Tony
12-06-2008, 10:31 PM
Explotan sin remordimiento a sus hijos en las calles de la ciudad
jueves 12 de junio, 12:08 PM
* El trabajo les roba su infancia Por Jacqueline Rico Dueñas México, 12 Jun (Notimex).- La explotación y la exclusión social de los niños que son obligados a trabajar en México alcanzó a Manuel, quien a sus siete años de edad vende chicles y pide limosna en un crucero, acompañado por sus hermanos de cinco y tres años, mientras su mamá, sin remordimiento alguno, limpia parabrisas.
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Los infantes aprovechan el semáforo en verde para juguetear en el camellón en espera de la luz roja para abordar a los conductores y ofrecer su mercancía, para ganar un dinero que nunca verán.
Su aspecto sucio no borra sus caritas de inocencia que es aprovechado por su madre para obligarlos a vender chicles o mendigar un "peso" a quien no les quiera comprar el dulce, sin importarle que esa explotación laboral los marque para toda la vida.
Apartada y sin preocuparse de que sus vástagos caminan entre los carros en un crucero muy transitado, la madre de los pequeños limpia parabrisas, confiada en el buen entrenamiento de los menores para ayudarla a ganar dinero.
Mientras Manuel pone cara triste para mendigar un peso, con voz chillona se limita a dar su nombre y edad. No contesta si va a la escuela ni sobre lo que come para soportar las largas horas que pasa con sus hermanos vendiendo chicles, golosina con la que "asustan" el hambre.
Un chiflido de su madre lo alerta para evitar más cuestionamientos, corre al lado de su progenitora junto con sus hermanos quienes ríen y se empujan para alcanzarlo.
La señora se niega a responder los motivos por los que pone a trabajar a sus pequeños. Da la espalda y aleja a sus hijos, sin desaprovechar el alto del semáforo para que continúen con "su trabajo".
De acuerdo con el estudio "La explotación laboral de las niñas, niños y adolescentes en México" de la organización Thais, A. C., la pobreza y la desigualdad de oportunidades de acceso a la educación son los factores principales que llevan a los pequeños a trabajar.
El jefe de Psiquiatría Comunitaria del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino, de la Secretaría de Salud, Alberto López Díaz, destacó que el trabajo infantil provoca daños psicológicos en los perqueños como depresión y ansiedad, además de disminuir su capacidad intelectual y orillarlos a la delincuencia y drogadicción.
Refirió que un niño que inicia una vida laboral a edad temprana rompe con lo estipulado como normal para un desarrollo de infancia adecuada, porque se le somete a un rol de adulto con la intención de producir y obtener bienes materiales.
Ello, dijo, les impide transitar por la etapa de la inocencia. del juego, de la diversión y la necesidad de no ver al mundo como un problema.
Esa situación, subrayó, provoca depresión por la limitante de su mundo infantil que es robado al obligarlos a trabajar para cumplir con la responsabilidad de generar dinero y "desencadena un estado depresivo y estresante por el temor a no cumplir con esa obligación".
Mencionó que el preocuparse porque no van a cumplir con la encomienda del adulto de vender todos los productos o generar un determinado monto de dinero, también ocasiona en los menores cuadros de ansiedad considerable.
Ello, dijo, genera situaciones de enojo y conductas antisociales cuando son adolescentes o adultos jóvenes, lo que los orilla a que sean personas que no les importa el sentimiento de los demás, a involucrarse con el consumo de droga o conductas delictivas, como robo y pandillerismo.
Además, el trabajo infantil provoca que se alejen de los estudios y prefieren la satisfacción de ganar dinero. "Esos niños terminan con educación precaria y acostumbrados a tener trabajos donde los van a explotar; patrón que en la mayoría de los casos repetirán con sus hijos.
La mala alimentación de los niños explotados, aunado al trabajo arduo que realizan, provoca que bajen su capacidad de comprensión por la falta del aporte nutricional, lo que tendrá una repercusión en lo emocional y en sus capacidades intelectuales.
En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil tanto la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) como la Confederación de Trabajadores de México (CTM), advirtieron que el Estado mexicano debe retomar sus compromisos para erradicar esa práctica.
La CDHDF afirmó que el Estado tiene la obligación de cuidar y proteger las condiciones de los niños trabajadores, para que no se vulnere o se ponga en riesgo su integridad física y psicológica.
En ese sentido, el secretario de Bienestar Social de la CTM, Fernando Salgado Delgado, recordó que es obligación del Estado que los menores cursen los primeros nueve años de educación básica, buscar formas de estimular a los padres para que puedan sostener a sus familias y evitar la explotación laboral infantil.
Señaló que un gran pendiente que ayudaría a erradicar ese problema es la firma del memorando entre la OIT y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social que contiene puntos importantes sobre el tema, sin embargo desde hace varios años está congelado.
Salgado Delgado confió en que se firme ese documento para impulsar acciones más concretas que salven la integridad física y emocional de quienes son el futuro del país, y lograr que los adultostomen su responsabilidad de trabajar.
jueves 12 de junio, 12:08 PM
* El trabajo les roba su infancia Por Jacqueline Rico Dueñas México, 12 Jun (Notimex).- La explotación y la exclusión social de los niños que son obligados a trabajar en México alcanzó a Manuel, quien a sus siete años de edad vende chicles y pide limosna en un crucero, acompañado por sus hermanos de cinco y tres años, mientras su mamá, sin remordimiento alguno, limpia parabrisas.
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Su aspecto sucio no borra sus caritas de inocencia que es aprovechado por su madre para obligarlos a vender chicles o mendigar un "peso" a quien no les quiera comprar el dulce, sin importarle que esa explotación laboral los marque para toda la vida.
Apartada y sin preocuparse de que sus vástagos caminan entre los carros en un crucero muy transitado, la madre de los pequeños limpia parabrisas, confiada en el buen entrenamiento de los menores para ayudarla a ganar dinero.
Mientras Manuel pone cara triste para mendigar un peso, con voz chillona se limita a dar su nombre y edad. No contesta si va a la escuela ni sobre lo que come para soportar las largas horas que pasa con sus hermanos vendiendo chicles, golosina con la que "asustan" el hambre.
Un chiflido de su madre lo alerta para evitar más cuestionamientos, corre al lado de su progenitora junto con sus hermanos quienes ríen y se empujan para alcanzarlo.
La señora se niega a responder los motivos por los que pone a trabajar a sus pequeños. Da la espalda y aleja a sus hijos, sin desaprovechar el alto del semáforo para que continúen con "su trabajo".
De acuerdo con el estudio "La explotación laboral de las niñas, niños y adolescentes en México" de la organización Thais, A. C., la pobreza y la desigualdad de oportunidades de acceso a la educación son los factores principales que llevan a los pequeños a trabajar.
El jefe de Psiquiatría Comunitaria del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino, de la Secretaría de Salud, Alberto López Díaz, destacó que el trabajo infantil provoca daños psicológicos en los perqueños como depresión y ansiedad, además de disminuir su capacidad intelectual y orillarlos a la delincuencia y drogadicción.
Refirió que un niño que inicia una vida laboral a edad temprana rompe con lo estipulado como normal para un desarrollo de infancia adecuada, porque se le somete a un rol de adulto con la intención de producir y obtener bienes materiales.
Ello, dijo, les impide transitar por la etapa de la inocencia. del juego, de la diversión y la necesidad de no ver al mundo como un problema.
Esa situación, subrayó, provoca depresión por la limitante de su mundo infantil que es robado al obligarlos a trabajar para cumplir con la responsabilidad de generar dinero y "desencadena un estado depresivo y estresante por el temor a no cumplir con esa obligación".
Mencionó que el preocuparse porque no van a cumplir con la encomienda del adulto de vender todos los productos o generar un determinado monto de dinero, también ocasiona en los menores cuadros de ansiedad considerable.
Ello, dijo, genera situaciones de enojo y conductas antisociales cuando son adolescentes o adultos jóvenes, lo que los orilla a que sean personas que no les importa el sentimiento de los demás, a involucrarse con el consumo de droga o conductas delictivas, como robo y pandillerismo.
Además, el trabajo infantil provoca que se alejen de los estudios y prefieren la satisfacción de ganar dinero. "Esos niños terminan con educación precaria y acostumbrados a tener trabajos donde los van a explotar; patrón que en la mayoría de los casos repetirán con sus hijos.
La mala alimentación de los niños explotados, aunado al trabajo arduo que realizan, provoca que bajen su capacidad de comprensión por la falta del aporte nutricional, lo que tendrá una repercusión en lo emocional y en sus capacidades intelectuales.
En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil tanto la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) como la Confederación de Trabajadores de México (CTM), advirtieron que el Estado mexicano debe retomar sus compromisos para erradicar esa práctica.
La CDHDF afirmó que el Estado tiene la obligación de cuidar y proteger las condiciones de los niños trabajadores, para que no se vulnere o se ponga en riesgo su integridad física y psicológica.
En ese sentido, el secretario de Bienestar Social de la CTM, Fernando Salgado Delgado, recordó que es obligación del Estado que los menores cursen los primeros nueve años de educación básica, buscar formas de estimular a los padres para que puedan sostener a sus familias y evitar la explotación laboral infantil.
Señaló que un gran pendiente que ayudaría a erradicar ese problema es la firma del memorando entre la OIT y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social que contiene puntos importantes sobre el tema, sin embargo desde hace varios años está congelado.
Salgado Delgado confió en que se firme ese documento para impulsar acciones más concretas que salven la integridad física y emocional de quienes son el futuro del país, y lograr que los adultostomen su responsabilidad de trabajar.