Eliza Rain
23-04-2005, 03:26 AM
A ver qué opinan de ésto:
Dios, según algunas religiones, creó todo a nuestro alrededor.
Un escritor, crea en su imaginación y, posteriormente, en una hoja en blanco otros mundos similares o totalmente diferentes al suyo.
Por otro lado, un pintor, un dibujante, plasma en un lienzo los mundos de su imaginación imitando, quizá, a nuestro mundo.
Entonces, si Dios creó el universo y la tierra con solo decirlo, ¿no acaso los artistas crean sus propios mundos con solo escribirlo o dibujarlo?, Y de ser así ¿no es acaso que los artistas se convierten en “dioses”?
Puede que solo sea una locura mía, pero, al pensarlo, me doy cuenta de que nosotros, los escritores, los pintores, los dibujantes, les damos vida a universos, mundos y criaturas al igual que Dios creó este universo, este mundo, a nosotros. Entonces, ¿No acaso Dios es el artista de artistas?, Puesto que fue capaz de crear algo tan maravilloso y perfecto como la vida misma. Entonces, Dios no creó todo con solo decirlo, sino que escribió, dibujó, pintó, algo realmente excepcional: “Al hombre”. Entonces, nosotros nos convertimos en los personajes de una gran historia con una trama inacabable en un escenario lleno de vida. Dios está relatando un cuento, una novela, está pintando una escena repleta de color.
A lo mejor, solo formamos parte de un libro más en un gran estante. A lo mejor, esta historia se ha estado repitiendo lectura a lectura. A lo mejor, solo formamos parte de un paisaje. A lo mejor, solo estamos en un museo y los demás retratos a nuestro alrededor forman, en conjunto, nuestro mundo. A lo mejor, solo formamos parte de la imaginación de un hombre o de una mujer, o incluso la de un niño o una niña que juega con sus muñecas o sus figuras de acción. Quizá, tan solo quizá, nos encontramos en el disco duro de una computadora o en un cuaderno, o en un lienzo donde una persona, día a día, continúa imaginando historias en donde nosotros somos los protagonistas, o los extras.
De ser así, quizá, sin darnos cuenta, mientras escribimos cuentos o novelas, o mientras dibujamos o pintamos, estamos creando mundos y dándole vida a personajes tan singulares como los que hay a nuestro alrededor. Y, tal vez, alguien ahora, en alguno de estos mundos fantásticos se encuentra escribiendo alguna historia, o dibujando un paisaje y a su vez, creando otro mundo imaginario. Y si es así, el Dios en el que creemos, también, ha sido creado por otro artista repleto de creatividad.
Dios, según algunas religiones, creó todo a nuestro alrededor.
Un escritor, crea en su imaginación y, posteriormente, en una hoja en blanco otros mundos similares o totalmente diferentes al suyo.
Por otro lado, un pintor, un dibujante, plasma en un lienzo los mundos de su imaginación imitando, quizá, a nuestro mundo.
Entonces, si Dios creó el universo y la tierra con solo decirlo, ¿no acaso los artistas crean sus propios mundos con solo escribirlo o dibujarlo?, Y de ser así ¿no es acaso que los artistas se convierten en “dioses”?
Puede que solo sea una locura mía, pero, al pensarlo, me doy cuenta de que nosotros, los escritores, los pintores, los dibujantes, les damos vida a universos, mundos y criaturas al igual que Dios creó este universo, este mundo, a nosotros. Entonces, ¿No acaso Dios es el artista de artistas?, Puesto que fue capaz de crear algo tan maravilloso y perfecto como la vida misma. Entonces, Dios no creó todo con solo decirlo, sino que escribió, dibujó, pintó, algo realmente excepcional: “Al hombre”. Entonces, nosotros nos convertimos en los personajes de una gran historia con una trama inacabable en un escenario lleno de vida. Dios está relatando un cuento, una novela, está pintando una escena repleta de color.
A lo mejor, solo formamos parte de un libro más en un gran estante. A lo mejor, esta historia se ha estado repitiendo lectura a lectura. A lo mejor, solo formamos parte de un paisaje. A lo mejor, solo estamos en un museo y los demás retratos a nuestro alrededor forman, en conjunto, nuestro mundo. A lo mejor, solo formamos parte de la imaginación de un hombre o de una mujer, o incluso la de un niño o una niña que juega con sus muñecas o sus figuras de acción. Quizá, tan solo quizá, nos encontramos en el disco duro de una computadora o en un cuaderno, o en un lienzo donde una persona, día a día, continúa imaginando historias en donde nosotros somos los protagonistas, o los extras.
De ser así, quizá, sin darnos cuenta, mientras escribimos cuentos o novelas, o mientras dibujamos o pintamos, estamos creando mundos y dándole vida a personajes tan singulares como los que hay a nuestro alrededor. Y, tal vez, alguien ahora, en alguno de estos mundos fantásticos se encuentra escribiendo alguna historia, o dibujando un paisaje y a su vez, creando otro mundo imaginario. Y si es así, el Dios en el que creemos, también, ha sido creado por otro artista repleto de creatividad.