Kamui Shrine
22-06-2005, 01:19 AM
Estos ensayos los hice para la escuela, si alguien le interesa saber, conocer, o usarlo para alguna tarea, pues aqui esta a su disposicion. Solo recuerden es mi esfuerzo.
ooooooooooooooooooooooooooo
Situación Cristera
INTRODUCCION
La Constitución de 1917 retomó las ideas anticlericales de los liberales del siglo XIX. En 1926 se reglamentó el artículo 130 y se restringió la actuación de los católicos en la vida pública.
Los obispos, con el respaldo del Papa, expresaron su desacuerdo con la Ley Calles, que suspendía el culto público. Se explicó a los feligreses que la falta de cultos solemnes en los templos obedecía al "justo duelo, el luto y la tristeza que debe causarnos, tanto el estado general de la persecución, como el aspecto mismo de nuestros santuarios vacíos".
Los católicos resistieron organizada y pacíficamente. La participación de la mujer fue sobresaliente. Se organizó un boicot económico y social que fue muy apoyado. El gobierno mandó aprehender a los principales líderes del movimiento. El resultado fue la tensión permanente, que terminó en una lucha violenta entre el ejército y numerosos grupos de católicos armados.
La resistencia de los católicos y la tolerancia de los gobiernos permitieron que las medidas anticlericales no se llevaran a la práctica. En 1938, la misma política del gobierno federal favoreció esta tendencia hacia la moderación.
LA REBELIÓN
Los años que van de 1924 a 1926 son de una intensa dinámica social en Jalisco. José Guadalupe Zuno aparece ampliamente consolidado y capitaliza el ideario social de la revolución. Además de las bases sociales regionales, contó con el apoyo de Obregón. Zuno planteó para Jalisco un proyecto civilista, democrático y popular (Tamayo, 1988, p. 232). Una de las características centrales de su política fue el radicalismo con respecto a la Iglesia y la religión, situación que se expresó en las escuelas al normar, vigilar y castigar las violaciones al laicismo.
Por su parte, los católicos encontraron en el Arzobispo Orozco y Jiménez un líder que alentó la organización social. Bajo su dirección los católicos pasaron de la resistencia a la combatividad. Con él la Acción Católica tuvo un impulso importante: se fundó la Junta Diocesana de la Acción Social, se instaló el Consejo de la Orden de los Caballeros de Colón "Antonio Alcalde", se creó la Asociación Nacional de Padres de Familia y la Unión de Católicos Mexicanos. Todas estas organizaciones coincidían en la defensa de los derechos de Dios y de la Iglesia. Posteriormente se aglutinaron en la Unión Popular, entre cuyos propósitos se contaban "el sostenimiento de las escuelas y de un órgano periodístico, (Barbosa, 1988, p. 296).
Ambos grupos polarizaron sus posturas con respecto al laicismo. Por parte del zunismo esta cuestión se expresó en los pactos políticos, en la legislación, en la denuncia y cierre de escuelas particulares, así como en presiones para que el magisterio definiera su postura laica y oficial o católica y clerical. Los católicos, por su lado, se aglutinaron en la Unión Popular y en la Liga Nacional por la Defensa de la Libertad Religiosa.
Desde ahí se armó y se puso en operación un plan que incluía el boicoteo contra las escuelas oficiales, la apertura de escuelas católicas clandestinas y la presión sobre los maestros para que renunciaran a trabajar en las escuelas oficiales.
Dentro de las líneas que orientaron la acción política zunista, destaca el pacto firmado con el grupo "Acción" en octubre de 1922, dentro del cual se establecía el nombramiento de inspectores escolares honorarios encargados de vigilar la efectividad del laicismo de la escuela primaria y la búsqueda de medios rápidos para hacer que se aplicara el sistema racionalista en la escuela moderna. Los inspectores honorarios serían propuestos por la Federación de Agrupaciones Obreras de Jalisco. Los establecimientos particulares que no garantizaran el laicismo en la enseñanza serían clausurado. Como parte del pacto, las partes se comprometieron a apoyar y ampliar la instrucción primaria orientada hacia las tendencias de la escuela moderna.
Los principios que en materia educativa defendían los católicos, se relacionan con la intención de reconquistar el espacio escolar, el cual debería de permanecer orientado bajo los principios de la Iglesia Católica. Sus proyectos, acciones y expectativas constituían también una respuesta ante la creciente intervención del Estado en las escuelas particulares, la mayoría de filiación católica. En su programa de acción divulgado en 1926, la Liga Nacional por la Defensa de la Libertad Religiosa ordenaba a los católicos que se abstuvieran de paseos y diversiones, compraran sólo lo necesario, no acudieran a las escuelas laicas y enseñaran el catecismo en su hogar (AHJ, Gobernación, C: 2432). Sobre estas bases se organizó el boicoteo que intentaba "crear en la nación un estado de intensa crisis económica que obligara al gobierno a hacer cesar la situación de opresión legal en que vivía la Iglesia Católica, incluyendo la abstención total de concurrir a las escuelas laicas". (Barbosa, 1988, p. 326)
Durante 1925 y 1926 la Unión Popular coordinó el boicot hacia las escuelas oficiales, la inasistencia provocó que éstas quedaran casi desiertas. De la inasistencia se pasó al abandonó de muchas de ellas. Según los datos oficiales en enero de 1925 había 97 000 alumnos inscritos en las escuelas primarias públicas de Jalisco; en cambio, para enero de 1927 la cifra disminuyó a tal grado, que sólo llegó a 25 300 alumnos. Paralelamente, la clausura de escuelas parroquiales y particulares llevó a los católicos a organizar escuelas clandestinas bajo la mirada disimulada de las ayuntamientos. Si bien es difícil saber con precisión cuántas escuela fueron clausuradas, debido a que la gran mayoría no estaban registradas oficialmente, podemos tener una idea aproximada con los siguientes datos: según los informes de gobierno las 87 escuelas registradas en enero de 1925 tenía 11 700 alumnos, para enero de 1927 solamente quedaban 48 con 4 300.
De entre los actores involucrados resalta la beligerancia de las mujeres; son ellas quienes constituyen los contingentes más numerosos en las manifestaciones y quienes responden con prontitud a las indicaciones de los curas locales. De este modo, están presentes con los estudiantes en una concentración frente al Palacio de Gobierno; protestan por el cierre del seminario mayor y menor de Guadalajara el 28 de julio de 1925. En el Colegio de Ciencias el cierre se generó a partir de una denuncia en la que se afirmaba que la instrucción primaria que se impartía era dada por "maestros, sacerdotes, jesuitas extranjeros". En este caso, el gobernador ordenó su clausura y los alumnos junto con sus madres "organizaron una tumultuosa manifestación... (en la que por órdenes del gobernador) hubo de reducírseles a prisión quedando muchos de ellos libres poco después". Por lo regular estas manifestaciones solían terminar en zafarranchos y con saldo no sólo de algunos encarcelados sino de heridos e incluso muertes. Lo anterior se debía que las "reuniones tumultuosas" eran dispersadas con bombas de agua y disparos al aire. (AHJ, Gobernación, c: 2390). En este mismo sentido, a raíz del cierre del seminario de Ciudad Guzmán, se originaron tumultos y atropellos en los cuales hubo dos heridos de bala y una mujer muerta.
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Situación Cristera
INTRODUCCION
La Constitución de 1917 retomó las ideas anticlericales de los liberales del siglo XIX. En 1926 se reglamentó el artículo 130 y se restringió la actuación de los católicos en la vida pública.
Los obispos, con el respaldo del Papa, expresaron su desacuerdo con la Ley Calles, que suspendía el culto público. Se explicó a los feligreses que la falta de cultos solemnes en los templos obedecía al "justo duelo, el luto y la tristeza que debe causarnos, tanto el estado general de la persecución, como el aspecto mismo de nuestros santuarios vacíos".
Los católicos resistieron organizada y pacíficamente. La participación de la mujer fue sobresaliente. Se organizó un boicot económico y social que fue muy apoyado. El gobierno mandó aprehender a los principales líderes del movimiento. El resultado fue la tensión permanente, que terminó en una lucha violenta entre el ejército y numerosos grupos de católicos armados.
La resistencia de los católicos y la tolerancia de los gobiernos permitieron que las medidas anticlericales no se llevaran a la práctica. En 1938, la misma política del gobierno federal favoreció esta tendencia hacia la moderación.
LA REBELIÓN
Los años que van de 1924 a 1926 son de una intensa dinámica social en Jalisco. José Guadalupe Zuno aparece ampliamente consolidado y capitaliza el ideario social de la revolución. Además de las bases sociales regionales, contó con el apoyo de Obregón. Zuno planteó para Jalisco un proyecto civilista, democrático y popular (Tamayo, 1988, p. 232). Una de las características centrales de su política fue el radicalismo con respecto a la Iglesia y la religión, situación que se expresó en las escuelas al normar, vigilar y castigar las violaciones al laicismo.
Por su parte, los católicos encontraron en el Arzobispo Orozco y Jiménez un líder que alentó la organización social. Bajo su dirección los católicos pasaron de la resistencia a la combatividad. Con él la Acción Católica tuvo un impulso importante: se fundó la Junta Diocesana de la Acción Social, se instaló el Consejo de la Orden de los Caballeros de Colón "Antonio Alcalde", se creó la Asociación Nacional de Padres de Familia y la Unión de Católicos Mexicanos. Todas estas organizaciones coincidían en la defensa de los derechos de Dios y de la Iglesia. Posteriormente se aglutinaron en la Unión Popular, entre cuyos propósitos se contaban "el sostenimiento de las escuelas y de un órgano periodístico, (Barbosa, 1988, p. 296).
Ambos grupos polarizaron sus posturas con respecto al laicismo. Por parte del zunismo esta cuestión se expresó en los pactos políticos, en la legislación, en la denuncia y cierre de escuelas particulares, así como en presiones para que el magisterio definiera su postura laica y oficial o católica y clerical. Los católicos, por su lado, se aglutinaron en la Unión Popular y en la Liga Nacional por la Defensa de la Libertad Religiosa.
Desde ahí se armó y se puso en operación un plan que incluía el boicoteo contra las escuelas oficiales, la apertura de escuelas católicas clandestinas y la presión sobre los maestros para que renunciaran a trabajar en las escuelas oficiales.
Dentro de las líneas que orientaron la acción política zunista, destaca el pacto firmado con el grupo "Acción" en octubre de 1922, dentro del cual se establecía el nombramiento de inspectores escolares honorarios encargados de vigilar la efectividad del laicismo de la escuela primaria y la búsqueda de medios rápidos para hacer que se aplicara el sistema racionalista en la escuela moderna. Los inspectores honorarios serían propuestos por la Federación de Agrupaciones Obreras de Jalisco. Los establecimientos particulares que no garantizaran el laicismo en la enseñanza serían clausurado. Como parte del pacto, las partes se comprometieron a apoyar y ampliar la instrucción primaria orientada hacia las tendencias de la escuela moderna.
Los principios que en materia educativa defendían los católicos, se relacionan con la intención de reconquistar el espacio escolar, el cual debería de permanecer orientado bajo los principios de la Iglesia Católica. Sus proyectos, acciones y expectativas constituían también una respuesta ante la creciente intervención del Estado en las escuelas particulares, la mayoría de filiación católica. En su programa de acción divulgado en 1926, la Liga Nacional por la Defensa de la Libertad Religiosa ordenaba a los católicos que se abstuvieran de paseos y diversiones, compraran sólo lo necesario, no acudieran a las escuelas laicas y enseñaran el catecismo en su hogar (AHJ, Gobernación, C: 2432). Sobre estas bases se organizó el boicoteo que intentaba "crear en la nación un estado de intensa crisis económica que obligara al gobierno a hacer cesar la situación de opresión legal en que vivía la Iglesia Católica, incluyendo la abstención total de concurrir a las escuelas laicas". (Barbosa, 1988, p. 326)
Durante 1925 y 1926 la Unión Popular coordinó el boicot hacia las escuelas oficiales, la inasistencia provocó que éstas quedaran casi desiertas. De la inasistencia se pasó al abandonó de muchas de ellas. Según los datos oficiales en enero de 1925 había 97 000 alumnos inscritos en las escuelas primarias públicas de Jalisco; en cambio, para enero de 1927 la cifra disminuyó a tal grado, que sólo llegó a 25 300 alumnos. Paralelamente, la clausura de escuelas parroquiales y particulares llevó a los católicos a organizar escuelas clandestinas bajo la mirada disimulada de las ayuntamientos. Si bien es difícil saber con precisión cuántas escuela fueron clausuradas, debido a que la gran mayoría no estaban registradas oficialmente, podemos tener una idea aproximada con los siguientes datos: según los informes de gobierno las 87 escuelas registradas en enero de 1925 tenía 11 700 alumnos, para enero de 1927 solamente quedaban 48 con 4 300.
De entre los actores involucrados resalta la beligerancia de las mujeres; son ellas quienes constituyen los contingentes más numerosos en las manifestaciones y quienes responden con prontitud a las indicaciones de los curas locales. De este modo, están presentes con los estudiantes en una concentración frente al Palacio de Gobierno; protestan por el cierre del seminario mayor y menor de Guadalajara el 28 de julio de 1925. En el Colegio de Ciencias el cierre se generó a partir de una denuncia en la que se afirmaba que la instrucción primaria que se impartía era dada por "maestros, sacerdotes, jesuitas extranjeros". En este caso, el gobernador ordenó su clausura y los alumnos junto con sus madres "organizaron una tumultuosa manifestación... (en la que por órdenes del gobernador) hubo de reducírseles a prisión quedando muchos de ellos libres poco después". Por lo regular estas manifestaciones solían terminar en zafarranchos y con saldo no sólo de algunos encarcelados sino de heridos e incluso muertes. Lo anterior se debía que las "reuniones tumultuosas" eran dispersadas con bombas de agua y disparos al aire. (AHJ, Gobernación, c: 2390). En este mismo sentido, a raíz del cierre del seminario de Ciudad Guzmán, se originaron tumultos y atropellos en los cuales hubo dos heridos de bala y una mujer muerta.