Tony
05-05-2004, 08:29 PM
LA LIBERTAD ES UNA DECISION
Conocí a Raúl en un seminario, tres años después de haber sido
liberado
de un secuestro. Sus captores lo habían encerrado en un armario
durante seis meses amarrado con cadenas.
Me hablaba con un entusiasmo pleno de ilusiones y de afecto, parecía
feliz a pesar de haber soportado una experiencia tan dolorosa y
destructiva. - ¿No sientes rabia o rencor contra tus captores? -le
pregunté abiertamente-. Me miró, se frotó la cara con las manos y su
rostro se ensombreció por un instante.
- Recién salí, -respondió con firmeza-, no fue fácil. Mi
desesperación
y mis rencores eran mi peor tortura, pero un día decidí que ya no
quería
cargar más las cadenas. - ¿A qué te refieres? -dije intrigado-.
- Yo estuve secuestrado con otra persona, -replicó-, nos liberaron al
mismo tiempo. Después me la encontré, rabiosa y amargada, sólo hablaba
de su pasado, del daño irreversible que le habían causado, de lo
crueles
que habían sido, de lo feliz que se sentiría el día en el que se
hiciera
justicia.
Guardó silencio por un instante, como si revisara sus propias
reflexiones.
- ¿Sabes? -prosiguió después de una pausa-, al ver a esta persona me
di
cuenta que daba lo mismo que lo hubieran liberado, que su cuerpo
estuviera libre, porque él había decidido continuar secuestrado en su
mente, en su dolor, en su pasado. Prefería pensar en sus captores, no
disfrutaba a su familia, ni de la posibilidad de construir el presente
ni el futuro que le dio la vida.
- Pero, ¿Cómo se puede olvidar algo tan duro? –seguía interrogando-.
-Mis captores me quitaron la libertad, pero no voy a permitir que me
quiten mi tranquilidad, si yo continúo alimentando este rencor, les
estaré dando mi vida, es cómo si eligiera llevarlos conmigo en cada
momento, por el resto de mis días. Ni mis seres queridos ni yo nos
merecemos eso, la verdadera venganza será mi felicidad, dejarlos atrás
y disfrutar de cada instante de mi vida.
Hizo una pausa y miró hacia adelante con una expresión alegre.
- Las verdaderas cadenas -concluyó- las tenemos en nuestra mente
cuando
decidimos continuar apegados al dolor, al resentimiento o al pasado.
Eso es peor que un armario oscuro, -dijo con énfasis y prosiguió-,
yo prefiero que los míos me recuerden como alguien que supo reacoger
la alegría de la vida y no como alguien que se quedó alimentando la
rabia y la autocompasión.
¿Cuáles son las cadenas que podrías empezar a soltar ahora? ¿Cuáles son
los eventos pasados o presentes que puedes dejar de alimentar con
rabia
o dolor?. En cada momento puedes decidir agravar tu herida o empezar a
sanarla para siempre.
--------
Yo me considero realmente libre. Si eres realmente libre no eres esclavo de nadie ni de nada...ni siquiera de tus emociones...ni de las drogas ni del alcohol ni del sexo...
La libertad está en ser dueños de la propia vida."
Conocí a Raúl en un seminario, tres años después de haber sido
liberado
de un secuestro. Sus captores lo habían encerrado en un armario
durante seis meses amarrado con cadenas.
Me hablaba con un entusiasmo pleno de ilusiones y de afecto, parecía
feliz a pesar de haber soportado una experiencia tan dolorosa y
destructiva. - ¿No sientes rabia o rencor contra tus captores? -le
pregunté abiertamente-. Me miró, se frotó la cara con las manos y su
rostro se ensombreció por un instante.
- Recién salí, -respondió con firmeza-, no fue fácil. Mi
desesperación
y mis rencores eran mi peor tortura, pero un día decidí que ya no
quería
cargar más las cadenas. - ¿A qué te refieres? -dije intrigado-.
- Yo estuve secuestrado con otra persona, -replicó-, nos liberaron al
mismo tiempo. Después me la encontré, rabiosa y amargada, sólo hablaba
de su pasado, del daño irreversible que le habían causado, de lo
crueles
que habían sido, de lo feliz que se sentiría el día en el que se
hiciera
justicia.
Guardó silencio por un instante, como si revisara sus propias
reflexiones.
- ¿Sabes? -prosiguió después de una pausa-, al ver a esta persona me
di
cuenta que daba lo mismo que lo hubieran liberado, que su cuerpo
estuviera libre, porque él había decidido continuar secuestrado en su
mente, en su dolor, en su pasado. Prefería pensar en sus captores, no
disfrutaba a su familia, ni de la posibilidad de construir el presente
ni el futuro que le dio la vida.
- Pero, ¿Cómo se puede olvidar algo tan duro? –seguía interrogando-.
-Mis captores me quitaron la libertad, pero no voy a permitir que me
quiten mi tranquilidad, si yo continúo alimentando este rencor, les
estaré dando mi vida, es cómo si eligiera llevarlos conmigo en cada
momento, por el resto de mis días. Ni mis seres queridos ni yo nos
merecemos eso, la verdadera venganza será mi felicidad, dejarlos atrás
y disfrutar de cada instante de mi vida.
Hizo una pausa y miró hacia adelante con una expresión alegre.
- Las verdaderas cadenas -concluyó- las tenemos en nuestra mente
cuando
decidimos continuar apegados al dolor, al resentimiento o al pasado.
Eso es peor que un armario oscuro, -dijo con énfasis y prosiguió-,
yo prefiero que los míos me recuerden como alguien que supo reacoger
la alegría de la vida y no como alguien que se quedó alimentando la
rabia y la autocompasión.
¿Cuáles son las cadenas que podrías empezar a soltar ahora? ¿Cuáles son
los eventos pasados o presentes que puedes dejar de alimentar con
rabia
o dolor?. En cada momento puedes decidir agravar tu herida o empezar a
sanarla para siempre.
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Yo me considero realmente libre. Si eres realmente libre no eres esclavo de nadie ni de nada...ni siquiera de tus emociones...ni de las drogas ni del alcohol ni del sexo...
La libertad está en ser dueños de la propia vida."