Kyu908
14-06-2007, 08:45 PM
Bueno gente ahi les dejo un pequeño cuento que escribi hace varias semanas, la trama no es lo que se dice envolvente pero logre mi cometido, expresar mi punto de vista hacerca de la muerte...
Inexistencia.
Ensimismado y abstraído, por fin se convenció de que nadie lo amaba, supo que a pesar de su bondad y compasion por los demás, se seguiaa sintiendo solo, vacio, olvidado. No es que el fuera un desconocido, propiamente dicho, mucha gente lo conocía y había llegado a apreciarlo pero hasta ahí; tenía amigos por supuesto, pero día con día los sentía distantes y lo mismo sucedia con su familia. Frustrado, un día quizo morir, pero no tuvo el valor para cometer suicidio, sin embargo su deseo de morir era tal, que un día el mismísimo Dios le visito. -hijo mío ¿Realmente deseas morir y extirpar tu existencia de este mundo?-, el hombre solo asintió y dijo: -estoy convencido de que ya estoy muerto, no tengo nada más que hacer aquí, poco a poco la gente se dará cuenta de que hago falta y me llorarán, solo así me recordarán y aunque para entonces muerto esté, sentiré de nuevo el calor de miles de lágrimas abrasando mi alma, otra vez.- Dios lo miró con asombro y solo dijo: -veo que no entendiste mi pregunta, pero veo que realmente estas convencido de lo que dices, que se haga tu voluntad. el hombre "murió" en el acto, y se sentó al borde del mundo y observó atento esperando el tan ansiado derrame de lágrimas que le devolvería la vida; sin embargo, no paso nada, ni una lágrima, una palabra, un recuerdo, una ventana que conectara su actual existencia con la pasada. nada. Aturdido, blasfemó a los cuatro vientos y angustiado preguntó a Dios: -¿Qué pasa? ¡He muerto y ni siquiera un asomo de tristeza, una palabra, realmente nadie me amaba!- Dios negó con la cebeza: -Ellos te amaban mucho, pero cada quien tiene su vida y por ende obstáculos y a veces nos olvidamos de voltar la cabeza a quienes realmente amamos. El hombre le miró con asombro.-a que te refieres con "me amaban", ¿acaso ya no lo hacen?-, Dios esbozó una leve sonrisa y le dijo: Exactamente, ya comienzas a captar, ellos no te aman porque jamás te conocieron, veras, me pediste morir, por ende, yo te maté extirpando tu existencia del mundo, si volteas de nuevo, verás que ya no hay rastro de tu existencia, tus acciones y recuerdos en los demas fueron borrados, eso mi querido hijo es la muerte y déjame decirte que eres el primero de mis hijos en morir; claro está, los humanos no comprenden eso, no comprenden que desde las primeras muestras de vida uno es realmente inmortal y sus acciones e influencias en el mundo, son fragmentos del alma, que evitan la existencia de eso que ustedes llaman muerte. ¿Cual es tu destino ahora?, eso no lo sé, ya que después de la muerte no hay nada.
hasta luego>mano<:
Inexistencia.
Ensimismado y abstraído, por fin se convenció de que nadie lo amaba, supo que a pesar de su bondad y compasion por los demás, se seguiaa sintiendo solo, vacio, olvidado. No es que el fuera un desconocido, propiamente dicho, mucha gente lo conocía y había llegado a apreciarlo pero hasta ahí; tenía amigos por supuesto, pero día con día los sentía distantes y lo mismo sucedia con su familia. Frustrado, un día quizo morir, pero no tuvo el valor para cometer suicidio, sin embargo su deseo de morir era tal, que un día el mismísimo Dios le visito. -hijo mío ¿Realmente deseas morir y extirpar tu existencia de este mundo?-, el hombre solo asintió y dijo: -estoy convencido de que ya estoy muerto, no tengo nada más que hacer aquí, poco a poco la gente se dará cuenta de que hago falta y me llorarán, solo así me recordarán y aunque para entonces muerto esté, sentiré de nuevo el calor de miles de lágrimas abrasando mi alma, otra vez.- Dios lo miró con asombro y solo dijo: -veo que no entendiste mi pregunta, pero veo que realmente estas convencido de lo que dices, que se haga tu voluntad. el hombre "murió" en el acto, y se sentó al borde del mundo y observó atento esperando el tan ansiado derrame de lágrimas que le devolvería la vida; sin embargo, no paso nada, ni una lágrima, una palabra, un recuerdo, una ventana que conectara su actual existencia con la pasada. nada. Aturdido, blasfemó a los cuatro vientos y angustiado preguntó a Dios: -¿Qué pasa? ¡He muerto y ni siquiera un asomo de tristeza, una palabra, realmente nadie me amaba!- Dios negó con la cebeza: -Ellos te amaban mucho, pero cada quien tiene su vida y por ende obstáculos y a veces nos olvidamos de voltar la cabeza a quienes realmente amamos. El hombre le miró con asombro.-a que te refieres con "me amaban", ¿acaso ya no lo hacen?-, Dios esbozó una leve sonrisa y le dijo: Exactamente, ya comienzas a captar, ellos no te aman porque jamás te conocieron, veras, me pediste morir, por ende, yo te maté extirpando tu existencia del mundo, si volteas de nuevo, verás que ya no hay rastro de tu existencia, tus acciones y recuerdos en los demas fueron borrados, eso mi querido hijo es la muerte y déjame decirte que eres el primero de mis hijos en morir; claro está, los humanos no comprenden eso, no comprenden que desde las primeras muestras de vida uno es realmente inmortal y sus acciones e influencias en el mundo, son fragmentos del alma, que evitan la existencia de eso que ustedes llaman muerte. ¿Cual es tu destino ahora?, eso no lo sé, ya que después de la muerte no hay nada.
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