wakabayashi
16-01-2006, 09:40 PM
Todo empezó hace un año y unos cuantos meses. Conocí a alguien que se convertiría en mi primer novio, por Internet claro está. Los dos estábamos metidos en un grupo de animación japonesa, y por eso me escribió. Me preguntó algo que ya no recuerdo y yo le respondí. Así pasamos aproximadamente un mes, y en el momento que él no me escribía me sentía tan triste e inquieta. El 19 de octubre del 2004 para ser exactos me pidió que fuera su novia, y pensé que estaba soñando porque tenía 15 años recién cumplidos y nadie me hacía caso. Me sentí en las nubes porque además nadie jamás me ha besado o abrazado. Y yo con mucho gusto le dije que sí, iba a llorar, pero no lo hice porque mi padre estaba por ahí cerca.
Sentía que lo quería mucho, yo me sentía identificada con él porque era tan solitario como yo. Se podría decir que fue una pequeña luz en mi eterna oscuridad. Teníamos unos cuantos problemas porque él era bastante pesimista, y yo en ese tiempo aún guardaba un poco o bastante más poco de entusiasmo por la vida. Ninguna tristeza me vencía, era tan positiva, conservaba bastante felicidad aunque en el fondo sólo yacieran desgracias. Yo lo animaba cada vez que se ponía mal, lo cual me suena tan irónico porque ahora ni animarme a mí misma puedo.
Yo iba a irme de viaje, y me fui, pero obviamente le dije a él antes. Mientras estaba de viaje lo único que hacía era pensar en él, hasta le iba a comprar un osito para entregárselo como lo vi en una serie de televisión. Pues cuando fuimos de compras eso fue lo primero que fui a hacer, y era una tienda hermosa. Se rellenaba la “piel” de un osito, la que uno escogiera, para que estuviera rellenito. Yo escogí el más sencillo porque se parecía al de la animación japonesa. También se podía vestir al osito de la forma que uno quisiera, hasta zapatos se le podían poner.
Yo le puse una camisa de botones con cuadros negros y el fondo rojo, unos pantalones negros, con zapatillas negras, de esas converse más o menos. Iba a ponerle una gorra, pero ya no porque no le entraba muy bien entre las orejas. Así quedó vestido el oso, como sigue vestido en el presente.
No recuerdo si fue antes o después de comprar el osito que fuimos a otra tienda en donde venden muchas cosas japonesas. Encontré una sección donde vendían historietas japonesas, “mangas”. Habían muchas buenas que me interesaban muchísimo. Luego pausé en una esquina, donde había un manga solito y mal colocado. Y me di cuenta que era el manga de esa serie de televisión en la que un niño le regala un osito a una niña antes de irse, lo que yo quería hacer. Sentí definitivamente que era destinada a ser mía, y pues entonces la compré junto con otros mangas.
Luego regresé de vuelta a mi país, y cuando hablé con mi primer novio lo sentí bastante extraño. No me quería decir la verdad, hasta que se la saqué de las entrañas de su mente. Me dijo que había conocido a una chica de su país, de donde vivía y que se había enamorado de ella. Me sentí con tanta rabia, tanta que hasta lo insulté de todas las maneras posibles que existen. Después de eso pues obviamente lloré, pero luego me dije a mí misma que ya no iba a derramar una sola lágrima más por este hombre. En lo que sí me ayudó fue a decidirme por cual carrera estudiar cuando fuera a la universidad, la cual es el diseño gráfico.
Terminó de esta manera mi primera relación, la cual duró únicamente por dos meses tal vez. El nombre de esa persona es Alveiro, pero sólo eso diré porque sino sería como violar la identidad de alguien. Debo admitir que esta relación me dejó con miedo porque no quería que eso me volviera a suceder. Y hasta ahora me doy cuenta, después de muchas cosas que luego mencionaré, que yo no estaba enamorada de Alveiro. Sólo lo quería como a un amigo tal vez, no sé.
---Continuará---
Sentía que lo quería mucho, yo me sentía identificada con él porque era tan solitario como yo. Se podría decir que fue una pequeña luz en mi eterna oscuridad. Teníamos unos cuantos problemas porque él era bastante pesimista, y yo en ese tiempo aún guardaba un poco o bastante más poco de entusiasmo por la vida. Ninguna tristeza me vencía, era tan positiva, conservaba bastante felicidad aunque en el fondo sólo yacieran desgracias. Yo lo animaba cada vez que se ponía mal, lo cual me suena tan irónico porque ahora ni animarme a mí misma puedo.
Yo iba a irme de viaje, y me fui, pero obviamente le dije a él antes. Mientras estaba de viaje lo único que hacía era pensar en él, hasta le iba a comprar un osito para entregárselo como lo vi en una serie de televisión. Pues cuando fuimos de compras eso fue lo primero que fui a hacer, y era una tienda hermosa. Se rellenaba la “piel” de un osito, la que uno escogiera, para que estuviera rellenito. Yo escogí el más sencillo porque se parecía al de la animación japonesa. También se podía vestir al osito de la forma que uno quisiera, hasta zapatos se le podían poner.
Yo le puse una camisa de botones con cuadros negros y el fondo rojo, unos pantalones negros, con zapatillas negras, de esas converse más o menos. Iba a ponerle una gorra, pero ya no porque no le entraba muy bien entre las orejas. Así quedó vestido el oso, como sigue vestido en el presente.
No recuerdo si fue antes o después de comprar el osito que fuimos a otra tienda en donde venden muchas cosas japonesas. Encontré una sección donde vendían historietas japonesas, “mangas”. Habían muchas buenas que me interesaban muchísimo. Luego pausé en una esquina, donde había un manga solito y mal colocado. Y me di cuenta que era el manga de esa serie de televisión en la que un niño le regala un osito a una niña antes de irse, lo que yo quería hacer. Sentí definitivamente que era destinada a ser mía, y pues entonces la compré junto con otros mangas.
Luego regresé de vuelta a mi país, y cuando hablé con mi primer novio lo sentí bastante extraño. No me quería decir la verdad, hasta que se la saqué de las entrañas de su mente. Me dijo que había conocido a una chica de su país, de donde vivía y que se había enamorado de ella. Me sentí con tanta rabia, tanta que hasta lo insulté de todas las maneras posibles que existen. Después de eso pues obviamente lloré, pero luego me dije a mí misma que ya no iba a derramar una sola lágrima más por este hombre. En lo que sí me ayudó fue a decidirme por cual carrera estudiar cuando fuera a la universidad, la cual es el diseño gráfico.
Terminó de esta manera mi primera relación, la cual duró únicamente por dos meses tal vez. El nombre de esa persona es Alveiro, pero sólo eso diré porque sino sería como violar la identidad de alguien. Debo admitir que esta relación me dejó con miedo porque no quería que eso me volviera a suceder. Y hasta ahora me doy cuenta, después de muchas cosas que luego mencionaré, que yo no estaba enamorada de Alveiro. Sólo lo quería como a un amigo tal vez, no sé.
---Continuará---