Checo
24-06-2004, 11:57 PM
(me dijeron ke aki lo pusiera...si no va aki pues ke lo muevna a otro foro xD)
Miami, (EFE).- La actividad sexual no incrementa el riesgo de padecer cáncer de próstata, sino por el contrario, hasta puede ayudar a disminuir el riesgo.
Un estudio reciente contradice otros que afirmaban que los hombres que tenían frecuentes eyaculaciones -sea teniendo sexo o por la vía de la masturbación-, eran más proclives al cáncer de próstata.
En el análisis se establece que el aumento de sexo no sólo no es perjudicial, sino que hasta puede ser beneficioso para la salud, es "ciertamente tranquilizador para aquellos hombres que tienen sexo frecuentemente", indicó el doctor Durado Brooks, director del capítulo cáncer de próstata de la Asociación Americana de Cáncer.
Como promedio se ha tomado que los que intervinieron en el estudio tuvieron entre cuatro a siete eyaculaciones en el mes. A pesar de ello, no se observó un aumento del riesgo de padecer cáncer en quienes tuvieron eyaculaciones más frecuentes.
Los que tuvieron niveles más altos -entre 13 y 20 eyaculaciones en el mes, y hasta un máximo de 21-, vieron disminuir el riesgo de padecer cáncer en porcentajes que oscilaron entre el 14 y el 33 por ciento respectivamente.
Los integrantes del estudio fueron en su mayoría hombres blancos, pero el doctor Michael Leitzman, investigador del Instituto Nacional del Cáncer, estableció que no está claro si los mismos resultados se observan en los afroamericanos, quienes tienen una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de próstata que sus congéneres blancos.
Uno de cada seis estadounidenses -en teoría- puede llegar a padecerlo, y la Sociedad Americana del Cáncer establece que sólo en este año la incidencia de esta enfermedad será de 230.000 nuevos casos y que cerca de 30.000 personas morirán de cáncer de próstata.
El cáncer de próstata es la segunda causa de muerte por enfermedad entre todos los tipos de cáncer, sólo superada por el de pulmón.
A medida que un hombre envejece aumentan las probabilidades de que desarrolle un cáncer de próstata y se calcula, a partir de estudios efectuados en autopsias, que aproximadamente el 80 por ciento de los hombres de más de 80 años tienen esa enfermedad, aunque no se les haya detectado mientras vivieron, ya que no padecían síntomas reveladores.
Obviamente que el desarrollo de esta afección está ligada a la hormona masculina por excelencia -la testosterona- y como parte del tratamiento contra el cáncer de próstata se utilizan antagonistas de la misma.
El cáncer de próstata es uno dentro de los tumores malignos que se pueden detectar tempranamente en una etapa que es potencialmente curable.
A partir de los 40-45 años, (o antes aún si hay antecedentes positivos familiares) se debiera efectuar un examen tacto rectal, que puede llegar a detectar una anormalidad de la consistencia de esta glándula. Y a partir de algún signo de cambio en la textura de la próstata, se procederá a efectuar otros estudios más complejos
La función primordial de la próstata es la de proveer secreciones que le sirven a los espermatozoides durante la eyaculación, para su conservación en su largo camino hacia el encuentro con el óvulo, tarea que puede demandar hasta un máximo de un par de días.
La medicina no es una ciencia exacta y muchas veces los resultados de las investigaciones arrojan conclusiones contradictorias, pero en el caso de este último estudio es interesante el hallazgo de que el aumento de la actividad sexual disminuiría el riesgo de padecer cáncer de próstata, lo que es un resultado positivo a una actividad placentera. EFE
* El doctor Daniel A. Carpman es especialista en Medicina Interna y Dermatología.
(me dijeron ke aki lo pusiera, si no va aki, ke lo mueva el mod , super mod o algun admin xD)
Es común que al someter a ultrasonido a una mujer embarazada se vea al feto succionado su pulgar, acción que puede repetirse aproximadamente hasta los cuatro años de edad. De prolongarse por más tiempo pueden presentarse problemas de consideración que afecten al chico. ¿Cómo ayudarle?
Aunque para muchos puede parecer una trivialidad a la que no hay que prestar cuidado, el hecho de que bebés y niños se chupen el dedo pulgar es motivo de atención por parte de los padres y, actualmente, también de estudio por parte de especialistas en la salud de los pequeños (pediatras).
El interés de la ciencia por indagar las causas que llevan a los chicos a desarrollar esta obsesión nos permite saber que la succión del pulgar empieza antes del nacimiento o en los primeros tres meses de vida. El dedo preferido es el mencionado pulgar, aunque se sabe de casos en que el niño chupa varios más o el puño entero, el cual puede ser sustituido por otro objeto que brinde seguridad, como una manta.
Un estudio realizado por el pediatra estadounidense Berry Brazelton indica que la necesidad de succionar es más fuerte durante los primeros seis meses de la vida, y que después de este tiempo sólo 6% de los bebés siguen teniendo el hábito después de cumplir un año de edad y sólo 3% continúan después de los dos años.
Si bien después del alumbramiento el deseo del lactante de succionar el pecho de la madre o el biberón responde a un impulso de supervivencia, la acción puede llevarse a cabo aun cuando no sienta hambre, lo que ocurre en más de 80% de los bebés, y lo cual es identificado como "succión no nutritiva".
La explicación que da el Dr. Brazelton al respecto es que mamar el pulgar parece ayudar al niño a consolarse a sí mismo, siendo más notorio cuando disminuyen las tomas de leche del pecho materno o el biberón.
Pese a que lo anterior se presenta en más del 30% de los niños de dos años de edad, no quiere decir que se sienta inseguro o haya problemas emocionales, sino se chupa el pulgar cuando está cansado, aburrido, enfermo, molesto o cuando no está utilizando las manos para jugar.
¿Qué deben hacer los padres?
Otro estudio encontró que 15% de los niños de cuatro años se chupaban el pulgar, quienes al mismo tiempo vivieron conflictos con uno de los padres que trató de hacer que el niño dejara el mal hábito. Afortunadamente, la costumbre resulta inofensiva a esa edad, pero se tornará en problema cuando empiecen a brotar los dientes permanentes, aproximadamente a los seis años.
Lo que indican los pediatras a los padres es no buscar el conflicto (aunque sea casi imposible no manifestar enojo), y emprender medidas que compensen la acción, por ejemplo, cuando el niño esté cansado o aburrido hay que intentar distraerlo con algo que pueda sostener entre sus manos.
La Asociación Dental Americana (estadounidense) aconseja que la succión del pulgar debe ser interrumpida entre los 4 y 5 años de edad, porque si continúa los dientes tenderán a "salirse", lo que afectará cuando tenga que morder (oclusión).
Lo anterior se explica porque la mandíbula se irá hacia atrás por la presión que ejercen mano y brazo. Asimismo, los dientes se inclinan y el paladar se profundiza. Lo que sigue es que el niño no va a poder cerrar normalmente sus labios por el desplazamiento óseo y dental, aumentando la distancia entre los labios.
Estéticamente lo anterior dará la impresión de que el niño no tiene mentón y ello puede llegar a crear en él ciertos conflictos emocionales, debido a la burla de sus compañeros, disminuyendo con ello su autoestima.
Actualmente los odontopediatras recomiendan aparatos fijos que no sean fáciles de quitar, como una rejilla con bandas que impide el contacto del dedo con el paladar, además de que le va a servir al niño como recordatorio cada vez que intente llevarse el dedo a la boca.
Recuerde, no conflicto
Si su bebé tiene gran necesidad de succionar trate de interesarlo en un chupón en vez del pulgar, lo cual le significará ciertas ventajas, pues el artefacto puede ser controlado cuando el niño crezca porque usted podrá quitárselo entre los 4 o 5 años de edad. Por otra parte, no hay reportes de que los pequeños que dejan el chupón se chupen posteriormente el dedo.
Procure no comentar en público, y en presencia del chico, el disgusto que tal costumbre le provoca a usted, pues lo hará sentirse avergonzado y no es la mejor estrategia; tenga en cuenta que regaños, nalgadas y otros castigos sólo harán que su hijo se empeñe en chuparse el dedo. Si el niño es más grande, explíquele lo que el hábito le produce, muéstrele en un espejo la separación de sus dientes y dígale lo mal que se ve, de esta manera afectará su sentido de orgullo y seguramente pondrá de su parte para mejorar.
Sugiérale que dibuje una estrellita o se coloque cinta adhesiva en el dedo que le recuerde no chupárselo. No obstante, el niño, por lo general, deja de chuparse el dedo en forma natural.
De noche chuparse el dedo tiende a ser un proceso involuntario, pero hay que intentar detenerlo; para ello, colóquele algo en el dedo, como un guante que abarque toda la mano o un calcetín, pero deje que él escoja el método y felicítelo por la idea. Aunque no es lo más recomendable, hay quien unta en el dedo sustancias amargas -nunca deberán ser picantes o irritantes-, lo cual es aceptable siempre y cuando el chico esté de acuerdo y dejando que sea él mismo quien se lo aplique; no lo use como castigo.
Recuerde que el odontopediatra deberá estar al tanto de este hábito en el niño, pues además de que conoce otros métodos para disuadirlo de su costumbre sabrá en qué momento los problemas dentales han empezado.
Finalmente, cabe mencionar que si el hábito de chuparse el dedo se presenta, o regresa, después de los cinco años de edad, o incluso en la adolescencia, la causa generalmente es que el chico tiene algún conflicto emocional, como la separación o constantes peleas de los padres o la llegada de un nuevo hermano. Lo indicado en estos casos es recurrir a ayuda al psicólogo o psiquiatra, a fin de recuperar la estabilidad del afectado.
Miami, (EFE).- La actividad sexual no incrementa el riesgo de padecer cáncer de próstata, sino por el contrario, hasta puede ayudar a disminuir el riesgo.
Un estudio reciente contradice otros que afirmaban que los hombres que tenían frecuentes eyaculaciones -sea teniendo sexo o por la vía de la masturbación-, eran más proclives al cáncer de próstata.
En el análisis se establece que el aumento de sexo no sólo no es perjudicial, sino que hasta puede ser beneficioso para la salud, es "ciertamente tranquilizador para aquellos hombres que tienen sexo frecuentemente", indicó el doctor Durado Brooks, director del capítulo cáncer de próstata de la Asociación Americana de Cáncer.
Como promedio se ha tomado que los que intervinieron en el estudio tuvieron entre cuatro a siete eyaculaciones en el mes. A pesar de ello, no se observó un aumento del riesgo de padecer cáncer en quienes tuvieron eyaculaciones más frecuentes.
Los que tuvieron niveles más altos -entre 13 y 20 eyaculaciones en el mes, y hasta un máximo de 21-, vieron disminuir el riesgo de padecer cáncer en porcentajes que oscilaron entre el 14 y el 33 por ciento respectivamente.
Los integrantes del estudio fueron en su mayoría hombres blancos, pero el doctor Michael Leitzman, investigador del Instituto Nacional del Cáncer, estableció que no está claro si los mismos resultados se observan en los afroamericanos, quienes tienen una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de próstata que sus congéneres blancos.
Uno de cada seis estadounidenses -en teoría- puede llegar a padecerlo, y la Sociedad Americana del Cáncer establece que sólo en este año la incidencia de esta enfermedad será de 230.000 nuevos casos y que cerca de 30.000 personas morirán de cáncer de próstata.
El cáncer de próstata es la segunda causa de muerte por enfermedad entre todos los tipos de cáncer, sólo superada por el de pulmón.
A medida que un hombre envejece aumentan las probabilidades de que desarrolle un cáncer de próstata y se calcula, a partir de estudios efectuados en autopsias, que aproximadamente el 80 por ciento de los hombres de más de 80 años tienen esa enfermedad, aunque no se les haya detectado mientras vivieron, ya que no padecían síntomas reveladores.
Obviamente que el desarrollo de esta afección está ligada a la hormona masculina por excelencia -la testosterona- y como parte del tratamiento contra el cáncer de próstata se utilizan antagonistas de la misma.
El cáncer de próstata es uno dentro de los tumores malignos que se pueden detectar tempranamente en una etapa que es potencialmente curable.
A partir de los 40-45 años, (o antes aún si hay antecedentes positivos familiares) se debiera efectuar un examen tacto rectal, que puede llegar a detectar una anormalidad de la consistencia de esta glándula. Y a partir de algún signo de cambio en la textura de la próstata, se procederá a efectuar otros estudios más complejos
La función primordial de la próstata es la de proveer secreciones que le sirven a los espermatozoides durante la eyaculación, para su conservación en su largo camino hacia el encuentro con el óvulo, tarea que puede demandar hasta un máximo de un par de días.
La medicina no es una ciencia exacta y muchas veces los resultados de las investigaciones arrojan conclusiones contradictorias, pero en el caso de este último estudio es interesante el hallazgo de que el aumento de la actividad sexual disminuiría el riesgo de padecer cáncer de próstata, lo que es un resultado positivo a una actividad placentera. EFE
* El doctor Daniel A. Carpman es especialista en Medicina Interna y Dermatología.
(me dijeron ke aki lo pusiera, si no va aki, ke lo mueva el mod , super mod o algun admin xD)
Es común que al someter a ultrasonido a una mujer embarazada se vea al feto succionado su pulgar, acción que puede repetirse aproximadamente hasta los cuatro años de edad. De prolongarse por más tiempo pueden presentarse problemas de consideración que afecten al chico. ¿Cómo ayudarle?
Aunque para muchos puede parecer una trivialidad a la que no hay que prestar cuidado, el hecho de que bebés y niños se chupen el dedo pulgar es motivo de atención por parte de los padres y, actualmente, también de estudio por parte de especialistas en la salud de los pequeños (pediatras).
El interés de la ciencia por indagar las causas que llevan a los chicos a desarrollar esta obsesión nos permite saber que la succión del pulgar empieza antes del nacimiento o en los primeros tres meses de vida. El dedo preferido es el mencionado pulgar, aunque se sabe de casos en que el niño chupa varios más o el puño entero, el cual puede ser sustituido por otro objeto que brinde seguridad, como una manta.
Un estudio realizado por el pediatra estadounidense Berry Brazelton indica que la necesidad de succionar es más fuerte durante los primeros seis meses de la vida, y que después de este tiempo sólo 6% de los bebés siguen teniendo el hábito después de cumplir un año de edad y sólo 3% continúan después de los dos años.
Si bien después del alumbramiento el deseo del lactante de succionar el pecho de la madre o el biberón responde a un impulso de supervivencia, la acción puede llevarse a cabo aun cuando no sienta hambre, lo que ocurre en más de 80% de los bebés, y lo cual es identificado como "succión no nutritiva".
La explicación que da el Dr. Brazelton al respecto es que mamar el pulgar parece ayudar al niño a consolarse a sí mismo, siendo más notorio cuando disminuyen las tomas de leche del pecho materno o el biberón.
Pese a que lo anterior se presenta en más del 30% de los niños de dos años de edad, no quiere decir que se sienta inseguro o haya problemas emocionales, sino se chupa el pulgar cuando está cansado, aburrido, enfermo, molesto o cuando no está utilizando las manos para jugar.
¿Qué deben hacer los padres?
Otro estudio encontró que 15% de los niños de cuatro años se chupaban el pulgar, quienes al mismo tiempo vivieron conflictos con uno de los padres que trató de hacer que el niño dejara el mal hábito. Afortunadamente, la costumbre resulta inofensiva a esa edad, pero se tornará en problema cuando empiecen a brotar los dientes permanentes, aproximadamente a los seis años.
Lo que indican los pediatras a los padres es no buscar el conflicto (aunque sea casi imposible no manifestar enojo), y emprender medidas que compensen la acción, por ejemplo, cuando el niño esté cansado o aburrido hay que intentar distraerlo con algo que pueda sostener entre sus manos.
La Asociación Dental Americana (estadounidense) aconseja que la succión del pulgar debe ser interrumpida entre los 4 y 5 años de edad, porque si continúa los dientes tenderán a "salirse", lo que afectará cuando tenga que morder (oclusión).
Lo anterior se explica porque la mandíbula se irá hacia atrás por la presión que ejercen mano y brazo. Asimismo, los dientes se inclinan y el paladar se profundiza. Lo que sigue es que el niño no va a poder cerrar normalmente sus labios por el desplazamiento óseo y dental, aumentando la distancia entre los labios.
Estéticamente lo anterior dará la impresión de que el niño no tiene mentón y ello puede llegar a crear en él ciertos conflictos emocionales, debido a la burla de sus compañeros, disminuyendo con ello su autoestima.
Actualmente los odontopediatras recomiendan aparatos fijos que no sean fáciles de quitar, como una rejilla con bandas que impide el contacto del dedo con el paladar, además de que le va a servir al niño como recordatorio cada vez que intente llevarse el dedo a la boca.
Recuerde, no conflicto
Si su bebé tiene gran necesidad de succionar trate de interesarlo en un chupón en vez del pulgar, lo cual le significará ciertas ventajas, pues el artefacto puede ser controlado cuando el niño crezca porque usted podrá quitárselo entre los 4 o 5 años de edad. Por otra parte, no hay reportes de que los pequeños que dejan el chupón se chupen posteriormente el dedo.
Procure no comentar en público, y en presencia del chico, el disgusto que tal costumbre le provoca a usted, pues lo hará sentirse avergonzado y no es la mejor estrategia; tenga en cuenta que regaños, nalgadas y otros castigos sólo harán que su hijo se empeñe en chuparse el dedo. Si el niño es más grande, explíquele lo que el hábito le produce, muéstrele en un espejo la separación de sus dientes y dígale lo mal que se ve, de esta manera afectará su sentido de orgullo y seguramente pondrá de su parte para mejorar.
Sugiérale que dibuje una estrellita o se coloque cinta adhesiva en el dedo que le recuerde no chupárselo. No obstante, el niño, por lo general, deja de chuparse el dedo en forma natural.
De noche chuparse el dedo tiende a ser un proceso involuntario, pero hay que intentar detenerlo; para ello, colóquele algo en el dedo, como un guante que abarque toda la mano o un calcetín, pero deje que él escoja el método y felicítelo por la idea. Aunque no es lo más recomendable, hay quien unta en el dedo sustancias amargas -nunca deberán ser picantes o irritantes-, lo cual es aceptable siempre y cuando el chico esté de acuerdo y dejando que sea él mismo quien se lo aplique; no lo use como castigo.
Recuerde que el odontopediatra deberá estar al tanto de este hábito en el niño, pues además de que conoce otros métodos para disuadirlo de su costumbre sabrá en qué momento los problemas dentales han empezado.
Finalmente, cabe mencionar que si el hábito de chuparse el dedo se presenta, o regresa, después de los cinco años de edad, o incluso en la adolescencia, la causa generalmente es que el chico tiene algún conflicto emocional, como la separación o constantes peleas de los padres o la llegada de un nuevo hermano. Lo indicado en estos casos es recurrir a ayuda al psicólogo o psiquiatra, a fin de recuperar la estabilidad del afectado.