‡†‡Sumomo‡†‡
22-Mar-2005, 18:27
Negra oscuridad
abismo profundo
por las sombras imperado,
impenetrable,
en medio de la noche sin estrellas
de mi alma.
¿A dónde fue
la Luna que inventé para ti?
¿A dónde fue la estrella de tu nombre
que fue hecha para mí?
¿A dónde has ido tú,
peregrino de la noche?
¿A dónde te ha arrastrado
la penumbra?
La luz del alba
te hará volver,
mas el alba no despuntará de nuevo
ante mis ojos;
no regresará la luz para mí.
Pues devorada fue
por la ausencia de luz
que se cierne en torno a mí:
ha consumido todo,
ha devorado hasta tus huesos,
he visto tu escencia desaparecer
delante de mis ojos.
Han llorado perlas carmesí,
no como tu sangre
que negra fue vuelta
por la asfixia de la oscuridad
que te ha devorado.
Devoró tu cuerpo precioso,
como un león devora su presa;
y bebió tu sangre,
tu sangre fresca
que manchó de negrura.
Mas eso no fue lo peor,
yo lo vi todo;
vi como la mancha oscura
devoraba tu escencia,
tu escencia incorpórea,
la luz de tu alma;
la mancha oscura de la realidad
te borró de su plano.
No tiene potestad,
no tenía la facultad,
y lo ha hecho, sin embargo:
te ha borrado, te ha destruído,
te ha desterrado
al país del olvido.
Oscura es la realidad
y no lo había notado;
quiero pensar
que todo este tiempo
hubo una estrella
en mi noche oscura:
la estrella de tu nombre,
que frustró la oscuridad de la realidad,
que empañó la visión de la penumbra.
Pero me ha vencido hoy.
Te ha devorado
y me ha dejado ver con claridad
que no existe nada,
sólo el vacío.
Un vacío oscuro,
espacio abismal y frío.
Me ha dicho quien eras tú:
nadie.
Nunca fuiste nadie
en el vacío, sólo vacío.
Tu estrella era la luz
que inventé para no morir,
igual que la Luna
que hice para tí.
Hice de ti algo que no eras,
pero sólo para mí
y para nadie más.
Quise creer en mi creación,
pero no tenía vida,
por eso la realidad te devoró
y abrí los ojos...
a la oscuridad.
Quisiera volver a creer,
quiero volver a inventarte,
mas para siempre te has ido;
en el fondo tal vez
también soy yo una creación
de una mente desolada,
corazón vacío,
que enfrenta a la mancha oscura.
Tal vez a mí también me devore,
entonces te veré
ya que no puedo
vivir el pasado
que inventé para sobrevivir...
abismo profundo
por las sombras imperado,
impenetrable,
en medio de la noche sin estrellas
de mi alma.
¿A dónde fue
la Luna que inventé para ti?
¿A dónde fue la estrella de tu nombre
que fue hecha para mí?
¿A dónde has ido tú,
peregrino de la noche?
¿A dónde te ha arrastrado
la penumbra?
La luz del alba
te hará volver,
mas el alba no despuntará de nuevo
ante mis ojos;
no regresará la luz para mí.
Pues devorada fue
por la ausencia de luz
que se cierne en torno a mí:
ha consumido todo,
ha devorado hasta tus huesos,
he visto tu escencia desaparecer
delante de mis ojos.
Han llorado perlas carmesí,
no como tu sangre
que negra fue vuelta
por la asfixia de la oscuridad
que te ha devorado.
Devoró tu cuerpo precioso,
como un león devora su presa;
y bebió tu sangre,
tu sangre fresca
que manchó de negrura.
Mas eso no fue lo peor,
yo lo vi todo;
vi como la mancha oscura
devoraba tu escencia,
tu escencia incorpórea,
la luz de tu alma;
la mancha oscura de la realidad
te borró de su plano.
No tiene potestad,
no tenía la facultad,
y lo ha hecho, sin embargo:
te ha borrado, te ha destruído,
te ha desterrado
al país del olvido.
Oscura es la realidad
y no lo había notado;
quiero pensar
que todo este tiempo
hubo una estrella
en mi noche oscura:
la estrella de tu nombre,
que frustró la oscuridad de la realidad,
que empañó la visión de la penumbra.
Pero me ha vencido hoy.
Te ha devorado
y me ha dejado ver con claridad
que no existe nada,
sólo el vacío.
Un vacío oscuro,
espacio abismal y frío.
Me ha dicho quien eras tú:
nadie.
Nunca fuiste nadie
en el vacío, sólo vacío.
Tu estrella era la luz
que inventé para no morir,
igual que la Luna
que hice para tí.
Hice de ti algo que no eras,
pero sólo para mí
y para nadie más.
Quise creer en mi creación,
pero no tenía vida,
por eso la realidad te devoró
y abrí los ojos...
a la oscuridad.
Quisiera volver a creer,
quiero volver a inventarte,
mas para siempre te has ido;
en el fondo tal vez
también soy yo una creación
de una mente desolada,
corazón vacío,
que enfrenta a la mancha oscura.
Tal vez a mí también me devore,
entonces te veré
ya que no puedo
vivir el pasado
que inventé para sobrevivir...