotes que dieron con sus huesos en los campos de concentración, confinados en barracones dispuestos para ellos y cuya entereza y valentía se hicieron proverbiales. Me refiero también a Ángel Sanz Briz, embajador de España en Hungría y a su colaborador italiano, Giorgio Perlasca, que corrieron tremendos riesgos, pero que consiguieron preservar intacta nada menos que la populosa judería de Budapest, única capital europea que la conservó. El esfuerzo de estos héroes ha sido recompensado con grandes honores por los estados de Hungría e Israel. Del mismo modo me refiero al cónsul portugués en Burdeos Arístides de Sousa Mendes -el Schindler portugués- salvador de la friolera de 30.000 judíos, cuya extraordinaria acción le llevó a ser despedido, perseguido, desterrado y empobrecido por obra del dictador Oliveira Salazar. Buenos católicos lo fueron los mártires beatificados Lichtenberg y Leisner; y el padre Kolbe, muerto por salvar a un padre de familia de las fauces del ogro nazi. Buenos cristianos lo fueron, en fin, los valerosos jóvenes de La Rosa Blanca, ajusticiados por combatir la barbarie hitleriana con... octavillas, y a quienes el Tribunal Constitucional alemán se niega todavía a rehabilitar. Todos ellos obraron desde sus profundas convicciones religiosas y desde su firme fe en Cristo Salvador.
Cada vez que llamas a sus perseguidores y verdugos "correligionarios" y "buenos católicos", mancillas su imborrable recuerdo.
Miguel Ángel.
es.charla.religion
Está bien, H., voy a mantener esta polémica hasta el final. Porque hay cosas que por un mínimo sentido del decoro no se pueden ni se deben decir. Si no estás dispuesto a debatir con argumentos, dilo abiertamente y terminamos. Pero, si vas a discutir, te ruego dejes a un lado tus prejuicios anticatólicos y contestes a cada punto con argumentos fundados y pruebas. Yo me comprometo a hacer lo mismo. Te aseguro que vas a tener trabajo.
H. escribió:
> Lo que sabes, porque aquí se puso, es que Adolf Hitler era un buen católico, lo
> mismo que otros dirigentes del Partido Nazi como Goebbels, Himmler y Bormann.
A. HITLER, Mein Kampf:
<<La vida del judío como un parásito en el cuerpo de otras naciones y
estado explica una característica que una vez llevó a Schopenhauer, como
ya se ha indicado, a llamarlo "el gran maestro en mentir". La existencia
impulsa al judío a mentir, y a mentir perpetuamente, igual que impulsa a
los habitantes de los países nórdicos a usar ropa de abrigo.
Su vida en el interior de otros pueblos sólo puede durar si consigue
crear la opinión de que no es un pueblo sino una "comunidad religiosa",
aunque de una clase especial. Y esa es la primera gran mentira>>.
<<Si al inicio de la guerra y durante la guerra doce o quince mil de
esos hebreos corruptores del pueblo hubieran sido sometidos al gas
venenoso, como sucedió con cientos de miles de nuestros mejores
trabajadores alemanes en el campo de batalla, el sacrificio de millones
en el frente no habría resultado en vano. Por el contrario, doce mil
sabandijas eliminadas a su tiempo podrían haber salvado las vidas de un
millón de alemanes auténticos, valiosos para el futuro>>.
<<Cuando seamos los vencedores nadie nos preguntará si decimos la verdad
o no. Cuando se desencadena una guerra no cuenta el derecho sino la
victoria. Es el más fuerte quien tiene a su servicio el derecho>>.
John R. ELTING & George H. STEIN, The SS, Time-Life Books Inc., publicado en España en 1995:
<<Para Heinrich Himmler, las SS eran algo más que una pandilla de
fanáticos del partido comprometidos a aplastar a los enemigos del III
Reich: era una exaltada "orden de hombres nórdicos", una mística
hermandad inspirada en los relatos de los caballeros teutones y las
leyendas medievales (...). Himmler instituyó ritos cuya finalidad era
ligar de una forma más segura aún al iniciado a la orden. Los veteranos
de valía de las SS recibieron anillos y armas inscritas con símbolos
recogidos de las leyendas alemanas. Los hombres de las SS se casaban y
bautizaban a sus hijos en ceremonias destinadas a suplantar los
sacramentos cristianos, un enfoque que Himmler aplicó también a las
festividades religiosas, reemplazándolas con festivales paganos. El uso
definitivo del pasado por parte de Himmler fue un castillo renovado,
inspirado en el Camelot del rey Arturo, con una sala dedicada a los doce
principales caballeros de la orden. A los miembros menos exaltados se
les aseguraba que, después de la muerte, ellos también serían honrados
por sus hermanos>>.
<<La manía de la pureza racial de Himmler, junto con su desprecio hacia
los sacramentos cristianos -que consideraba aptos sólo para los mansos-
dio lugar a un exótico programa para alentar la creación de familias
adecuadas para las SS (...). Los matrimonios por la Iglesia eran
reemplazados por ritos de las SS presididos por el comandante del novio.
Un protocolo similar regía el "bautizo" de los hijos, algunos de los
cuales nacían en centros Lebensborn.", hogares de maternidad gratuitos
para las SS establecidos para alentar la concepción. Bastantes miembros
descubrieron que las regulaciones matrimoniales eran algo con lo que
resultaba difícil vivir. Sólo en 1937, 300 hombres fueron expulsados de
las SS por casarse sin aprobación>>.
<<En un memorándum de 1936, Himmler presentó una lista de festividades
aprobadas, basada en precedentes paganos y políticos y destinada a
apartar a los miembros de las SS de su dependencia de las festividades
cristianas. La lista incluía el 20 de abril -el cumpleaños de Hitler-,
el Primero de Mayo, el solsticio de verano, una fiesta de la cosecha y
el 9 de noviembre, aniversario del Putsch de la cervecería de Munich.
El clímax del esquema anual de Himmler era el solsticio de invierno,
correspondiente a las festividades de Navidad, un acontecimiento en el
que los miembros de las SS se reunían y celebraban banquetes a la luz de
las velas y alrededor de rugientes fogatas que evocaban los ritos
tribales germanos. Sin embargo, estas festividades navideñas no traían
consigo una promesa de paz. Como señaló en 1938 el periódico de las SS,
"El Cuerpo Negro": "Los Magos de Oriente lanzan hoy asustadas miradas en
dirección a las brillantes llamas que iluminan las noches del solsticio
de invierno">>.
<<Tanto en la muerte como en la vida, las SS buscaban distinguir a sus
miembros de los no iniciados. Pero pese a la renuncia oficial de los
lazos religiosos, muchos dentro de las SS hallaban difícil renunciar por
completo a un entierro cristiano (...) Una vez iniciada la guerra, todos
los simbolismos cristianos desaparecieron. A partir de entonces, las
runas formando las SS identificaron claramente a los caídos como hombres
perteneciente a esta orden especial>>.
Heinrich HIMMLER, extracto del discurso pronunciado en Posen el 4 de octubre de 1943 ante los jefes de grupo de las SS:
Deseo mencionar aquí, con toda franqueza, un capítulo especialmente
difícil. Es absolutamente preciso que discutamos sobre él muy
sinceramente entre nosotros, y, sin embargo, jamás hablaremos de él en
público (...) Me refiero a la evacuación de los judíos, al exterminio
del pueblo judío.
Antonio FERNÁNDEZ GARCÍA (Catedrático de Hª Contemporánea de la Universidad Complutense y director de la revista Cuadernos de Historia Contemporánea) y José L. RODRÍGUEZ JIMÉNEZ (Doctor en Hª Contemporánea por la UCM y especializado en el estudio de la extrema derecha española y el neofascismo europeo), El Juicio de Nuremberg*, cincuenta años después. Cuadernos de Historia. Arco Libros. Madrid, 1996:
Hermann W. Goering, sin duda el dirigente más relevante entre los
juzgados. Considerado el "segundo hombre" del nazismo, era un especimen
de ambición y falta de escrúpulos, y mostraba poco interés (a diferencia
de Goebbels, uno de sus principales competidores) por cuestiones
ideológicas, a las que prestaba atención sólo en la medida en que le
permitían alcanzar situaciones de poder. Corrupto y seducido por el
lujo, Hitler se refirió a él en privado como "el más grande de los
fracasados". Fue el organizador de la Gestapo y del primitivo sistema de
campos de concentración -a partir de 1934 controlados por Himmler- y uno
de los instigadores del terror policial desde la llegada de los nazis al
poder. En uno de sus discursos pronunciado en Essen el once de marzo de
1933, afirmaba que "no he hecho sino empezar la depuración, la Policía
no está para para proteger a los granujas, a los ladrones, a los
usureros, y a los traidores. Cuando me decís que aquí o allá han cogido
a uno de ellos y le han maltratado, no puedo sino contestarles: no se
hace una tortilla sin romper huevos". Entregado a costosas fantasías, al
culto egolátrico y a la violencia, acumuló gran cantidad de cargos: jefe
de las SS del Estado de Prusia, presidente de Prusia, presidente del
Reichstag, Comisario del plan cuatrienal, comamdante en jefe de la
Luftwaffe y ministro del Aire. Sus servicios al partido nazi fueron de
tal importancia que se ha afirmado que sin su participación la historia
del nazismo habría sido diferente. Contribuyó a su ascensión y conquista
del poder, elaboró los planes económicos y militares para la guerra y
autorizó y programó en gran parte, junto con Hitler, Himmler y Heydrich,
los crímenes de guerra y contra la humanidad. Fue nombrado por Hitler su
sucesor el uno de septiembre de 1939, al tiempo que se le concedían los
títulos de mariscal del Reich y Presidente del Consejo de Defensa.
Adicto a las drogas, hubo de ser tratado antes del inicio del juicio. Lo
mismo que el Führer, adicto, además a la oratoria, en sus discursos se
retrata un personaje para el que la moral no existía: "Aquí no trato de
hacer justicia, sino únicamente de aniquilar y exterminar, y nada más".
*Respecto de Nuremberg se dice en esta obra: Suponía revigorizar el espíritu universalista que había inspirado a los fundadores del derecho internacional, Vitoria, Suárez, Grocio, castigando a los culpables de oprimir, por fanatismo, a una minoría nacional, racial, religiosa o política.
Joseph GOEBBELS, una cita de su Diario, publicado por la editorial del Partido y recopilado en forma de libro, a costa del editor Max Amann:
Cientos de miles de personas se han decidido en este último momento a
seguir a Hitler y al espíritu de su doctrina, que conduce
inexorablemente a la reencarnación de la Patria y nos lleva a la lucha
por su grandeza...
Yo no sé lo que tú dices. No sé en qué sentido eran buenos católicos estos tipos. ¿Tal vez porque fueron bautizados? Toda la peña que pulula por aquí menos tú, según creo, está bautizada y no son católicos.
> También sabes, porque también se puso aquí, que la Iglesia
> Polaca (incluido tu P. Kolbe) era fuertemente antisemita.
Gente loca antisemita había en todas las iglesias, o si no, mira la ortodoxa y la luterana. No tengo inconveniente en discutirlo contigo, pero a mí no me gusta ir por ahí soltando palabras al viento, prefiero fundamentar lo que digo. Y el documento de un mal arzobispo mancha, pero no compromete a la Iglesia universal con el nazismo.
> Así que, ahora, no acuses a los demás de los crímenes de tus correligionarios.
Mira, si quieres decir que los católicos somos unos nazis, no te cortes, dilo. Cada cual sabrá a qué atenerse. Pero después, si te das ínfulas de historiador, también sabrá cada cual de qué pie cojeas. Aunque te den palmaditas en la espalda.
> Todo eso lo sabes y, sin embargo, no tienes el más mínimo
> reparo en endosarle el nazismo a otros. ¿Cómo le llamas a eso?
Hombre, de cristianar al nacionalsocialismo ya te has encargado tú, en esta increible pirueta, que hoy por hoy constituye un hápax en la historiografía actual. Y recuerda: yo eso no lo sé. Y he estudiado mucho. A ver si es algo esotérico...
> No, toda Europa no era antisemita. Por ejemplo, los países escandinavos
> no eran antisemitas, no lo era Holanda, no lo era el Reino Unido. Lo
> era, y mucho, Polonia y en gran parte gracias a la Iglesia. Y, si hablas de
> Francia, deberías saber que el antisemitismo no estuvo propiciado por
> los "jacobinos", sino por la derecha católica, como Maurras "et alii".
Antonio FERNÁNDEZ GARCÍA y José L. RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, obra citada:
Aunque no sería justo dejar en el olvido la circunstancia de que miles
de judíos recibieron ayuda y refugio en países como Holanda y Francia,
en los países invadidos por las fuerzas del Tercer Reich, mientras parte
de la población optaba por la resistencia y la lucha en la
clandestinidad contra el invasor alemán, ciertos grupos políticos,
económicos e intelectuales optaron por colaborar con las tropas alemanas
y las directrices nazis. Unos lo hicieron por oportunismo, pero muchos
otros por convencimiento. Los "colaboracionistas" tenían tras de sí el
respaldo de partidos y agrupaciones fascistas y de extrema derecha,
que la momentánea victoria nazi para eliminar a sus adversarios
políticos. Al término de la guerra fueron acusados, según los casos, de
traición, inteligencia con el enemigo y crímenes contra la humanidad.
Recibieron los nazis un apoyo no desdeñable en Dinamarca, Bélgica (el
movimiento fascista Christus Rex, encabezado por León Degrelle), Holanda
(el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Holandeses) y
Noruega, donde los ocupantes convirtieron en primer ministro al líder
del partido Unidad Nacional, Vidkun Quisling, cuyo apellido se convirtió
a partir de entonces en sinónimo de colaboración con el Tercer Reich. El
caso más relevante de colaboracionismo tuvo lugar en Francia. Existen
pruebas documentales de que mientras desde Londres el general De Gaulle
llamaba a los franceses a la resistencia, en Vichy, ciudad donde
residiría el gobierno del mariscal Pétain, se iniciaba una estrecha
colaboración con los nazis. (...) Desde sus comienzos los funcionarios
de Vichy mostraron su decisión de aprovechar la invasión alemana y las
victorias militares nazis para instaurar un régimen dictatorial de
derecha que suprimiese a todos aquellos que venían siendo definidos como
enemigos políticos (comunistas, socialistas) o raciales (judíos; existía
una fuerte corriente de antisemitismo en Francia). Cuando las fuerzas de
ocupación alemanas emitieron una orden, en septiembre de 1940, para que
todos los judíos residentes en Francia acudieran a oficinas policiales
para ser censados, las autoridades de Vichy ratificaron su validez.
Además se creó una organización paramilitar, la Milicia Francesa,
dedicada a combatir la Resistencia y a tareas de represión política y
control y persecución a los judíos. Por otro lado, miles de enfermos
mentales murieron de hambre y de frío en los sanatorios psiquiátricos
franceses a causa de las normas administrativas que estipulaban la
restricción de los alimentos en estos centros (...) Cerca de cinco mil
colaboracionistas fueron ejecutados sin juicio tras la liberación de
Francia y en las semanas siguientes en torno a cien mil franceses fueron
encarcelados para ser entregados a los tribunales.
La Francia libre... Te recuerdo que Jacques Chirac, como presidente de Francia ya reconoció solemnemente la responsabilidad del Estado francés en la deportación de judíos durante la 2ª G.M. Fue en 1995, durante el 53 aniversario de una redada contra la comunidad judía en 1942, conocida como Vel´d´Hiv en París:
<<La locura criminal del ocupante fue secundada por franceses, por el
Estado francés. Esas horas negras han manchado para siempre nuestra
historia y son una injuria para nuestro pasado y nuestras tradiciones.
Francia, patria de las luces y de los derechos humanos, tierra de
acogida y de asilo, cumplía lo irreparable. Faltando a su palabra,
entregaba sus protegidos a los verdugos. Conservamos una deuda
irreparable>>.
Por estas palabras, Chirac fue felicitado por el famoso abogado francés Serge Klarsfeld, que siempre ha afirmado que el dinero, las joyas, otros bienes materiales como pinturas e incluso apartamentos de los que fueron despojados los judíos, todavía no han sido restituidos y fueron ingresados en diversas instituciones de la Administración francesa. Ya François Mitterrand dedicó el lugar donde había estado el antiguo velódromo al sufrimiento judío nombrándolo Plaza de los mártires.
Polonia, siempre Polonia. La culpable de todo por ser católica. Pues hasta el primero de septiembre de 1939, sus tres millones de judíos estaban allí. Vivos. El Vlams Blok no es polaco. Georg Haider tampoco.
> No, lo que es vulgar es atribuirle el nazismo al ateísmo.
Esa gentuza no creía en nada. No hay en ellos el menor asomo de trascendencia, ni de sobrenaturalidad, ni de sumisión al designio de la Providencia. Sencillamente no creían en otra cosa que en ellos mismos. No creían en Dios y lo manifestaban continuamente. Como mucho en fuerzas telúricas, materialistas o étnicas. Es un inmanentismo salvaje: teorías como el Lebensraum o el Herrenvolk y acciones proyectadas milimétricamente como la Endlösung son prueba palpable de ello. Mucho más relevantes para sus planes que tu Küche, Kinder, Kirche, puro costumbrismo.
> Lo conozco mucho mejor que tú.
Ya lo veo, ya.
> Por eso sé que el curioso paganismo que aparece a veces
> en el nazismo es un fenómeno puramente estético y marginal,
> como lo es, salvo en Rumanía, el esoterismo cristiano.
Aunque fuera marginal no creo que los nazis a los que no les interesara ese rollo y menos aún los jerarcas del partido se dedicaran a amar al prójimo, a perdonar a los enemigos, a subvenir las necesidades de los menesterosos, a cumplir los mandamientos, a frecuentar los sacramentos, a orar a Dios diariamente, a hacer apostolado... Debes estar de coña.
> Sin embargo, el cristianismo de la cúpula nazi no era un fenómeno marginal, como
> lo muestra la prontitud con que se llega a un Concordato entre el Reich y el Vaticano
¿Así haces tú la historia política? O sea que si una nación firma un Concordato, por muy controvertido que sea, es porque las autoridades de ese país son católicos a machamartillo. Anda, escríbelo en una revista seria. Escribe eso de la cúpula beata del partido nazi y la pruebaque aduces. Si te atreves.
> o los infames apoyos del Zentrum católico.
El NSDAP no obtuvo mayoría en Land católico alguno. En ellos siempre prevaleció el Zentrum, situado frente a Hitler hasta que ya no le fue posible. ¿Qué hay del poco honroso papel de los comunistas, tan obsecuentes a las directrices de Moscú de no añadir trabas a los planes criminales del Cabo de Bohemia?
> Me alegro de que reconozcas que, como mínimo, lo que decías era acientífico.
Decías que la historia no era una ciencia. Me parece perfecto, pero ahora no me voy a poner a discutir contigo sobre la posición de Mario Bunge al respecto del monismo y el dualismo, que, por lo demás, me parece bastante interesante. Yo, como todo quisque, si no especifico un uso especial de un término, es que lo empleo en su sentido corriente. Si "acientífico" es lo contrario de "ciencia", ésta no es más que el conocimiento cierto de las cosas por sus principios y causas.
Donde no hay deseo de conocer, como en lo que tú has escrito, todo es acientífico
1998/06/13
es.charla.religion
H. escribió:
> ¿Vas a aplicarte también tú el tratamiento con tus prejuicios
> (o ceguera, en la mayoría de las ocasiones) procatólicos?
¿Sí? ¿En cuál de los textos que he aportado ves tú mi ceguera... papista?
> Bien, tras leerlo 3 veces, deduzco lo que ya se sabía: que Hitler era
> antisemita, tradición muy arraigada en el catolicismo. Léete los tomos I
> y II de la _Historia del Antisemitismo_ de León Poliakov para comprobar
> lo arraigado que está en el cristianismo. Esta es la tradición infame
> que acaba en el nazismo
¿Y qué había antes, H.? ¿Y por medio? ¿Qué dicen los tomos III y siguientes del Poliakov? ¿Qué ha habido en la Unión Soviética, y ahora hay en Rusia hasta el día de hoy? ¿Quién es Eli Wiesel?
> La diferencia estriba en que el cristianismo, y el catolicismo
> de forma especial, no pretendía el exterminio físico del pueblo
> judío, sino simplemente el espiritual y, de no lograrlo, se procedía
> a su confinamiento. Hay una excepción: el exterminio físico del
> judío bajo el sistema inquisitorial (ya sé: "¡¡¡Sólo 7000!!!")
No, no, H. No lo tienes tan claro:
Tened en mente las devastaciones que la bastardía judía causa cada día
en nuestra nación... Considerad cómo la desintegración racial merma y a
menudo destruye los últimos valores arios de nuestro pueblo alemán...
Esta contaminación de nuestra sangre, ignorada ciegamente por centenares
de miles de personas de nuestro pueblo, es llevada a cabo de manera
sistemática por el judío de hoy. Sistemáticamente estos parásitos negros
de la nación contaminan a nuestras inexpertas y jóvenes muchachas rubias
y de esta manera destruyen algo que ya no puede ser reemplazado en este
mundo. AMBAS, SÍ, AMBAS CONFESIONES CRISTIANAS miran con indiferencia
esa abominación y la destrucción de una criatura noble y única,
concedida a la tierra por la gracia de Dios.
(A. HITLER, Mein Kampf, p.562)
Vaya, H., yo aquí veo en Hitler un severo salto cualitativo. El desmarque del cristianismo tradicional es bastante evidente y la concepción de los designios divinos es de lo más particular. Y eso que sólo estamos en 1923...
Pero veamos:
C. TÁCITO, Historias, libro V (en la hermosa versión de Carlos Coloma, siglo XVII):
Estos ritos, pues, como quiera que se hayan introducido, se defienden
ahora con la antigüedad. Los demás institutos y siniestras ordenanzas
han ido acreditándose con la fea y torpe malicia de los hombres. Porque
toda la gente malvada y facinerosa, menospreciada la religión de su
patria, lleva allí ofrendas y tributos. Ésta fue la causa de que se
engrandeciese el estado y el pueblo judaico, y también de ser de suyo
obstinados en la fe que dan, y prontos a la misericordia y caritativos
entre sí; puesto que aborrecen a todos los que no son de su gente como a
enemigos mortales. Diferenciándose de los demás hombres en la forma del
comer y dormir, y siendo gente muy dada al vicio deshonesto, se
abstienen de mujeres extranjeras, supuesto que entre ellos no hay cosa
ilícita. Instituyeron el circuncidarse para ser conocidos por esta
diversidad; los que se pasan a sus costumbres hacen lo mismo. A éstos la
primera cosa que se les enseña y persuade es el menosprecio de los
dioses, el despojarse del afecto de sus patrias y el no hacer caso de
padres, de hijos ni de hermanos (...) Mas difieren mucho en los demás
institutos, porque Líbero [Baco, Líber] ordenó en su religión
ceremoniales alegres, y las costumbres judaicas son tristes, sucias,
inusitadas y viles.
H., ¿eres tan amable de informar a nuestros distinguidos contertulios acerca de a qué iglesia cristana pertenece este furibundo antisemita?
Werner KELLER, Historia del pueblo judío:
<<Las comunidades judías de Mesopotamia (...) también reconocieron a
Alejandro cuando éste destruyó el poder persa. Continuaron siendo
súbditos sumisos, que no pedían sino la libertad en lo referente a su
fe. No obstante, cualquier ataque a su culto conducía irremediablemente
a una resistencia que no se arredraba ni ante la muerte. Alejandro hizo
esta experiencia cuando en Babilonia quiso forzar a los judíos, bajo
severas amenazas, a trabajar en la construcción del destruido templo de
Baal>>.
<<Tiberio, el nuevo señor del mundo no quería a los judíos; odiaba el
judaísmo, que a él, lo mismo que a la mayoría de los romanos, le parecía
tan incomprensible>>.
<<Pero la "historia egipcia" más espeluznante que relata Apión, que
después fue contada también por historiadores griegos y romanos y que
más adelante incluso aparece en Tácito, Plutarco y Juvenal, es la
siguiente "revelación": los judíos se apoderaban cada año de un griego,
lo cebaban en su templo para luego un día llevárselo al bosque y matarlo
según ciertos ritos durante los cuales se lanzaban improperios contra
los griegos. ¡Asesinato ritual! El heleno Apión difundió con sus
discursos y escritos esta calumnia>>.
¿A qué te suena, H.? Porque lo que es a mí, todo esto me recuerda al popular Santo Niño de La Guardia...
Los judíos que habían entrado en el ejército fueron obligados a
permanecer también en servicio en el sábado y en los días de fiestas
judías e incluso a luchar en tales días; pero los soldados judíos no
consintieron en guardar la obediencia debida y prefirieron sufrir duros
castigos por ello. Parece ser que además las vestiduras sagradas y los
objetos de culto fueron retirados de la sinagoga de Roma. Tras la muerte
de Sejano, el enemigo de los judíos, el emperador dispuso que fuera
derogada tan drástica orden.
Esta fue la primera persecución de los judíos en Roma y también la
primera de Occidente.
(Werner KELLER, op. cit.)
César VIDAL, El Holocausto, Alianza Editorial, Madrid, 1995:
El antisemitismo egipcio no iba a ser el único que haría acto de
presencia en el curso de la Historia antigua. El mundo clásico, nimbado
a veces de una irreal orla de tolerancia en muchas de nuestras visiones
contemporáneas, osciló entre el desprecio hacia los judíos y el deseo de
acabar directamente con su existencia mediante una política de
asimilación forzosa [sigue una interesante fundamentación de este aserto].
Pero avancemos algo más en la Historia:
En cuanto a la Ilustración y las revoluciones liberales europeas,
estuvieron, en mayor o menor medida, teñidas de antisemitismo
prácticamente hasta 1848. No deja de ser significativo que un personaje
como Voltaire [vaya, vaya...], tantas veces presentado como paradigma
de la tolerancia, repitiera en sus escritos continuas afirmaciones de
terrible antisemitismo o que la Revolución Francesa [¡anda!] viniera
acompañada de explosiones del mismo que recordaban los excesos del
Medievo. Napoleón al dirigirse a los representantes de los judíos
franceses les formuló preguntas que sólo evidenciaban una ignorancia
casi absoluta del judaísmo y un antisemitismo apenas barnizado de
liberalismo (...) Episodios como el del caso Dreyfus en la Francia
republicana de finales del siglo XIX ponen de manifiesto que la pátina
antisemita de siglos no había sido arrancada por unas décadas de
liberalismo formalmente tolerante.
(César VIDAL, op. cit.)
VOLTAIRE, Dictionnaire Philosophique:
Los judíos no son sino un pueblo ignorante y bárbaro que desde hace
largo tiempo une a la más sucia codicia la superstición más despreciable
y un odio incurable contra todos los pueblos en que son tolerados y en
los que se enriquecen.
Respuesta de Isaac DE PINTO, Consideraciones críticas:
¿Es el daño causado por la pluma menos nocivo que las llamas de la
hoguera? ¿No es este daño, que heredarán nuestros descendientes, todavía
más destructivo que el fuego? ¿Qué es lo que puede esperar esta
desgraciada nación del populacho cuando estos prejuicios bárbaros son
compartidos incluso por el genio más famoso del siglo de las luces?.
Werner KELLER, op. cit.:
En 1780 los judíos de Alsacia dirigieron un escrito a Luis XVI. En él
rogaban al rey que aboliera algunas limitaciones insoportables. Este
ruego fue atendido: en 1784: fue abolido el "impuesto personal". Decía
el rey que "(...) Puesto que es Nuestro deseo obrar con nuestros
súbditos sin diferencias y por lo tanto es contrario a tal deseo el
dejar en vigor un impuesto que ofende a la dignidad humana, hemos
decidido abolir este impuesto".
Johann Gottlieb FICHTE (de un escrito de 1793 sobre la Revolución Francesa):
¿No os viene al pensamiento que los judíos, que son ya ciudadanos de
un Estado más fuerte y poderoso que todos los vuestros, si les concedéis
todavía el derecho de ciudadanía en vuestros Estados pisotearán a
vuestros demás ciudadanos?.
César VIDAL, op. cit.:
<<Sin embargo, serían otras dos corrientes antisemitas diferentes, y aún
más nocivas si cabe, las que modelarían de manera específica la mente de
Hitler. Nos referimos a los denominados "antisemitismo científico" y
"antisemitismo ocultista o teosófico">>.
<<El siglo XIX fue testigo de un racismo que se presentaba con
pretensiones de cientifismo (...) Joseph Arthur, conde de Gobineau, que
intentó explicar la historia en base a este tipo de racismo (...) Se
trataba de una manifestación legítima de la lucha de la raza superior
contra la inferior (...) Amigo personal de Gobineau fue Richard Wagner.
El compositor alemán recogería en buena medida el enfoque antisemítico
del francés (...) No es seguro que Hitler leyera a fondo a Nietzsche. Sí
es indiscutible que conocía en profundidad a Wagner (...) Esa
identificación con Wagner no arrancaría sólo de motivos estéticos sino,
especialmente, ideológicos.
Vinculado asimismo con el antijudaísmo de Wagner y Gobineau fue el del
británico Stewart Houston-Chamberlain [¿antisemitismo en Gran
Bretaña?] (...) ...derivaba de la teoría de la evolución de Darwin.
Conceptos como el de la supervivencia y evolución del más apto, como el
de la lucha por la vida o el paso escalonado del animal al hombre
resultaban especialmente fáciles de encajar en una cosmovisión
antisemita>>.
<<Precisamente por ello, esta forma de antisemitismo no dejaba la más
mínima salida al judío. El bautismo podría cambiar su adscripción
religiosa, pero jamás su estado de inferioridad (y perversión) racial.
Como enemigo sólo podía verse abatido en una lucha sin cuartel escrita
en los genes humanos>>.
Respecto al antisemitismo ocultista o teosófico, yo mismo contesté a una intervención de un contertulio, apoyándome también en los datos e informaciones que aporta César Vidal (imagino que, por tu profesión, lo conocerás. Si no, mira a ver lo rendido papista que es...):
<<Bueno, XXX, no digas que no te avisé. A mí me habría gustado más
haberme tomado aquella Coronita contigo en vez de desvelarte la
personalidad de Helena Petrovna Blavatsky (o Blavatski, 1831-1891). Tú
ahora tomas su defensa a tu cargo frente a los ardides del falsario de
Miguel Ángel (que no da honor porque no tiene), invocando además como
coadyuvantes a H.L. y a E.A., a quienes haces un flaco favor (vamos,
digo yo). Para empezar, fíjate en qué gran estima tenía la Madame a
sus admiradores: unos asnos... que han estirado obedientemente sus
orejotas mientras yo interpretaba la melodía. La Sra. Blavatsky, alma
de la Sociedad Teosófica, tiene en su haber dos obras capitales (es un
decir), a saber, Isis sin velo (1877. Si la buscas en inglés: "Isis
Unveiled") y la que citaba D.: La doctrina secreta (1888). No
dediques ni un minuto a leerlas. Mejor ve a las fuentes, pues son burdos
plagios de textos hinduistas, orientales, espiritistas, demonológicos,
en fin... Ya sé que esto te gusta: Blavatsky odiaba el cristianismo. En
su mentalidad creía que los cristianos tergiversaron el mensaje de
Jesús, que en realidad, según ella, era 'ocultista'. Pero voy aún más
lejos: abominaba también de los judíos, que, engañados por
Yahveh -dios del mal-, renegaron del verdadero dios: Lucifer. Todo esto
se entiende mejor si se repasa el humanismo (otro decir) de esta mujer
para ti tan digna: Consideraba al ser humano como un dios en proceso de
hacerse, de donde enseguida derivaba una clasificación en razas
inferiores y razas superiores. En el estrato más elevado de estas
últimas se hallaba la raza aria, llamada a dominar el mundo nuevo que
habría de salir de la anulación de la presencia de cristianos y judíos
¿qué te parece?. Efectivamente, XXX, tú tenías razón: tanto creía en
lo que decía que marchó a la India en busca de las esencias que
necesitaba para construir esa religión aria con la que soñaba (te
recuerdo que arya es un vocablo sánscrito, es decir indoeuropeo, que
significa 'noble', 'señor', posiblemente emparentado con Herr). El
resto de la historia de su fracaso no viene a cuento aquí. Pero sus
ideas prendieron más de lo que nadie puede imaginar y aún siguen
prendiendo (no lo cuento todo). Su pista no se perdió porque pronto le
salieron discípulos aventajados: en especial, Georg Lanz von Liebenfels
(1872-1954) y Guido von List (1865-1919), a los que ya más que teósofos
habremos de llamar 'ariósofos'. Por abreviar, te digo que el primero fue
el adaptador de la cruz gamada o esvástica como símbolo del poder ario.
En su tristemente célebre revista "Ostara" se hablaba profusamente de
"Nuevo Orden" o "contaminación racial", siendo también el acuñador de
términos tales como Rassenschande o Untermenschen, que me consta que
tus idolatrados del grupo te pueden traducir con absoluta competencia.
Ni que decir tiene que el propio Hitler, suscriptor de "Ostara",
viajóex professo para conocerle personalmente. List, por su parte,
hacía de la judería internacional el enemigo mortal de los arios, por lo
que, a su entender, era preciso preparar la guerra y borrarlos del orbe
terráqueo. Fue pionero en propugnar leyes raciales (matrimonios y todo
eso). Tiene además en su medallero el dudoso honor de desenterrar y
poner en circulación la doble runa en forma de relámpago de tan aciago
recuerdo. Un año antes de morir profetizó que para 1932 una comunidad
racialmente pura establecería un Estado que liquidaría la democracia y a
los judíos. Otro consecuente con sus ideas ¿no?. Y casi que acierta el
pájaro. Ahí los tienes, XXX. El resto de la historia ya la sabes, creo>>.
Todo esto, H., es algo más complejo que el elemental análisis que tú ofrecías: "que Hitler era antisemita, tradición muy arraigada en el catolicismo". "Ésta es la tradición infame que acaba en el nazismo". Te digo lo que pienso: para decir eso ni siquiera hay que molestarse en ver un humilde documental televisivo perdido en el "sabato pomeriggio".
Para eso es suficiente con amodorrar la mente y recostarse entre los tópicos como quien lo hace entre almohadones. ¡Qué a gusto se está entre ellos!
Por cierto, de este texto de Mein Kampf no dices ni pío:
Cuando seamos los vencedores nadie nos preguntará si decimos la verdad
o no. Cuando se desencadena una guerra no cuenta el derecho sino la
victoria. Es el más fuerte quien tiene a su servicio el derecho.
No tiene que ver con el antisemitismo y es profundamente anticristiano. Jurado.
> Nada nuevo.
No, no. Todo nuevo, con respecto a tu anterior mensaje.
> Recuerda que mencionaba en uno de estos mensajes a uno de la
> cúpula nazi como animador del neopaganismo. Ese era Himmler, aunque no
> era capaz de recordar de cuál de los angelitos se trataba. Ese fue un
> error mío. Lo incluí en la lista de católicos
¿Lista de católicos? ¿Goering? ¿Goebbels? ¿Hitler? Salvando las distancias, ¿tú consideras al gran filósofo Wittgenstein un pensador católico? Pues, aunque su ascendencia era judía, fue bautizado. ¿Y a Marx, a quien también bautizó su padre?
Ya se que el bautismo imprime carácter, pero...
>, cuando era el que había
> renunciado al catolicismo. Por lo demás, te darás cuenta de que parte de
> su estética procede de las órdenes religiosas y militares medievales,
> como la de los Caballeros Téutones, en las que se mezcla caudillismo
> germánico y espíritu de cruzado.
Que va, que va: sustrato indoeuropeo, tradiciones prerromanas, runas germánicas, fuerte componente indo-ario, sagas y divinidades nórdicas, influencia artúrica, concomitancias vikingas, toques celtas... todo revuelto con el obrerismo trasnochado del originario DAP. Ni siquiera la cruz gamada es verdadera cruz.
> Nada nuevo. Pero no veo en qué sentido hace de él un no católico. Desde
> cuándo entre los católicos no ha habido gente de calaña semejante?
Te recuerdo el final del texto:
en sus discursos se retrata un personaje para el que la moral no
existía: "Aquí no trato de hacer justicia, sino únicamente de aniquilar
y exterminar, y nada más".
> Los hubo incluso entre los Papas. A modo de ejemplo, te remito a la medalla
> conmemorativa de la matanza de los hugonotes de 1572 de la que habla A. V. en otro hilo.
Lo que nos ocupa no son pecados, ni errores del siglo XVI, por los que la Iglesia ha derramado copiosas lágrimas, tras enderezar el rumbo. Al meter a esos degenerados entre los hijos de la Iglesia, los estás cristianizando, es decir, arrimándolos a una doctrina practicada por cientos de millones de seres corrientes, que son lo más alejado de un genocida sediento de sangre. Eso no lo tragan ni los propios judíos, que sienten un sincero afecto por Juan Pablo II. Tampoco es respetuoso con los cientos de católicos que se jugaron la vida por salvar judíos y también a otros muchos perseguidos de la fiera nazi. Con esa actitud errática y absurda te eriges en campeón de la causa revisionista. En el estricto sentido de la palabra.
> Y no me salgas con que no te interesan las cutre-historias.
Sí te salgo, porque la película que te estás montando es cutre y sólo refleja... no sé lo que refleja, porque no me he topado con afirmaciones así en toda mi desdichada vida.
> La "peña" que está aquí no son hombres cuyas acciones tengan una fuerte
> repercusión pública. Pero sí lo eran los jerarcas del Partido Nazi. Si
> tan ofensiva era su actuación para la moral católica y tan deleznables
> sus puntos de vista, y tan al margen de la Iglesia se había situado, no
> entiendo por qué Pío XII toma la opción prevista para estos casos, la
> excomunión, medida que sí toma más tarde contra los miembros de los
> partidos comunistas. Pero, al parecer, no era tan perverso el nazismo.
> De todas formas, creo que vale la pena mencionar que existían gentes aún
> más vinculadas a la Iglesia, que no fueron ni excomulgadas ni depuestas, y
> que colaboraron con entusiasmo y activamente con el nazismo. Me refiero,
> p. ej., al caso de Monseñor Tiso, presidente de la república títere filonazi de
> Eslovaquia. ¿O tampoco era cristiano?
Tú, lo que haces es meterte sibilinamente en otra cuestión que ha sido ya debatida aquí hasta la saciedad: la tibieza o no de la Iglesia ante el ascenso y la hegemonía nazi y el colaboracionismo. Mis ideas al respecto las vertí en un artículo que dirigí a cierto contertulio que no me apetece nombrar, pero ahora no viene a cuento rescatarlas. Y lo otro, el que hubiese clérigos que apoyasen esa política, la Iglesia tiene docenas de miles de ellos. Es normal que haya ovejas negras, como el pirado de Tiso. Pero, a ver: ese análisis tuyo ¿sólo vale para el nazismo? Me explico: En China, hay una facción de católicos, la Iglesia Patriótica China -desautorizada por la Iglesia, pero no arrojada de su seno -recientemente fue invitada al Sínodo de Asia- que colabora abiertamente con el régimen oligárquico marxista de Pekín: ¿Son también por ello los dirigentes comunistas chinos buenos católicos? A mí esto no me encaja.
> Nunca he dicho que actitudes semejantes no las hubiera en otras
> iglesias. Creo que, al respecto, ya comenté el hecho de que parte de la
> jerarquía nazi era luterana. Podríamos hablar también del papel y
> responsabilidades de las Iglesias Ortodoxas. Pero estamos hablando de la
> Iglesia, el cristianismo y de la caracterización de "ateo" que hiciste del nazismo.
De esto último precisamente estábamos hablando. No creo yo tampoco que aporte nada en ningún sentido el que el eslovaco Tiso fuera un facha colaboracionista. Se trataba de dilucidar ese supuesto carácter de "buenos católicos" y "correligionarios" míos, atribuido por ti a Hitler, Goering, Goebbels y Himmler. ¿O me vas a decir que Tiso formaba parte de la cúpula dirigente del NSDAP?
> Es tu apreciación personal, pero no la mía. Cuando una persona en tanto
> que primado de la Iglesia de Polonia, miembro del colegio cardenalicio que
> elige al papa, y parte de la "Iglesia docente" hace una demostración pública
> tal de odio racial, no se puede decir que no comprometa a la iglesia universal.
¿Y cuando tres generalotes masones se pasan con armas y bagajes a la sublevación del 18 de julio, convirtiéndose en piezas clave para su rápido afianzamiento y en responsables directos de la inhumana guerra civil que asoló España, se puede decir que no compromete a la Masonería internacional?
> No tergiverses lo que dije. Era muy claro: El nazismo no se le podía
> atribuir al ateismo, como tú hacías, ya que los jerarcas del Partido
> Nazi eran cristianos, muchos de ellos correligionarios tuyos. De ahí, no
> se deduce que todos tus correligionarios sean nazis ni que tú lo seas.
> Pero, desde luego, lo que no quiere decir es que fuesen ateos.
Yo soy cristiano. Y cristiano quiere decir 'discípulo de Cristo'. Aún estoy esperando que me digas en qué sentido eran eso los jerarcas nazis. Porque Cristo exige amar al prójimo incluidos los enemigos. Y no es que ellos no lo hicieran porque fueran unos dejados o unos pecadores, no. Es que en sus textos se explicita claramente "el buen odio a los judíos" y, en general, el aborrecimiento activo, creativo y dinámico a todo elemento contrario a sus propósitos hasta sus total aniquilación. Si hubo cristianos que se dejaron embaucar, pecaron. Pero los jerarcas no. Los jerarcas crearon conscientemente la ideología. Y el Dios de los cristianos no va incluido en el lote. Si no eran ateos de sus dioses totémicos de tribu, sangre y raza, sí al menos lo eran del Dios que adoramos los católicos, que no pasa por ahí ni aquéllos lo pretendieron.
> De nuevo, vuelves a tergiversar lo que dije. Y es, lo repito, que el
> nazismo no es un fenómeno ateo, sino que es un movimiento que surge en
> el ámbito de la sociedad cristiana y dirigido por cristianos, y hacia el
> que las instituciones religiosas y políticas católicas y luteranas
> mantienen una actitud muy complaciente. Eso no es cristianizar el nazismo.
¿Que no? Que nació en una sociedad cristiana es algo evidente, pero que fuera conducido por cristianos es una impostura. Por lo mismo que lo sería decir que los jemeres rojos son un movimiento dirigido por budistas o taoístas por estar muy extendidas en Camboya tales creencias y haber crecido en ese ambiente.
> De ahí no se deduce, si es lo que pretendes decir, que todos esos países
> fueran antisemitas. Sólo dice que en el interior de esas sociedades
> había minorías nazis, lo que es bien sabido.
Los que estaban en ínfima minoría en aquellos países eran los judíos, cuya presencia fue testimonial. En donde más hubo fue en Holanda (150.000), pero es que en Dinamarca sólo había 7.000 y en Noruega no llegaban a 3.000 ¿qué antisemitismo se va a fraguar así? En Polonia, vivían más de 3.250.000 hebreos, con lo que las tensiones, como ocurre siempre que hay una minoría numerosa, estaban a la orden del día. Por cierto, dicho sea de paso, hay que ver, según recientes revelaciones, lo bien que aplicaron tus queridos escandinavos (sin dejar fuera a la neutral y avanzada Suecia) las teorías de selección y depuración de la raza importadas de Alemania ¿eh? Eugenesia salvaje y secreta sobre muchas personas, desde deficientes mentales hasta miopes y desde los años treinta ¡hasta 1985! ¿Cuántos gobiernos liberales y progresistas lo consintieron y perfeccionaron?
> Por otra parte, no te sorprende el nombre del movimiento de León Degrelle?
> ¿Crees que es un nombre ateo o que es simple producto del azar?
No, una vulgar tergiversación y utilización de símbolos y patrimonio cristiano para difundir y cometer tropelías. Ejemplos de estos usos diabólicos del nombre de Cristo los tienen todas las ideologías.
> ¿Qué me estás diciendo? ¿Que en Francia hubo un regimen filonazi? ¿Que una
> parte de ella estuvo ocupada y bajo administración alemana? Bien, eso es
> conocido. ¿Me estás diciendo que en ella había antisemitismo? Pues claro
> que lo hubo, alientado y azuzado por las organizaciones de la derecha
> católica.
> No hace falta que lo escriba. Ya está escrito. Hay bastantes libros
> sobre el tema. Por ejemplo: F. Heer, Der Glaube des Adolf Hitler.
> Anatomie einer politischen Religiosität. Munich 1968. o C.E. Bärsch,
> Erlösung und Vernichtung. Dr.phil. Joseph Goebbels. Zur Psyche und
> Ideologie eines jungen Nationalsozialisten 1923-27. Munich 1987. Uno muy
> clásico y citado por la documentación que contiene: G. Denzler-V.
> Fabricius. Die Kirchen im Dritten Reich, Christen und Nazis in Hand?,
> Francfort 1984.
Me había olvidado, por lo visto, de lo de Rafael "El Gallo", cuando le dijeron que Unamuno era filósofo: "Hay gente pa to". Pero esos perfectos desconocidos, parte de una inmensa maraña de literatura sobre el Tercer Reich, no han innovado tanto ni provocado las convulsiones en la Europa bienpensante como lo hizo el año pasado el joven historiador judío Daniel Jonah GOLDHAGEN, el defensor de la tesis de la corresponsabilidad del alemán de la calle con el exterminio hebreo. Pues bien, en su famoso libro Los verdugos voluntarios de Hitler. Los alemanes corrientes y el Holocausto, Taurus, Madrid, 1997:
Las pruebas de la capacidad que tenían los alemanes para oponerse a
normas con las que estaban en desacuerdo se extiende a muchas otras
esferas de la vida social y política. Los ataques públicos de los nazis
contra el cristianismo, por ejemplo, producían mucha insatisfacción en
el pueblo alemán, y especialmente en las regiones católicas. Los
intentos locales de los funcionarios nazis de restringir las prácticas
religiosas y eliminar los crucifijos de las escuelas ocasionaron tal
indignación, tales tumultos y unas protestas tan furiosas que los
funcionarios, en general, revocaron sus órdenes.
¿"Buenos católicos y correligionarios míos" arrancando crucifijos de las escuelas, H.?
Hasta las más sugestivas fantasías se estrellan contra la implacable realidad.
> La pregunta dirígesela a los comunistas, no a mí. Y no estamos hablando
> ahora del papel de los comunistas, sino de si el movimiento nazi era o
> no ateo, de si era o no alentado por cristianos.
No te enmiendes: de lo primero... y de si la cúpula nazi estaba formada por "buenos católicos" y "correligionarios" míos.
> Es tu opinión, por lo demás, poco fundada.
Ah, poco fundada... no se han visto nunca artículos tan largos y documentados como los que estoy dedicando a este asunto. En fin. Decir cosas así es una de las costumbres mas arraigadas en este grupo.
> Por cierto, deberías leer la Declaración del Sínodo Conjunto de los
> Obispados Católicos de la R.F.A. de 1975, pero te cito una pequeña
> parte, hablando de las persecuciones a los judíos:
> "Muchos se hicieron culpables por puro temor a perder la vida. Nos
> atormenta especialmente el pensar que algunos cristianos llegaron
> incluso a participar activamente en esa persecución. La honorabilidad
> práctica de nuestra voluntad de renovación depende también de la
> admisión de esta culpa y de la disposición a aprender dolorosamente de
> esta historia de culpa de nuestro país y también de nuestra Iglesia."
Tú sólo fundas tus extraños asertos en dar vueltas al colaboracionismo. Bien, es otra cuestión. Muy interesante. Mas no nos ocupa ahora: se habla de "algunos cristianos" y de "participar activamente", no de concebir, planear, ejecutar y dirigir la persecución. Es una diferencia de bulto.
Pero ahora me vas a permitir que te señale yo a los verdaderos "buenos católicos" y a mis "correligionarios". Deja que escoja a mis amigos, a los otros no los tomo porque no lo son de Cristo. Me refiero, por ejemplo, a la multitud de sacerdotes que dieron con sus huesos en los campos de concentración, confinados en barracones dispuestos para ellos y cuya entereza y valentía se hicieron proverbiales. Me refiero también a Ángel Sanz Briz, embajador de España en Hungría y a su colaborador italiano, Giorgio Perlasca, que corrieron tremendos riesgos, pero que consiguieron preservar intacta nada menos que la populosa judería de Budapest, única capital europea que la conservó. El esfuerzo de estos héroes ha sido recompensado con grandes honores por los estados de Hungría e Israel. Del mismo modo me refiero al cónsul portugués en Burdeos Arístides de Sousa Mendes -el Schindler portugués- salvador de la friolera de 30.000 judíos, cuya extraordinaria acción le llevó a ser despedido, perseguido, desterrado y empobrecido por obra del dictador Oliveira Salazar. Buenos católicos lo fueron los mártires beatificados Lichtenberg y Leisner; y el padre Kolbe, muerto por salvar a un padre de familia de las fauces del ogro nazi. Buenos cristianos lo fueron, en fin, los valerosos jóvenes de La Rosa Blanca, ajusticiados por combatir la barbarie hitleriana con... octavillas, y a quienes el Tribunal Constitucional alemán se niega todavía a rehabilitar. Todos ellos obraron desde sus profundas convicciones religiosas y desde su firme fe en Cristo Salvador.
Cada vez que llamas a sus perseguidores y verdugos "correligionarios" y "buenos católicos", mancillas su imborrable recuerdo.
Miguel Ángel.