Tony
05-05-2004, 10:34 PM
Algunos investigadores sostienen que todo acto de violencia de un adulto hacia un niño, por muy breve o leve que sea, deja una cicatriz emocional permanente. El efecto de estas cicatrices es acumulativo. Hasta cierto punto, nuestras propias experiencias nos lo demuestran. La mayoría de nosotros debemos admitir que los recuerdos más imborrables - y los más desagradables - son los recuerdos del daño inflingido por nuestros padres. Algunas personas consideran la memoria de tales acontecimientos tan desagradable que pretenden que éstos fueron insignificantes y hasta graciosos.Al intentar negar o disminuir los peligros relacionados con el castigo aquellas personas que pegan, dicen "El castigo corporal es muy distinto al abuso de los niños" o "una palmadita nunca hizo daño a nadie." Pero están equivocadas. Una buena comparación con lo anterior es el envenenamiento con arsénico. Todo el mundo sabe que el arsénico tomado en cantidades suficientes es mortal. Sin embargo, una módica ingestión del mismo puede que no tenga un efecto dañino. ¿Pero quién necesita veneno? El hecho de que una persona sobreviva dicha experiencia no es prueba de que tal experiencia sea beneficiosa. Los padres informados y responsables reconocen que el pegarles a sus hijos es como darles de comer una substancia nociva. Nada bueno va a resultar de ello, sólo daño. se puede preguntar "¿Cómo se puede ser un padre responsable si no se le enseña al hijo que no se cruza en frente del tráfico cuando sale corriendo y se le da una buena paliza para que no lo olvide?" La realidad es que las bofetadas producen en el niño un estado de fuerte agitación emocional haciendo difícil que aprenda las lecciones que los adultos pretenden enseñarle. Dar una "buena bofetada" puede servir para que el adulto libere su cólera, pero a expensas de causarsela al niño. Y mientras que el desahogo en el adulto es transitorio, el efecto en el niño es duradero. El pegarles no les enseña que los carros y los camiones son peligrosos. Al contrario, les enseña que los adultos, de quienes él depende, son peligrosos.La pérdida de confianza El acto de pegarle a un niño deteriora el lazo de confianza entre el niño y los padres. El niño golpeado es menos capaz de mirar al padre como una fuente de amor, protección y consuelo, los cuales son vitales para su sano desarrollo. Para el niño, el padre parece ser ahora una fuente de peligro y dolor. El cuidado amoroso y la protección al niño, que deberían existir incondicionalmente, se ven ahora sustituidos por la agresión. El niño traicionado de esta manera - al igual que aquel a quien se niega alimentación adecuada, afecto o descanso - sufre y no madura de una forma óptima. Las amenazas Algunos padres rara vez o casi nunca les pegan a sus hijos, pero constantemente les amenazan con actos de agresión. "Si no te callas mientras estoy en el teléfono, te voy a coser la boca con una aguja bien grande" dicen algunas veces los padres. O si no, dicen "Alguien te va a cortar los dedos con las tijeras. Eso es lo que le hacen a los niños malos que tocan las cosas de otras personas". Consideran fácil controlar a sus niños por estos medios - al menos de forma temporal. Al principio el niño obedece por miedo mientras cree en las amenazas del adulto. En esta etapa ya aprende a hacer cosas a escondidas y a decir mentiras para evitar los terribles castigos que él cree que le esperan. Más tarde, cuando comienza a darse cuenta que las amenazas no tienen fundamento, llega a la conclusión (correcta, por otra parte) de que los adultos mienten. Cuando la confianza entre los adultos y los niños a su cargo comienza a deteriorarse, la habilidad infantil de formar relaciones de confianza con los otros también se deteriora. Esto puede volverles incapaces de alcanzar intimidad o solidaridad. Los lesionados de esta forma, se inclinan a ver las relaciones con otras personas como negocios o operaciones en las que se gana o se pierde. Consideran la honradez y la confianza en los demás como debilidades que han de ser explotadas, de igual manera que se hizo con ellos.
La Fuerza
El pegarles a los niños les enseña que la interacción entre los seres humanos está basada en la fuerza, que el poder es justicia. Mientras más golpeado sea el niño, mayor será la posibilidad de que él llegue a ser un adulto que se relaciona con otros, no por medio de la persuasión, sino por medio del uso de la fuerza. ¿Qué clase de persona estamos describiendo aquí? El abusón. El violador. El cónyuge autoritario que domina, manipula y aterroriza a su pareja. El charlatán, el falsificador, el policia corrupto, el corredor de bolsa corrupto de Wall Street, el político sin escrúpulos, el demagogo - cada uno de ellos es esta persona. También lo es el cobarde y el alcahuete que obtiene su poder de segunda mano al frecuentar a los arriba descritos.Cuando los niños cuyos personalidades han sido formadas en hogares violentos, crezcan, y tengan sus propios hijos, les resultara muy difícil liberarse del comportamiento que han presenciado. Las aptitudes que desarrollarán en la vida de familia serán aquellas heredadas de sus padres y serán más susceptibles de prolongar el ciclo de violencia con sus propios e inocentes hijos. Al desparecer la violencia física de la vida familiar, desaparecerán también otras formas de la violencia doméstica. No antes. Los niños que han sido golpeados no consideran que su cuerpo les pertenezca. Los golpes les acostumbran a aceptar la idea de que los adultos tienen poder absoluto sobre sus cuerpos, incluso el derecho de causarles dolor. Las nalgadas les convencen, por otra parte, de que sus zonas sexuales estan sometidas a la voluntad de los adultos. No es muy probable que el niño que se somete a ser golpeado un lunes diga "no" a un violador un martes. Los adultos que les abusan o explotan sexualmente lo saben. Buscan a víctimas potenciales entre los niños a quienes se les ha enseñado "si no obedeces, vas a ver lo que pasa ...", porque son los blancos mas fáciles. En algunos niños, las nalgadas estimulan sentimientos sexuales inmaduros. Los niños no ejercen ningún control sobre esa clase de sentimientos, ni comprenden lo que les está sucediendo. La consecuencia trágica para algunos de ellos es que se crea un nexo entre las sensaciones de dolor, humillación y sexo que se fija en sus mentes para el resto de sus vidas. Aunque se casen, tengan sus propias familias, ocupen cargos responsables en la sociedad, y no exhiban rastros de transtornos afectivos, se ven atormentados de forma secreta y vergonzosa por una necesidad que, en algunos casos, les lleva a buscar prostitutas a quienes pegar o de quien recibir palizas. La industria pornográfica hace un gran negocio satisfaciendo las necesidades de estos pobres individuos. La ciencia médica ha reconocido y documentado desde hace tiempo una relación entre las nalgadas y el desarrollo posterior de comportamientos sexuales desviados.Localizado en el interior de las nalgas se encuentra el nervio ciático, el cual es el nervio más grande del cuerpo. Un golpe fuerte en las nalgas, particularmente con un objeto como un madero, puede causar una hemorragia a los músculos que rodean ese nervio, con la posibilidad de dañarlo y de causar lesion en una de las piernas. El cóccix, o huesito de la rabadilla, es un hueso extremadamente delicado que se encuentra en la base de la espina dorsal y también es suspectible al daño cuando un niño es golpeado en esta región. Cuando a los niños se les obliga a agacharse para pegarles, sus órganos sexuales corren el riesgo de verse dañados. Los hospitales dan parte con frecuencia de cóccix dislocados y contusiones en la zona genital derivados de castigos violentos. En un intento de justificar el castigo violento a los niños, ciertos individuos afirman que la naturaleza o Dios creó esa parte de la anatomía para recibir golpes. Esa es una afirmación descaradamente perversa. Ninguna parte del cuerpo fue creada para ser violada. Las manos de los niños en especial son vulnerables porque los ligamentos, nervios, tendones, y vasos sanguíneos están justo debajo de la piel, la cual no tiene ningún tejido protector subyacente. El golpear las manos de niños muy pequeños es especialmente peligroso para las placas de crecimiento de los huesos, las cuales si resultan dañadas pueden causar deformaciones o deteriorar su funcionamiento. El golpear las manos de un niño puede también causar fracturas, dislocación y posteriormente puede llevar al desarrollo prematuro de osteoartritis. El sacudir a un niño puede causar ceguera, daño al cerebro y hasta la muerte.
Los niños que son maltratados en casa han sido condicionados a esperar la misma clase de trato de las personas en posicion de autoridad fuera de la casa. Para estos niños, la zona de batalla que es su vida familiar, se extiende a su vida escolar. Esto les predispone al fracaso académico y el abandono de los estudios, y también a enfrentamientos con las autoridades juveniles y el sistema criminal de justicia. Al intentar construir una barrera contra lo que ellos perciben como un mundo desalentador y hostil, muchos de estos niños buscan la compañía de otros con problemas similares. "Mis padres y maestros no me comprenden pero mis amigos sí," dicen ellos con razón. Este es una de los motivos por los que surgen las pandillas callejeras y de su especial atractivo para esos niños cuyo amor propio ha sido destruído por las nalgadas, palizas, golpazos, azotadas, latigazos, humillaciones, insultos, amenazas, críticas implacables, restricciones irrazonables, abandono físico y emocional, etc No hemos de sorprendernos cuando los niños rechazan al mundo adulto en la medida que ellos creen que éste los ha rechazado. Tampoco hemos de sorprendernos de que el adolescente que ha sido víctima de la violencia durante su niñez, la utilice tan pronto como sea capaz de ello. Como suele suceder, la agresividad que muchos jóvenes cultivan por considerarla esencial para su sobrevivencia los empuja hacia el fracaso o la catástrofe. Nuestras abarrotadas prisiones son prueba de ello. Algunos maestros trabajan incansablemente para desviar el exceso de agresividad de los niños acosados por la violencia y también para inculcarles la confianza que a estos niños les hace tanta falta. Esto requiere recursos extraordinarios de los cuales no dispone el sistema de educación pública de los Estados Unidos. El abandono de los estudios y la delincuencia juvenil dejarían de ser problemas que asolan a nuestra nación si sólo fuera posible persuadir a los padres que dejen de criar a sus hijos de forma que garantice que se conviertan en seres antisociales y auto destructivos. En otras palabras, que dejen de golpear a sus hijos y que empiecen a tratarlos con ternura. Recibir una paliza es una experiencia humillante. El niño maltratado de esta manera no sólo absorbe los golpes sino también el mensaje que les acompaña: "¡No vales nada. No te soporto!" Entonces este mensaje se incorpora a su personalidad en desarrollo. Inspira el odio a uno mismo. Tarde o temprano se va a ver expuesto a substancias que ofrecen alivio instantáneo a estos sentimientos de falta de valor y de rechazo. En todas partes se puede ver a personas que injieren substancias que les hacen sentirse mejor. Pero nadie le enseña al niño que tal alivio es ilusorio, que es imposible reparar el daño al amor propio por medio de algo ingerido, inhalado o inyectado, y que al contrario es fácil enterrarlo bajo el peso de nuevos problemas. A todos nos resulta familiar la lista de enfermedades sociales que se cree se encuentran en la base del comportamiento criminal: pobreza, falta de trabajo, discriminación, ruptura de la familia, drogas, gangs, violencia en el cine y la televisión, etc. Y resulta claro que cada uno de los aspectos de la lista anterior desempeña un papel en fomentar la delincuencia y el crimen. Sin embargo, un elemento principal apenas se menciona--pegar a los niños. En 1940, los investigadores Sheldon y Eleanor Glueck iniciaron su famoso estudio de muchachos delinquentes y no delinquentes. Descubrieron cómo ciertas experiencias tempranas de la niñez condicionan a los niños a desarrollar comportamientos violentos y antisociales. Demostraron que los primeros síntomas de delinquencia aparecen ya a los tres años, mucho antes de que los niños entren en contacto con influencias externas. Los Glueck demostraron cómo la incapacidad para ofrecer apoyo tierno y cálido a sus hijos y la disposición a pegarles, da por resultado niños agresivos y violentos. Cuanto más severo y temprano sea el mal trato, peor es el resultado. Los Glueck también descubrieron que la incidencia más baja de comportamiento antisocial resulta siempre asociada con niños que se ven guiados por la razón y la ternura. El mensaje para todos los padres que no quieren que sus hijos vean el interior de una prisión o cárcel es simple:
NO LES PEGUE. TRATELOS CON CARIÑO.
Cuando se golpea a un niño, éste se llena de ira y del deseo de venganza. Pero este deseo casi nunca se materializa. Como regla general, ni siquiera el niño más golpeado devolverá los golpes a aquel que lo abusa. En vez de eso, se refugiará en la fantasía donde puede dar rienda suelta a su ira en contra de sus adversarios imaginarios. Algunas veces los hermanos pequeños o los animales domésticos sirven este propósito. El entretenimiento popular también satisface esta necesidad. A medida que el niño crece y se ve influenciado por los prejuicios e intolerancia de la sociedad, es natural que su ira se vuelque hacia aquellas personas que la sociedad convierte en chivos expiatorios. Los cultos del odio y facciones políticas extremistas le ofrecen una oportunidad de convertir sus fantasías en realidad. En cada generacion más de uno acepta esa oferta. Su comportamiento constituye la peor consecuencia de la tradición de los padres que golpean a sus hijos. Los Estados Unidos y Sudáfrica, entre las naciones más industrializadas, son las que han puesto más resistencia, cada año hay más estados en nuestro país que prohiben el castigo corporal en las escuelas. Más y más distritos escolares prohiben esta práctica en los estados donde todavía es permitido el castigo corporal. Aun así, quedan muchos maestros y administradores de escuelas que, como muchos padres de familia, no han sido informados sobre este tema. Ellos se mantienen firmes en su creencia de que está bien tratar a los alumnos por medio de la violencia física o la amenaza de ella.Si le dijeran que las llantas del autobús escolar están gastadas o que los frenos no funcionan bien, usted no permitiría que su niño viajase en ese autobús, y exigiria que las autoridades escolares corrigieran el problema inmediatamente. O si le dijeran que los conductos de aire en la escuela de su niño estan contaminados con asbestos, usted lo sacaría de ella en seguida e informaría a los demás padres del peligro. El castigo corporal no es nada distinto. Es algo muy peligroso y todas las personas sensatas de la comunidad deberían unirse en oposición al mismo. Q: ¿Qué tienen en común todos los delincuentes juveniles? A: Han sido criados por padres que les pegan. Q: ¿Cuál es el elemento común en la niñez de Hitler, Stalin, Pol Pot, Saddam Hussein? A: Cado uno, de niño, fue castigado físicamente de manera severa e implacable. Q: ¿Qué tienen en común todos los prisioneros bajo pena de muerte? A: Muchísimas palizas durante su niñez. Q: ¿Qué tienen en común los violadores, los Pirómanos, los Terroristas, los Verdugos y Asesinos en serie, los asesinos de masas, los asesinos sexuales, los Secuestradores, los Francotiradores, ladrones, acechadores, y los estafadores? A: Una niñez violenta Q: Cual es el niño que nunca se unira a un grupo de delincuentes? A: Al que se educa con cariño y no se le golpea. Q: Si un adulto quiere transformar a un cachorro en perro feroz de ataque, ¿qué hay que hacer? A: Restringirle el movimiento y golpearlo a menudo.Reseñas de: Parents and Teachers Against Violence in Education (PTAVE) Por Jordan Riak________________________________I will always love u bro
COMPRENDIENDO EL COMPORTAMIENTO VIOLENTO DE NIÑOS Y ADOLESCENTES No. 55 (Revisado 4/98) Hay gran preocupación por la incidencia del comportamiento violento entre niños y adolescentes. Este complejo y perturbador asunto necesita ser cuidadosamente entendido por padres, maestros y otros adultos.Los niños pueden demostrar comportamiento violento aún desde la edad pre-escolar. Los padres y otros adultos que presencian este comportamiento pueden preocuparse por el niño, pero por lo general, "esperan que lo supere al crecer". Hay que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño, no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando por una fase".La gama del comportamiento violento:El comportamiento violento en niños y adolescentes puede incluir una amplia gama de comportamiento: explosivos arrebatos de ira, agresión física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros (inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego, crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción intencional de la propiedad y el vandalismo.Factores que aumentan el riesgo de la violenciaMuchas investigaciones han llegado a la conclusión de que hay una interacción compleja o una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo de un comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen: Comportamiento agresivo o violencia previa; Ser la víctima de un abuso físico y/o sexual; Exposición a la violencia en el hogar y/o la comunidad; Factores genéticos (hereditarios de la familia); Exposición a la violencia en los medios de difusión (televisión, radio, etc.); Uso de drogas y/o alcohol; Presencia de armas de fuego en la casa; Combinación de factores de estrés socioeconómico en la familia (pobreza, carencia de medios, privación severa); Separación matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta de apoyo por parte de la familia) Daño cerebral debido a heridas en la cabeza. ¿Cuáles son las "señales de alerta" de la violencia infantil? Los factores de riesgo en los niños que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales deben de ser cuidadosamente evaluados: Ira intensa, Ataques de furia o pataletas, Irritabilidad extrema, Impulsividad extrema, Frustrarse con facilidad. Los padres y los maestros deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento en los niños.¿Qué se debe de hacer si el niño demuestra comportamiento violento?Cuando el padre u otro adulto está preocupado, debe de inmediatamente hacer arreglos para que se le haga al niño una evaluación completa y comprensiva por un profesional de la salud mental cualificado. El tratamiento oportuno por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos comunitarios se deben tratar.¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil?Los estudios de investigación demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo enumerados arriba. Lo que es más importante, los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente la exposición del niño o adolescente a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.En adición, se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o prevenir el comportamiento violento: Prevención del abuso infantil (a través de programas sobre la crianza de los niños, apoyo a la familia, etc.). Educación sexual y programas para enseñar a los adolescentes cómo criar los niños. Programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos. Supervisión de la violencia que ven los niños en los programas de televisión, los videos y las películas. Para información adicional/relacionada puede conseguir otras hojas sueltas de Información para la Familia: #05 – El maltrato infantil – los golpes ocultos#09 – El abuso sexual a los niños#13 – Los niños y la violencia en la televisión#33 – Desórdenes del comportamiento#37 – Los niños y las armas de fuego.--------------------------------------------------------------------------------La "American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)" representa a más de 6,500 siquiatras de niños y adolescentes quienes son doctores egresados de una escuela de medicina, con por lo menos cinco años adicionales de entrenamiento en siquiatría general (adultos) y siquiatría de niños y adolescentes, La Información para la Familia ha sido desarrollada y distribuída por la "American Academy of Child and Adolescent Psychiatry'. No se requiere permiso escrito para reproducir las hojas de uso personal o educativo, pero no se pueden incluir en material que se presente a la venta. Para comprar la serie de "FFF's", puede llamar al "AACAP Publications Clerk" al:1.800.333.7636, ext. 131
La Fuerza
El pegarles a los niños les enseña que la interacción entre los seres humanos está basada en la fuerza, que el poder es justicia. Mientras más golpeado sea el niño, mayor será la posibilidad de que él llegue a ser un adulto que se relaciona con otros, no por medio de la persuasión, sino por medio del uso de la fuerza. ¿Qué clase de persona estamos describiendo aquí? El abusón. El violador. El cónyuge autoritario que domina, manipula y aterroriza a su pareja. El charlatán, el falsificador, el policia corrupto, el corredor de bolsa corrupto de Wall Street, el político sin escrúpulos, el demagogo - cada uno de ellos es esta persona. También lo es el cobarde y el alcahuete que obtiene su poder de segunda mano al frecuentar a los arriba descritos.Cuando los niños cuyos personalidades han sido formadas en hogares violentos, crezcan, y tengan sus propios hijos, les resultara muy difícil liberarse del comportamiento que han presenciado. Las aptitudes que desarrollarán en la vida de familia serán aquellas heredadas de sus padres y serán más susceptibles de prolongar el ciclo de violencia con sus propios e inocentes hijos. Al desparecer la violencia física de la vida familiar, desaparecerán también otras formas de la violencia doméstica. No antes. Los niños que han sido golpeados no consideran que su cuerpo les pertenezca. Los golpes les acostumbran a aceptar la idea de que los adultos tienen poder absoluto sobre sus cuerpos, incluso el derecho de causarles dolor. Las nalgadas les convencen, por otra parte, de que sus zonas sexuales estan sometidas a la voluntad de los adultos. No es muy probable que el niño que se somete a ser golpeado un lunes diga "no" a un violador un martes. Los adultos que les abusan o explotan sexualmente lo saben. Buscan a víctimas potenciales entre los niños a quienes se les ha enseñado "si no obedeces, vas a ver lo que pasa ...", porque son los blancos mas fáciles. En algunos niños, las nalgadas estimulan sentimientos sexuales inmaduros. Los niños no ejercen ningún control sobre esa clase de sentimientos, ni comprenden lo que les está sucediendo. La consecuencia trágica para algunos de ellos es que se crea un nexo entre las sensaciones de dolor, humillación y sexo que se fija en sus mentes para el resto de sus vidas. Aunque se casen, tengan sus propias familias, ocupen cargos responsables en la sociedad, y no exhiban rastros de transtornos afectivos, se ven atormentados de forma secreta y vergonzosa por una necesidad que, en algunos casos, les lleva a buscar prostitutas a quienes pegar o de quien recibir palizas. La industria pornográfica hace un gran negocio satisfaciendo las necesidades de estos pobres individuos. La ciencia médica ha reconocido y documentado desde hace tiempo una relación entre las nalgadas y el desarrollo posterior de comportamientos sexuales desviados.Localizado en el interior de las nalgas se encuentra el nervio ciático, el cual es el nervio más grande del cuerpo. Un golpe fuerte en las nalgas, particularmente con un objeto como un madero, puede causar una hemorragia a los músculos que rodean ese nervio, con la posibilidad de dañarlo y de causar lesion en una de las piernas. El cóccix, o huesito de la rabadilla, es un hueso extremadamente delicado que se encuentra en la base de la espina dorsal y también es suspectible al daño cuando un niño es golpeado en esta región. Cuando a los niños se les obliga a agacharse para pegarles, sus órganos sexuales corren el riesgo de verse dañados. Los hospitales dan parte con frecuencia de cóccix dislocados y contusiones en la zona genital derivados de castigos violentos. En un intento de justificar el castigo violento a los niños, ciertos individuos afirman que la naturaleza o Dios creó esa parte de la anatomía para recibir golpes. Esa es una afirmación descaradamente perversa. Ninguna parte del cuerpo fue creada para ser violada. Las manos de los niños en especial son vulnerables porque los ligamentos, nervios, tendones, y vasos sanguíneos están justo debajo de la piel, la cual no tiene ningún tejido protector subyacente. El golpear las manos de niños muy pequeños es especialmente peligroso para las placas de crecimiento de los huesos, las cuales si resultan dañadas pueden causar deformaciones o deteriorar su funcionamiento. El golpear las manos de un niño puede también causar fracturas, dislocación y posteriormente puede llevar al desarrollo prematuro de osteoartritis. El sacudir a un niño puede causar ceguera, daño al cerebro y hasta la muerte.
Los niños que son maltratados en casa han sido condicionados a esperar la misma clase de trato de las personas en posicion de autoridad fuera de la casa. Para estos niños, la zona de batalla que es su vida familiar, se extiende a su vida escolar. Esto les predispone al fracaso académico y el abandono de los estudios, y también a enfrentamientos con las autoridades juveniles y el sistema criminal de justicia. Al intentar construir una barrera contra lo que ellos perciben como un mundo desalentador y hostil, muchos de estos niños buscan la compañía de otros con problemas similares. "Mis padres y maestros no me comprenden pero mis amigos sí," dicen ellos con razón. Este es una de los motivos por los que surgen las pandillas callejeras y de su especial atractivo para esos niños cuyo amor propio ha sido destruído por las nalgadas, palizas, golpazos, azotadas, latigazos, humillaciones, insultos, amenazas, críticas implacables, restricciones irrazonables, abandono físico y emocional, etc No hemos de sorprendernos cuando los niños rechazan al mundo adulto en la medida que ellos creen que éste los ha rechazado. Tampoco hemos de sorprendernos de que el adolescente que ha sido víctima de la violencia durante su niñez, la utilice tan pronto como sea capaz de ello. Como suele suceder, la agresividad que muchos jóvenes cultivan por considerarla esencial para su sobrevivencia los empuja hacia el fracaso o la catástrofe. Nuestras abarrotadas prisiones son prueba de ello. Algunos maestros trabajan incansablemente para desviar el exceso de agresividad de los niños acosados por la violencia y también para inculcarles la confianza que a estos niños les hace tanta falta. Esto requiere recursos extraordinarios de los cuales no dispone el sistema de educación pública de los Estados Unidos. El abandono de los estudios y la delincuencia juvenil dejarían de ser problemas que asolan a nuestra nación si sólo fuera posible persuadir a los padres que dejen de criar a sus hijos de forma que garantice que se conviertan en seres antisociales y auto destructivos. En otras palabras, que dejen de golpear a sus hijos y que empiecen a tratarlos con ternura. Recibir una paliza es una experiencia humillante. El niño maltratado de esta manera no sólo absorbe los golpes sino también el mensaje que les acompaña: "¡No vales nada. No te soporto!" Entonces este mensaje se incorpora a su personalidad en desarrollo. Inspira el odio a uno mismo. Tarde o temprano se va a ver expuesto a substancias que ofrecen alivio instantáneo a estos sentimientos de falta de valor y de rechazo. En todas partes se puede ver a personas que injieren substancias que les hacen sentirse mejor. Pero nadie le enseña al niño que tal alivio es ilusorio, que es imposible reparar el daño al amor propio por medio de algo ingerido, inhalado o inyectado, y que al contrario es fácil enterrarlo bajo el peso de nuevos problemas. A todos nos resulta familiar la lista de enfermedades sociales que se cree se encuentran en la base del comportamiento criminal: pobreza, falta de trabajo, discriminación, ruptura de la familia, drogas, gangs, violencia en el cine y la televisión, etc. Y resulta claro que cada uno de los aspectos de la lista anterior desempeña un papel en fomentar la delincuencia y el crimen. Sin embargo, un elemento principal apenas se menciona--pegar a los niños. En 1940, los investigadores Sheldon y Eleanor Glueck iniciaron su famoso estudio de muchachos delinquentes y no delinquentes. Descubrieron cómo ciertas experiencias tempranas de la niñez condicionan a los niños a desarrollar comportamientos violentos y antisociales. Demostraron que los primeros síntomas de delinquencia aparecen ya a los tres años, mucho antes de que los niños entren en contacto con influencias externas. Los Glueck demostraron cómo la incapacidad para ofrecer apoyo tierno y cálido a sus hijos y la disposición a pegarles, da por resultado niños agresivos y violentos. Cuanto más severo y temprano sea el mal trato, peor es el resultado. Los Glueck también descubrieron que la incidencia más baja de comportamiento antisocial resulta siempre asociada con niños que se ven guiados por la razón y la ternura. El mensaje para todos los padres que no quieren que sus hijos vean el interior de una prisión o cárcel es simple:
NO LES PEGUE. TRATELOS CON CARIÑO.
Cuando se golpea a un niño, éste se llena de ira y del deseo de venganza. Pero este deseo casi nunca se materializa. Como regla general, ni siquiera el niño más golpeado devolverá los golpes a aquel que lo abusa. En vez de eso, se refugiará en la fantasía donde puede dar rienda suelta a su ira en contra de sus adversarios imaginarios. Algunas veces los hermanos pequeños o los animales domésticos sirven este propósito. El entretenimiento popular también satisface esta necesidad. A medida que el niño crece y se ve influenciado por los prejuicios e intolerancia de la sociedad, es natural que su ira se vuelque hacia aquellas personas que la sociedad convierte en chivos expiatorios. Los cultos del odio y facciones políticas extremistas le ofrecen una oportunidad de convertir sus fantasías en realidad. En cada generacion más de uno acepta esa oferta. Su comportamiento constituye la peor consecuencia de la tradición de los padres que golpean a sus hijos. Los Estados Unidos y Sudáfrica, entre las naciones más industrializadas, son las que han puesto más resistencia, cada año hay más estados en nuestro país que prohiben el castigo corporal en las escuelas. Más y más distritos escolares prohiben esta práctica en los estados donde todavía es permitido el castigo corporal. Aun así, quedan muchos maestros y administradores de escuelas que, como muchos padres de familia, no han sido informados sobre este tema. Ellos se mantienen firmes en su creencia de que está bien tratar a los alumnos por medio de la violencia física o la amenaza de ella.Si le dijeran que las llantas del autobús escolar están gastadas o que los frenos no funcionan bien, usted no permitiría que su niño viajase en ese autobús, y exigiria que las autoridades escolares corrigieran el problema inmediatamente. O si le dijeran que los conductos de aire en la escuela de su niño estan contaminados con asbestos, usted lo sacaría de ella en seguida e informaría a los demás padres del peligro. El castigo corporal no es nada distinto. Es algo muy peligroso y todas las personas sensatas de la comunidad deberían unirse en oposición al mismo. Q: ¿Qué tienen en común todos los delincuentes juveniles? A: Han sido criados por padres que les pegan. Q: ¿Cuál es el elemento común en la niñez de Hitler, Stalin, Pol Pot, Saddam Hussein? A: Cado uno, de niño, fue castigado físicamente de manera severa e implacable. Q: ¿Qué tienen en común todos los prisioneros bajo pena de muerte? A: Muchísimas palizas durante su niñez. Q: ¿Qué tienen en común los violadores, los Pirómanos, los Terroristas, los Verdugos y Asesinos en serie, los asesinos de masas, los asesinos sexuales, los Secuestradores, los Francotiradores, ladrones, acechadores, y los estafadores? A: Una niñez violenta Q: Cual es el niño que nunca se unira a un grupo de delincuentes? A: Al que se educa con cariño y no se le golpea. Q: Si un adulto quiere transformar a un cachorro en perro feroz de ataque, ¿qué hay que hacer? A: Restringirle el movimiento y golpearlo a menudo.Reseñas de: Parents and Teachers Against Violence in Education (PTAVE) Por Jordan Riak________________________________I will always love u bro
COMPRENDIENDO EL COMPORTAMIENTO VIOLENTO DE NIÑOS Y ADOLESCENTES No. 55 (Revisado 4/98) Hay gran preocupación por la incidencia del comportamiento violento entre niños y adolescentes. Este complejo y perturbador asunto necesita ser cuidadosamente entendido por padres, maestros y otros adultos.Los niños pueden demostrar comportamiento violento aún desde la edad pre-escolar. Los padres y otros adultos que presencian este comportamiento pueden preocuparse por el niño, pero por lo general, "esperan que lo supere al crecer". Hay que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño, no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando por una fase".La gama del comportamiento violento:El comportamiento violento en niños y adolescentes puede incluir una amplia gama de comportamiento: explosivos arrebatos de ira, agresión física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros (inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego, crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción intencional de la propiedad y el vandalismo.Factores que aumentan el riesgo de la violenciaMuchas investigaciones han llegado a la conclusión de que hay una interacción compleja o una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo de un comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen: Comportamiento agresivo o violencia previa; Ser la víctima de un abuso físico y/o sexual; Exposición a la violencia en el hogar y/o la comunidad; Factores genéticos (hereditarios de la familia); Exposición a la violencia en los medios de difusión (televisión, radio, etc.); Uso de drogas y/o alcohol; Presencia de armas de fuego en la casa; Combinación de factores de estrés socioeconómico en la familia (pobreza, carencia de medios, privación severa); Separación matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta de apoyo por parte de la familia) Daño cerebral debido a heridas en la cabeza. ¿Cuáles son las "señales de alerta" de la violencia infantil? Los factores de riesgo en los niños que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales deben de ser cuidadosamente evaluados: Ira intensa, Ataques de furia o pataletas, Irritabilidad extrema, Impulsividad extrema, Frustrarse con facilidad. Los padres y los maestros deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento en los niños.¿Qué se debe de hacer si el niño demuestra comportamiento violento?Cuando el padre u otro adulto está preocupado, debe de inmediatamente hacer arreglos para que se le haga al niño una evaluación completa y comprensiva por un profesional de la salud mental cualificado. El tratamiento oportuno por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos comunitarios se deben tratar.¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil?Los estudios de investigación demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo enumerados arriba. Lo que es más importante, los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente la exposición del niño o adolescente a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.En adición, se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o prevenir el comportamiento violento: Prevención del abuso infantil (a través de programas sobre la crianza de los niños, apoyo a la familia, etc.). Educación sexual y programas para enseñar a los adolescentes cómo criar los niños. Programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos. Supervisión de la violencia que ven los niños en los programas de televisión, los videos y las películas. Para información adicional/relacionada puede conseguir otras hojas sueltas de Información para la Familia: #05 – El maltrato infantil – los golpes ocultos#09 – El abuso sexual a los niños#13 – Los niños y la violencia en la televisión#33 – Desórdenes del comportamiento#37 – Los niños y las armas de fuego.--------------------------------------------------------------------------------La "American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)" representa a más de 6,500 siquiatras de niños y adolescentes quienes son doctores egresados de una escuela de medicina, con por lo menos cinco años adicionales de entrenamiento en siquiatría general (adultos) y siquiatría de niños y adolescentes, La Información para la Familia ha sido desarrollada y distribuída por la "American Academy of Child and Adolescent Psychiatry'. No se requiere permiso escrito para reproducir las hojas de uso personal o educativo, pero no se pueden incluir en material que se presente a la venta. Para comprar la serie de "FFF's", puede llamar al "AACAP Publications Clerk" al:1.800.333.7636, ext. 131