Checo
24-06-2004, 03:30 PM
¿Cuántas veces no hemos estado visitando una página en Internet y damos clic sobre un link que parece interesante? ¿Cuántas veces resulta no ser lo que pensamos?
Estas situaciones ya son muy comunes y normales para muchos de nosotros, los usuarios frecuentes de Internet. Por ejemplo, incluso en la página de tu propio mail puedes encontrar de estos links engañosos.
No todos ellos son precisamente para vender algo pero si lo son normalmente para que te familiarices con una página o nada más para que leas un artículo que realmente no trata exactamente de lo que dice el link. Su finalidad es actuar como gancho que atraiga la atención de las personas.
Hay otros que efectivamente, persiguen un objetivo comercial. Puede ser que antes de ofrecerte algún producto haya un pequeño artículo o información importante o con verdadera esencia referente al tema del link. Pero expuesta ya esta situación se llega a otra pregunta: ¿realmente funciona esta estrategia?
Naturalmente todo esto debe tener su ciencia ya que, si resultara del todo inútil, no se continuarían haciendo links de este tipo. Y es que al fin y al cabo; lo que se ve, se vende. Y bien cierto es eso de que el amor entra por los ojos.
De lo que si me gustaría estar enterada es de cuántos de estos links llevan a cabo su cometido. ¿Cuántas personas realmente compran algo en estas situaciones aunque no lo necesiten? Debe ser algo similar a cuando se van viendo aparadores en una plaza y llega cualquier vendedor a ofrecer cualquier clase de producto. Rara vez se tiene una verdadera necesidad de éste o es efectivamente útil. Pero muchas veces, se compra. La simple oferta de éste resulta tentadora. La simple oferta crea la duda en el posible comprador de si será o no será una buena oportunidad o algo digno de4 poseer.
Personalmente, yo creo que esto sólo puede derivar en una sola conclusión: el ser humano es y seguirá siendo un ser consumista e insaciable. Ambicioso. Inconforme. Pero a la vez, también hay seres humanos muy inteligentes que saben cómo aprovecharse de las debilidades de los demás; así procuran ofrecerles todo lo necesario para que no pueda existir pretexto posible para no realizar una compra.
Así pues, Internet es mucho más de lo que parece. También es un espacio en el que – a pesar de ser virtual- se demuestra lo débil que es el hombre y como algunas cosas, sean por el medio que sean, nunca cambian.
Estas situaciones ya son muy comunes y normales para muchos de nosotros, los usuarios frecuentes de Internet. Por ejemplo, incluso en la página de tu propio mail puedes encontrar de estos links engañosos.
No todos ellos son precisamente para vender algo pero si lo son normalmente para que te familiarices con una página o nada más para que leas un artículo que realmente no trata exactamente de lo que dice el link. Su finalidad es actuar como gancho que atraiga la atención de las personas.
Hay otros que efectivamente, persiguen un objetivo comercial. Puede ser que antes de ofrecerte algún producto haya un pequeño artículo o información importante o con verdadera esencia referente al tema del link. Pero expuesta ya esta situación se llega a otra pregunta: ¿realmente funciona esta estrategia?
Naturalmente todo esto debe tener su ciencia ya que, si resultara del todo inútil, no se continuarían haciendo links de este tipo. Y es que al fin y al cabo; lo que se ve, se vende. Y bien cierto es eso de que el amor entra por los ojos.
De lo que si me gustaría estar enterada es de cuántos de estos links llevan a cabo su cometido. ¿Cuántas personas realmente compran algo en estas situaciones aunque no lo necesiten? Debe ser algo similar a cuando se van viendo aparadores en una plaza y llega cualquier vendedor a ofrecer cualquier clase de producto. Rara vez se tiene una verdadera necesidad de éste o es efectivamente útil. Pero muchas veces, se compra. La simple oferta de éste resulta tentadora. La simple oferta crea la duda en el posible comprador de si será o no será una buena oportunidad o algo digno de4 poseer.
Personalmente, yo creo que esto sólo puede derivar en una sola conclusión: el ser humano es y seguirá siendo un ser consumista e insaciable. Ambicioso. Inconforme. Pero a la vez, también hay seres humanos muy inteligentes que saben cómo aprovecharse de las debilidades de los demás; así procuran ofrecerles todo lo necesario para que no pueda existir pretexto posible para no realizar una compra.
Así pues, Internet es mucho más de lo que parece. También es un espacio en el que – a pesar de ser virtual- se demuestra lo débil que es el hombre y como algunas cosas, sean por el medio que sean, nunca cambian.