Yami Bakura
06-Mar-2008, 16:12
Has encontrado a esa persona especial por la que tanto tiempo has esperado. Ahora debes tomar el segundo paso:
conectarte. Si te embargan la ansiedad y los nervios porque no sabes qué hacer, consuélate, miles de personas atraviesan tu misma situación.
El hombre piensa ‘cómo le pido que salga conmigo”, la mujer en cambio se dice a sí misma "cómo logro que me invite a salir". La respuesta parece sencilla, simplemente acercarse a la persona y decírselo, pero no es tan fácil como parece. A más del natural nerviosismo que esta situación produce, está también el saber qué será más conveniente hacer o decir. Bienvenidos a las reglas propositivas actuales, que dejan de lado aquellas que hasta hace poco se seguían al pie de la letra y alcancen el éxito con las más novedosas y actualmente aceptadas.
Lo nuevo al iniciar una relación
En primer lugar la vieja regla mediante la cual el hombre buscaba el momento preciso y las palabras adecuadas para pedirle a la mujer una cita, ha dejado de tener sentido. Ahora, muchas veces son ellas las que toman la iniciativa y esto no tiene por qué incomodar a nadie. El meollo del asunto está en que no debe considerarse este primer acercamiento como parte de una tradición que debe cumplirse de manera absolutamente estricta y precisa. Se debe más bien pensar en una cita como una invitación que emociona pues significa pasar junto a la persona que se admira y con quien se desea entablar una relación más seria. Significa pasar tiempo juntos y disfrutar a cada minuto. Definitivamente, es mejor pensar en un invitación que en una cita y para ello hay que ponerse a tono con los tiempos que vivimos, dejando de lado lo que ha pasado de moda, lo que ya no se usa. Por ello...
En el pasado se hablaba de la “manera correcta” de pedir una cita. En la actualidad, no existe una manera correcta. Simplemente debemos hacer lo que vemos como natural y recordar siempre que lo más importante es ser auténtico, darnos a conocer como somos, sin intentar representar otros papeles, otros personajes.
En el pasado la invitación, la cita tenía un carácter “formal: “Quisiera pedirte que salgamos juntos, ¿podríamos tener una cita?” En el nuevo milenio se lleva la cosa de una manera casual. Se habla de una cita como del momento que se pasa juntos disfrutando de un sinfín de actividades, esto permite conocer mejor lo que gusta o disgusta a la pareja escogida para esa cita. En el pasado se hacía la invitación con anticipación en caso de que esa persona estuviera ocupada y, la mujer, por regla general decía que no a la primera ocasión pues no quería aparecer desesperada. Ahora se invita el momento en que se presenta la ocasión y podría ser a última hora, pero la espontaneidad es lo más apropiado y las mujeres dicen sí o no porque pueden o no pueden aceptar la invitación, sin importarles que ellos piensen que están desesperadas o no. Hay que ser auténticos y aceptar lo que nos dice el corazón sobre lo que la otra persona está sintiendo.
El primer paso: ¿cuándo y cómo?
Una vez que se decide dar el primer paso se presenta la interrogante ¿cuando será el momento más adecuado? Lo mejor es seguir los propios instintos.
Sintonice su nivel de comodidad con el de ella/el y dé el paso definitivo cuando se sienta motivado y cuando su intuición le diga que él/ella estará receptivo/a. Hacer la pregunta personalmente tiene grandes ventajas: se puede ver la respuesta de la persona, pero tanto usted como él/ella podría verse en medio del escenario y esto podría ser incómodo. Por eso, el teléfono también tiene sus ventajas. Es más fácil aceptar un “no” a través de la línea que frente a frente y sigue siendo una mejor opción que las notas o el e-mail. Sin embargo, ahora se trae modas diferentes: los mensajes de voz en los celulares se han convertido en una excelente herramienta de aproximación y ser cómplices de la sorpresa.
Olvidemos aquello de dejarlo todo el manos del hombre. Esto pone una enorme sobre eelos al tener que tomar la iniciativa siempre y enfrentan un posible rechazo. ¡Los hombres ya no quieren cargar con esta presión! Ellas pueden también dar el primer paso. Mientras más se expande el papel de la mujer en el mundo laboral, también se expande su papel en el mundo del romance y las citas. La pregunta frecuente es si está bien que la mujer pida al hombre salir y también si a los hombres les gusta que sean las mujeres las que den el primer paso. La respuesta a ambas preguntas es un sí rotundo. Los hombres aprecian a las mujeres que de manera directa los abordan y demuestran interés en lugar de ser parte de un juego de aproximación y retirada, y las encuentran más atractivas cuando demuestran autoconfianza y control sobre sus vidas; siempre y cuando no exageren la nota haciendo que el hombre se sienta intimidado o incómodo. babas:
conectarte. Si te embargan la ansiedad y los nervios porque no sabes qué hacer, consuélate, miles de personas atraviesan tu misma situación.
El hombre piensa ‘cómo le pido que salga conmigo”, la mujer en cambio se dice a sí misma "cómo logro que me invite a salir". La respuesta parece sencilla, simplemente acercarse a la persona y decírselo, pero no es tan fácil como parece. A más del natural nerviosismo que esta situación produce, está también el saber qué será más conveniente hacer o decir. Bienvenidos a las reglas propositivas actuales, que dejan de lado aquellas que hasta hace poco se seguían al pie de la letra y alcancen el éxito con las más novedosas y actualmente aceptadas.
Lo nuevo al iniciar una relación
En primer lugar la vieja regla mediante la cual el hombre buscaba el momento preciso y las palabras adecuadas para pedirle a la mujer una cita, ha dejado de tener sentido. Ahora, muchas veces son ellas las que toman la iniciativa y esto no tiene por qué incomodar a nadie. El meollo del asunto está en que no debe considerarse este primer acercamiento como parte de una tradición que debe cumplirse de manera absolutamente estricta y precisa. Se debe más bien pensar en una cita como una invitación que emociona pues significa pasar junto a la persona que se admira y con quien se desea entablar una relación más seria. Significa pasar tiempo juntos y disfrutar a cada minuto. Definitivamente, es mejor pensar en un invitación que en una cita y para ello hay que ponerse a tono con los tiempos que vivimos, dejando de lado lo que ha pasado de moda, lo que ya no se usa. Por ello...
En el pasado se hablaba de la “manera correcta” de pedir una cita. En la actualidad, no existe una manera correcta. Simplemente debemos hacer lo que vemos como natural y recordar siempre que lo más importante es ser auténtico, darnos a conocer como somos, sin intentar representar otros papeles, otros personajes.
En el pasado la invitación, la cita tenía un carácter “formal: “Quisiera pedirte que salgamos juntos, ¿podríamos tener una cita?” En el nuevo milenio se lleva la cosa de una manera casual. Se habla de una cita como del momento que se pasa juntos disfrutando de un sinfín de actividades, esto permite conocer mejor lo que gusta o disgusta a la pareja escogida para esa cita. En el pasado se hacía la invitación con anticipación en caso de que esa persona estuviera ocupada y, la mujer, por regla general decía que no a la primera ocasión pues no quería aparecer desesperada. Ahora se invita el momento en que se presenta la ocasión y podría ser a última hora, pero la espontaneidad es lo más apropiado y las mujeres dicen sí o no porque pueden o no pueden aceptar la invitación, sin importarles que ellos piensen que están desesperadas o no. Hay que ser auténticos y aceptar lo que nos dice el corazón sobre lo que la otra persona está sintiendo.
El primer paso: ¿cuándo y cómo?
Una vez que se decide dar el primer paso se presenta la interrogante ¿cuando será el momento más adecuado? Lo mejor es seguir los propios instintos.
Sintonice su nivel de comodidad con el de ella/el y dé el paso definitivo cuando se sienta motivado y cuando su intuición le diga que él/ella estará receptivo/a. Hacer la pregunta personalmente tiene grandes ventajas: se puede ver la respuesta de la persona, pero tanto usted como él/ella podría verse en medio del escenario y esto podría ser incómodo. Por eso, el teléfono también tiene sus ventajas. Es más fácil aceptar un “no” a través de la línea que frente a frente y sigue siendo una mejor opción que las notas o el e-mail. Sin embargo, ahora se trae modas diferentes: los mensajes de voz en los celulares se han convertido en una excelente herramienta de aproximación y ser cómplices de la sorpresa.
Olvidemos aquello de dejarlo todo el manos del hombre. Esto pone una enorme sobre eelos al tener que tomar la iniciativa siempre y enfrentan un posible rechazo. ¡Los hombres ya no quieren cargar con esta presión! Ellas pueden también dar el primer paso. Mientras más se expande el papel de la mujer en el mundo laboral, también se expande su papel en el mundo del romance y las citas. La pregunta frecuente es si está bien que la mujer pida al hombre salir y también si a los hombres les gusta que sean las mujeres las que den el primer paso. La respuesta a ambas preguntas es un sí rotundo. Los hombres aprecian a las mujeres que de manera directa los abordan y demuestran interés en lugar de ser parte de un juego de aproximación y retirada, y las encuentran más atractivas cuando demuestran autoconfianza y control sobre sus vidas; siempre y cuando no exageren la nota haciendo que el hombre se sienta intimidado o incómodo. babas: