Checo
24-06-2004, 04:26 PM
Cuando hace más de una década salieron a la venta los primeros CD, la industria discográfica halló una mina de oro, pues este formato proporcionaba mayor calidad de sonido y mayores posibilidades creativas al permitir combinar audio y video y extender la duración del disco.
Comenzaba la revolución digital, un fenómeno que ha cambiado para siempre el negocio de la música. Al respecto, Sergio Santacruz, gerente de Arte y Repertorio de Universal Music, señala que la popularización de los formatos de audio digital ha impactado a la industria en todos los aspectos. "La tecnología es algo que no podemos ignorar. De hecho, en general queremos que nos beneficie en muchos aspectos y así es, la vida se hace más sencilla. Pero en el terreno de la música, ha traído cosas positivas y negativas. La tecnología ha beneficiado en el sentido de que se pude producir un disco de buena calidad de manera más barata en comparación con hace unos dos o tres años.
Pero, por otro lado, tú puedes hacer una copia y te queda idéntica al original y puedes hacer varias generaciones de copias sin ningún problema. Con los MP3, que es la compresión de archivos de audio, la situación es más dramática. La gente en general no distingue la diferencia entre el archivo original y el comprimido, pero alguien con un mayor entrenamiento auditivo lo nota de inmediato".
Y aquí los piratas de la música encuentran grandes ventajas. "Para los piratas el MP3 es maravilloso, pues pueden vender un CD con 100 temas a un precio irrisorio. Y evidentemente la ganancia de esas ventas no regresa para nada a las personas que trabajaron para que saliera ese producto", lamenta el entrevistado.
Este uso ilícito de la tecnología ha generado un mercado negro de enormes proporciones -se estima que en el mundo, actualmente uno de cada tres discos vendidos son ilegales- y plantea un problema al que las compañías disqueras no le han podido hacer frente.
Al respecto, Santacruz señaló a CIBERSIVO que “ha habido muchos ajustes en las compañías, en muchos sentidos, para enfrentar la crisis mundial del sector generada por la piratería. La situación es realmente grave, México, por ejemplo, es el tercer país que tiene una mayor producción ilegal de discos. Ahí se involucran instancias gubernamentales. Por ejemplo, si es un delito bien definido por qué en una cantina o en el metro te ofrecen abiertamente productos pirata. Entonces, esto indica que existe un control. Y cuando (las autoridades) deciden ir con todo contra la piratería, luego se arrepienten y deciden que siempre no, porque podían generar mayor desempleo. Pero la piratería es la que genera desempleo porque atenta contra la chamba legal de miles de personas, no sólo en la industria musical, la industria del calzado, de los juguetes, del cine, de los videojuegos y otras más. Mientras tanto, mucha gente se está inflando de lana".
Sergio Santacruz, músico profesional, explicó que "un aspecto en el que se refleja la crisis es en los presupuestos calculados por producto: ahora un disco que venda 20 mil copias es todo un logro. Eso antes era nada. Otra muestra: el disco de oro ahora es por 50 mil copias vendidas y hace 10 años era por 100 mil. Eso te da una referencia de cómo se han caído las ventas y ni siquiera es proporcional. Es decir, las ventas no se han caído 50 por ciento en 15 años, sino mucho más".
En ese sentido, este ejecutivo de Universal considera que no existe conciencia de parte de las autoridades del daño que causa la piratería en algunos sectores específicos, pero sobre todo, de que se está perpetrando un atentado contra la cultura.
"La música en todo el mundo es algo muy importante y este problema afecta también la dinámica de encontrar nuevos artistas, desalienta a los jóvenes que vienen con mucho empuje, ideas frescas y ganas de trascender en este mundo, pero que se van enfrentado a este panorama que restringe las oportunidades, por la falta de presupuesto para desarrollarlos", comenta quien también se dedica a entrevistar a los nuevos talentos musicales que se acercan a la empresa.
En cuanto a la posibilidad de que Internet se convierta en un foro gigantesco donde los jóvenes difundan sus trabajos, Santacruz considera que, en efecto, la red "es un medio de difusión muy fuerte, pero como no está regulado o controlado se corre el riesgo de caer en una locura si lo utilizas para buscar talento. Por ejemplo, si abro una página web para ello, se me satura inmediatamente y no podría con esa carga de trabajo. Diariamente recibo sólo a una persona y con eso tengo. Y hemos obtenido buenos frutos así. Es vital para la empresa el encontrar artistas nuevos, porque los artistas tienen fecha de caducidad y eso nos impone un ritmo de trabajo muy fuerte".
La revolución digital seguirá provocando cambios irremediables en la industria musical. Los dispositivos para almacenar y reproducir MP3 están acelerando los cambios y nos dejan atisbar el futuro.
Al respecto, Santacruz señala que “en mi particular punto de vista, el futuro del mercado va a ser así: venta por internet, ya no se venderán discos sino canciones, adquieres la canción que te gusta, la bajas y cuando reúnas seis o siete canciones de un mismo artista puedes adquirir el disco completo, pero esto sería como un objeto de colección, a un precio especial y en unidades limitadas, así el disco se volverá elitista y a la larga se va a extinguir a menos que saquen otro formato que no sea corruptible y que no pueda copiarse”.
Hasta que el futuro nos alcance, la industria discográfica seguirá en guerra total contra la piratería buscando un método efectivo para neutralizarla. Por ahora ha optado por las estrategias de demandar a usuarios que intercambian MP3 por Internet, instalar seguros a las canciones y a los discos, lanzar campañas con sus artistas más populares para hacer consciencia entre los consumidores sobre los perjuicios de la piratería, cabildear en los gobiernos para que se impongan castigos más duros a quienes se dedican a la piratería. Los resultados han sido modestos y la realidad es que ese negocio ilícito sigue en ascenso.
Durante la conferencia anual Billboard de la Música Latina que se celebró en mayo en Miami, los representantes de la industria estimaron que la piratería provoca pérdidas por más de mil 700 millones de dólares al año en todo el mundo y la cifra sigue en aumento.
Comenzaba la revolución digital, un fenómeno que ha cambiado para siempre el negocio de la música. Al respecto, Sergio Santacruz, gerente de Arte y Repertorio de Universal Music, señala que la popularización de los formatos de audio digital ha impactado a la industria en todos los aspectos. "La tecnología es algo que no podemos ignorar. De hecho, en general queremos que nos beneficie en muchos aspectos y así es, la vida se hace más sencilla. Pero en el terreno de la música, ha traído cosas positivas y negativas. La tecnología ha beneficiado en el sentido de que se pude producir un disco de buena calidad de manera más barata en comparación con hace unos dos o tres años.
Pero, por otro lado, tú puedes hacer una copia y te queda idéntica al original y puedes hacer varias generaciones de copias sin ningún problema. Con los MP3, que es la compresión de archivos de audio, la situación es más dramática. La gente en general no distingue la diferencia entre el archivo original y el comprimido, pero alguien con un mayor entrenamiento auditivo lo nota de inmediato".
Y aquí los piratas de la música encuentran grandes ventajas. "Para los piratas el MP3 es maravilloso, pues pueden vender un CD con 100 temas a un precio irrisorio. Y evidentemente la ganancia de esas ventas no regresa para nada a las personas que trabajaron para que saliera ese producto", lamenta el entrevistado.
Este uso ilícito de la tecnología ha generado un mercado negro de enormes proporciones -se estima que en el mundo, actualmente uno de cada tres discos vendidos son ilegales- y plantea un problema al que las compañías disqueras no le han podido hacer frente.
Al respecto, Santacruz señaló a CIBERSIVO que “ha habido muchos ajustes en las compañías, en muchos sentidos, para enfrentar la crisis mundial del sector generada por la piratería. La situación es realmente grave, México, por ejemplo, es el tercer país que tiene una mayor producción ilegal de discos. Ahí se involucran instancias gubernamentales. Por ejemplo, si es un delito bien definido por qué en una cantina o en el metro te ofrecen abiertamente productos pirata. Entonces, esto indica que existe un control. Y cuando (las autoridades) deciden ir con todo contra la piratería, luego se arrepienten y deciden que siempre no, porque podían generar mayor desempleo. Pero la piratería es la que genera desempleo porque atenta contra la chamba legal de miles de personas, no sólo en la industria musical, la industria del calzado, de los juguetes, del cine, de los videojuegos y otras más. Mientras tanto, mucha gente se está inflando de lana".
Sergio Santacruz, músico profesional, explicó que "un aspecto en el que se refleja la crisis es en los presupuestos calculados por producto: ahora un disco que venda 20 mil copias es todo un logro. Eso antes era nada. Otra muestra: el disco de oro ahora es por 50 mil copias vendidas y hace 10 años era por 100 mil. Eso te da una referencia de cómo se han caído las ventas y ni siquiera es proporcional. Es decir, las ventas no se han caído 50 por ciento en 15 años, sino mucho más".
En ese sentido, este ejecutivo de Universal considera que no existe conciencia de parte de las autoridades del daño que causa la piratería en algunos sectores específicos, pero sobre todo, de que se está perpetrando un atentado contra la cultura.
"La música en todo el mundo es algo muy importante y este problema afecta también la dinámica de encontrar nuevos artistas, desalienta a los jóvenes que vienen con mucho empuje, ideas frescas y ganas de trascender en este mundo, pero que se van enfrentado a este panorama que restringe las oportunidades, por la falta de presupuesto para desarrollarlos", comenta quien también se dedica a entrevistar a los nuevos talentos musicales que se acercan a la empresa.
En cuanto a la posibilidad de que Internet se convierta en un foro gigantesco donde los jóvenes difundan sus trabajos, Santacruz considera que, en efecto, la red "es un medio de difusión muy fuerte, pero como no está regulado o controlado se corre el riesgo de caer en una locura si lo utilizas para buscar talento. Por ejemplo, si abro una página web para ello, se me satura inmediatamente y no podría con esa carga de trabajo. Diariamente recibo sólo a una persona y con eso tengo. Y hemos obtenido buenos frutos así. Es vital para la empresa el encontrar artistas nuevos, porque los artistas tienen fecha de caducidad y eso nos impone un ritmo de trabajo muy fuerte".
La revolución digital seguirá provocando cambios irremediables en la industria musical. Los dispositivos para almacenar y reproducir MP3 están acelerando los cambios y nos dejan atisbar el futuro.
Al respecto, Santacruz señala que “en mi particular punto de vista, el futuro del mercado va a ser así: venta por internet, ya no se venderán discos sino canciones, adquieres la canción que te gusta, la bajas y cuando reúnas seis o siete canciones de un mismo artista puedes adquirir el disco completo, pero esto sería como un objeto de colección, a un precio especial y en unidades limitadas, así el disco se volverá elitista y a la larga se va a extinguir a menos que saquen otro formato que no sea corruptible y que no pueda copiarse”.
Hasta que el futuro nos alcance, la industria discográfica seguirá en guerra total contra la piratería buscando un método efectivo para neutralizarla. Por ahora ha optado por las estrategias de demandar a usuarios que intercambian MP3 por Internet, instalar seguros a las canciones y a los discos, lanzar campañas con sus artistas más populares para hacer consciencia entre los consumidores sobre los perjuicios de la piratería, cabildear en los gobiernos para que se impongan castigos más duros a quienes se dedican a la piratería. Los resultados han sido modestos y la realidad es que ese negocio ilícito sigue en ascenso.
Durante la conferencia anual Billboard de la Música Latina que se celebró en mayo en Miami, los representantes de la industria estimaron que la piratería provoca pérdidas por más de mil 700 millones de dólares al año en todo el mundo y la cifra sigue en aumento.