wakabayashi
26-12-2005, 03:26 PM
Vaya, fue Navidad ya…Y siempre dicen “Feliz” Navidad, pero ¿qué tan felices o feliz puede ser? No lo sé porque antes me sentaba en las escaleras anhelando el momento en que pudiera abrir mis grandes regalos. Sólo envejezco en esas mismas escaleras y no se pone más interesante, es triste… y cada vez más. Sólo recuerdo cosas y me acribillan el corazón, me persigue esa cosa que se siente en la nariz y sus alrededores cuando se quiere llorar. Para mí, ahora, la Navidad no es más que un día como otro día porque ya no siento ni el aroma que solía olfatear de Navidad que quizá sólo está entre mi mente de infante. Mientras escribo con tinta mis pies se elevan y mi mente vaga por algún lado que no conozco conscientemente que es de donde saco estas ideas de las que se alimenta el papel.
Hoy almorcé en casa de mis abuelos, donde estaban mis primas, y donde mi espíritu de niña me espera siempre para recordar algunas cosillas. Pues hoy mis primas pequeñas hicieron a un lado a la más pequeña, como siempre lo hacen y como lo hacían mis primas mayores conmigo. Ella es tan sensible que fue a sentarse solita en un sofá y allí estaba comiendo. Sé bien lo que eso se siente, es un maldito nudo de rechazo, y por ello tomé mi comida y me senté con ella. No quiero que en ella siembren una mala semilla, como lo hicieron conmigo… yo ya estoy tarde porque esa semilla ya brotó en mi alma, pero ella es tan pequeña. Es una niña linda con hermosos sentimientos, la acompañé para que, aunque se sintiera la más miserable, no estuviera sola. Maldita soledad porque oscurece el alma y devora con dientes la carne cruda del corazón.
Hoy almorcé en casa de mis abuelos, donde estaban mis primas, y donde mi espíritu de niña me espera siempre para recordar algunas cosillas. Pues hoy mis primas pequeñas hicieron a un lado a la más pequeña, como siempre lo hacen y como lo hacían mis primas mayores conmigo. Ella es tan sensible que fue a sentarse solita en un sofá y allí estaba comiendo. Sé bien lo que eso se siente, es un maldito nudo de rechazo, y por ello tomé mi comida y me senté con ella. No quiero que en ella siembren una mala semilla, como lo hicieron conmigo… yo ya estoy tarde porque esa semilla ya brotó en mi alma, pero ella es tan pequeña. Es una niña linda con hermosos sentimientos, la acompañé para que, aunque se sintiera la más miserable, no estuviera sola. Maldita soledad porque oscurece el alma y devora con dientes la carne cruda del corazón.